El régimen que se cae con la misma velocidad que el consumo en el comercio, la industria y otros actores de la economía

Informe: la quita de Zonas Frías atemoriza en varios sectores

Justo cuando el frío ya se siente y antes de que llegue oficialmente el invierno, la suba en la boleta podría ser la gota que rebalse el vaso en medio de la crisis. En Villa María, desde diferentes lugares indican que la posible caída del beneficio en el gas resulta un golpe duro
lunes, 25 de mayo de 2026 · 07:47

Escribe: Juan Manuel Orbea
DE NUESTRA REDACCIÓN

Mientras el poder adquisitivo de las y los trabajadores sigue cayendo, con estudios como el de la consultora internacional Bumeran, que afirma que 7 de cada 10 personas en el país no llegan ni siquiera al día 14 del mes –y solo un 9% llega al final–, el Gobierno nacional avanza con una modificación profunda del régimen de Zonas Frías, lo cual es un nuevo foco de conflicto político, económico y social en el país, especialmente en provincias como Córdoba, donde aproximadamente 688 mil hogares podrían perder los descuentos sobre las tarifas de gas justo en la antesala del invierno.

La iniciativa impulsada por el oficialismo ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados y será debatida en el Senado, en una discusión atravesada por la tensión entre el ajuste fiscal promovido por la administración de Javier Milei y el impacto concreto que esas medidas tendrán sobre los hogares y sectores productivos. De aprobarse en la Cámara alta, el impacto sería inmediato, y en pleno invierno.

 

El temor que viene

El proyecto propone reducir el alcance del régimen vigente desde 2021 y, de aprobarse definitivamente, el esquema volvería a concentrarse, principalmente en la Patagonia y algunas regiones específicas, dejando afuera a millones de usuarios incorporados durante los últimos años, incluido el conglomerado local.

En un escenario difícil, el incremento de tarifas aparece como otro importante factor de presión sobre los ingresos familiares. Y no solo sobre los hogares, sino comerciantes, industrias, jubilados, clubes, cooperativas y sectores productivos, ya que la nueva suba en el gas podría trasladarse a precios, afectando la actividad económica.

Solo hay que darse una vuelta por Villa María, en cualquier tipo de comercio, y preguntarle a sus dueños cómo está el consumo en la baja: el de la carne, 40%; el de los kioscos, peor aún: solo subió 20% gracias a las figuritas del Mundial. El de la indumentaria, más del 50% abajo. La gastronomía, cerca del 50% en caída; y los almacenes, en niveles muy parecidos.

Incluso, este viernes, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) dio a conocer que, además del aumento en la morosidad –deudas con tarjetas de crédito, sobre todo– está en niveles históricos récord. El 45% de las compras en los supermercados se hacen con crédito. Es decir: la gente se endeuda para comer, y olvídense: no lo hacen en restaurantes o deliveries, salvo algunos pocos afortunados; con suerte, el 20 o 30%.

 

Del Congreso y los subsidios

En la Cámara de Diputados, el oficialismo logró aprobar la media sanción tras una sesión cargada de tensión política y duros cuestionamientos de los legisladores de provincias afectadas, varias de las cuales votaron a favor de esta nueva iniciativa, cuando en 2021 lo hicieron a favor de la Ley de Régimen de Subsidios a Zonas Frías. Ahora, la discusión va al Senado, donde los votos de representantes provinciales podrían resultar decisivos para definir el futuro del proyecto. Gobernadores y sectores económicos ya comenzaron a ejercer presión para intentar frenar o, al menos, moderar el alcance de la reforma.

Pero, antes, habría que recordar cómo es que Ecogas, la empresa encargada de abastecer de gas natural a usuarios residenciales, comercios e industrias, cobra el servicio en nuestra zona.

El sistema de facturación del gas funciona, principalmente, en base con el consumo medido en metros cúbicos (m³). Cada vivienda o comercio posee un medidor que registra cuánto gas se utiliza durante un período determinado. Ese consumo, luego, se transforma técnicamente en metros cúbicos corregidos y en unidades energéticas, considerando factores como presión, temperatura y poder calorífico del gas. Sobre esa base se calcula el monto final de la factura.

La boleta de gas tiene varios componentes: el precio del gas en sí mismo, el transporte, la distribución, impuestos nacionales, provinciales y municipales, así como cargos vinculados a subsidios o segmentación tarifaria.

Actualmente, el sistema nacional de subsidios energéticos divide a los usuarios en tres grandes segmentos: Nivel 1: ingresos altos, prácticamente sin subsidios. Nivel 2: ingresos bajos, con subsidios elevados; y Nivel 3: ingresos medios, con subsidios parciales y topes de consumo.

