Las calles

Agustín Tosco: el ejemplo de sindicalista

El nombre de la calle fue impuesto por Ordenanza Nº 3.916, con fecha 3 de abril de 1997, bajo la Intendencia de Miguel Ángel Veglia
domingo, 31 de mayo de 2026 · 08:30

Agustín Tosco nació el 22 de mayo de 1930 en Coronel Moldes, al sur de nuestra provincia. Era hijo de Santiago Tosco y Dominga Arneodo.

Se casó con Nélida Bonyuan, con quien fue padre de Malvina y Héctor Agustín.

Estudió en la escuela primaria de su pueblo y luego, ya en Córdoba, en la Escuela de Artes y Oficios Presidente Roca, sus estudios secundarios. Más tarde inició la carrera de Técnico Electricista en la Universidad Obrera Nacional, hoy UTN.

En 1949 consiguió incorporarse a la empresa de energía provincial SPEC (hoy EPEC) como ayudante electricista, e inició su actuación en el gremio de Luz y Fuerza. Su reconocida oratoria y su militancia disciplinada lo erigieron subdelegado a los 19 años y delegado a los 20.

El Archivo Provincial de la Memoria, oportunamente, había publicado la siguiente semblanza y reflexión sobre el “Gringo” como lo llamaban­: “Hace más de medio siglo, las calles de Córdoba se convirtieron en el escenario de una explosión de hartazgo. La imposición de la política económica y social, moldeada por sucesivas dictaduras que atentaron contra los derechos laborales y la represión a las libertades individuales, encontró una respuesta contundente en la unidad de trabajadores y estudiantes. Agustín Tosco, Atilio López y Elpidio Torres, figuras emblemáticas de aquel tiempo, lideraron una rebelión popular que trascendió las fronteras cordobesas para convertirse en clamor por un país más justo e inclusivo.

Cuando se desempeñó como Secretario General Luz y Fuerza de Córdoba, fue referente social y uno de los responsables de la coordinación de las acciones en el marco de las protestas del 29 y 30 de mayo de 1969, conocidas como el Cordobazo.

A lo largo de su vida recorrió distintos caminos de luchas que dejaron huellas y legados de unidad con numerosos sectores sociales de diversas orientaciones políticas. Sus intervenciones estuvieron delimitadas por la concepción de un sindicalismo de bases, que respondiera a las demandas de los obreros y estuviera implicado en los problemas sociales. Su accionar se orientaba en un proyecto de país con justicia, independencia y bienestar para las clases trabajadoras.

En la Córdoba intervenida, luego del golpe policial que sufrió el gobernador Ricardo Obregón Cano, conocido como “Navarrazo”, fue amenazado de muerte en reiteradas ocasiones por la policía paraestatal denominada “Triple A” (Alianza Anticomunista Argentina) y, luego de la intervención al sindicato, se dispuso contra él una orden de captura que lo llevó a la clandestinidad. Como consecuencia, sus derechos gremiales fueron desconocidos y fue cesanteado de su trabajo”.

En la clandestinidad fue visitado por el neurólogo villamariense  José Argarate, quien en la edición­ de El Diario Cultural del 1 de noviembre de 1998 señalaba­: “En septiembre de 1975 fui invitado a examinarlo, pues Tosco se encontraba enfermo, con síntomas neurológicos. Viajamos de madrugada con Tomás Di Toffino, quien era secretario adjunto de Luz y Fuerza y que, posteriormente, fuera detenido y desaparecido. Tosco estaba alojado en un lugar cercano a Cosquín, en un modestísimo departamento donde lo único que abundaban eran libros, papeles y una vieja máquina de escribir.

 Obreros y estudiantes se enfrentaron por igual contra la Policía cordobesa. La inventiva popular cordobesa puso en marcha un eficaz mecanismo contra la montada: le tiraban a los caballos bolitas de acero de rulemanes para que estos se cayeran
Tosco, encabezando una de las más importantes columnas cuando marchaban hacia el centro de la ciudad, el 29 de mayo de 1969. El dirigente era un ejemplo dentro del sindicalismo argentino: concurría a su puesto de trabajo todos los días y fuera de su horario habitual continuaba con su labor gremial 

La palidez, la pérdida de peso y el peluquín que llevaba para no ser identificado por los vecinos lo hacían casi irreconocible, pero conservaba intacta su entereza moral y su riqueza espiritual que los grandes hombres tienen en los momentos de extrema gravedad. Lo visité en dos oportunidades más, llegando al diagnóstico clínico que padecía de un absceso o tumor cerebral, ya que por su clandestinidad no se lo podía trasladar a ningún centro médico para hacerle los estudios correspondientes. Esto lo hice conocer a sus allegados del Partido Comunista y le aconsejé sacarlo del país, para internarlo y atenderlo correctamente, como la gravedad del caso urgía. Lamentablemente, eso no se realizó”, concluía Argarate.

Al mes fue internado en Buenos Aires, con nombre falso, donde murió el 4 de noviembre de 1975. Sus compañeros llevaron su cuerpo sentado en el asiento del acompañante de una ambulancia hasta la ciudad de Córdoba. Oficialmente, murió el 5 de noviembre.

 

El Gringo, en Villa María

Tosco preside en 1970 un acto en la Fraternidad Ferroviaria y otro en el Centro de Empleados de Comercio, compartiendo tribuna con René Salamanca, hoy desaparecido. La foto superior ilustra los sucesos de mayo de 1969 en nuestra ciudad; concretamente, en la esquina de Yrigoyen y Mendoza

El historiador y permanente colaborador de este medio, Bernardino Calvo, publicaba oportunamente en nuestras páginas: “Un sorpresivo corte de energía, producido en horas de la noche, a raíz de una cadena que fuera arrojada sobre una línea de corriente eléctrica y la detonación de un artefacto explosivo en las inmediaciones de un edificio en construcción ubicado en la esquina de las calles San Luis y San Martín de Villa María singularizaron el tenso clima social y político y el ambiente enrarecido que vivía en nuestra ciudad, en una jornada cargada de expectativas por los episodios de violencia que se registraban en la capital mediterránea y que, con el tiempo, adquirieron el nombre de ‘Cordobazo’. En rigor, numerosas organizaciones sindicales de Villa María venían acompañando las manifestaciones de protestas que se sucedieron, hasta ese momento, a lo largo del año 1969, convirtiendo a esta ciudad en la única del interior de la provincia que acompañó protagónicamente el creciente nivel de protesta social contra el gobierno de la denominada “Revolución Argentina”, entronizado en el año 1966 al deponer a las autoridades constitucionales”.

A la vez, señala que Tosco, ya detenido en Villa Devoto, respondió a una carta de solidaridad enviada desde nuestra ciudad: “El alto grado de conciencia sindical y popular alcanzados por los compañeros de Villa María y su firme propósito de continuar la lucha  por el pleno respeto a los derechos económicos, sociales y políticos de la clase trabajadora y del pueblo. En Villa María, ustedes representan parte de esa incontenible fuerza de proyección nacional que aspira a verdaderos y sustanciales cambios”.