En el caso del gas natural, el subsidio no se aplica sobre todo el consumo, sino sobre un “bloque subsidiado”. Es decir: una determinada cantidad de metros cúbicos tiene descuento, pero si el usuario supera ese límite, el excedente se paga a tarifa plena.

Según la información oficial de Ecogas y Enargas, los usuarios de menores ingresos (Nivel 2) reciben las mayores bonificaciones sobre el precio del gas, mientras que los usuarios de ingresos medios (Nivel 3) reciben descuentos parciales dentro de ciertos topes de consumo. Los hogares catalogados como Nivel 1, directamente, pagan el costo pleno de la energía.

Además, existe la llamada Tarifa Social, destinada a sectores vulnerables. En esos casos, el Estado bonifica el 100% de un bloque determinado de consumo mensual. Todo lo que se consume por encima de ese límite se cobra con tarifa normal o con descuentos parciales. Pero el problema aparece especialmente durante el invierno. Cuando bajan las temperaturas, aumenta, naturalmente, el uso de calefactores, calderas, termotanques y cocinas, por lo que muchas familias superan rápidamente los bloques subsidiados y pasan a pagar valores considerablemente más altos.

Encima, las tarifas vienen registrando aumentos mensuales, a tal punto que la última promedió el 5% en distintas regiones.

En ciudades del interior como Villa María, donde el frío ya se siente fuerte y antes incluso del inicio formal del invierno, los usuarios que están informados –ya que muchos no saben lo que se les viene– temen que las boletas de gas se transformen en uno de los gastos más difíciles de afrontar.

 

Datos y voces

El régimen de subsidios por Zonas Frías (Ley 27.237) contempla una tarifa diferenciada para regiones con muy bajas temperaturas. Y quien viva en Córdoba, Villa María o Villa Nueva sabe que, acá, el frío pega duro de mayo a septiembre. Entonces, quitar este beneficio afectará a la mayoría de los consumidores.

A nivel local, este medio consultó a varios sectores, entre instituciones, industriales, gastronómicos y hoteleros, más allá del resto de vecinos. Y todos se mostraron muy preocupados por la posible suba del precio del gas en sus hogares.

A nivel municipal, mientras, el panorama preocupa.

El secretario de Gobierno, Cultura y Relaciones Institucionales del municipio local, Marcos Bovo, afirmó: “Con relación al impulso que se está dando a nivel nacional sobre la modificación del régimen de Zonas Frías, todavía es muy prematuro hacer una evaluación del impacto que eso va a tener sobre el monto del servicio que se tiene que pagar. Se estima o proyecta que puede ser de entre un 40 y 50%; y, de la misma manera que eso afecta a las familias villamarienses, eso también es para las dependencias de la órbita municipal, lo que implica disponer de más recursos para asumir la suba”.

“La quita del subsidio a los departamentos cordobeses que entren en el régimen de Zonas Frías agrava aún más el drama que viven las familias, que ya ven los servicios encarecidos en los últimos 18 o 24 meses, lo que complica a la gente, sobre todo a la más necesitada, poder seguir utilizando, sobre todo en esta época del año, algo esencial como el gas, lo que implicará, seguramente, la pérdida de los servicios y la imposibilidad de garantizar la salud con una buena calefacción e impactará en los gobiernos locales de una manera negativa”, expresó, por su parte, el defensor del Pueblo, Rafael Sachetto.

 

Industria y comercios

Aunque la quita del subsidio está enfocada a usuarios residenciales, también la industria local, los comercios, la gastronomía y el sector hotelero expresan su preocupación.

Leo Lualdi, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Villa María, dijo que  “este es un nuevo golpe a la industria en general, no solo la metalmecánica; aunque la quita de subsidios va hacia recortes residenciales, es muy posible que nos impacte, porque, en nuestra industria, el 70 y 80% utiliza el gas, porque sin energía no se puede producir nada, ni avanzar, y esto, increíblemente, teniendo Vaca Muerte y el nuevo gasoducto. Además, aunque el impacto se dé solo en hogares, afectará al consumo de lo que producimos. Esto va a afectar a la ciudad y muchísimo, y sobre todo al trabajador”.

“Que se haya dado media sanción al régimen de Zonas Frías genera más  preocupación e incertidumbre, y es otro golpe al bolsillo del trabajador y de las empresas, porque, en el caso de las empresas alimenticias, la mayoría son a gas, y todo eso erosiona aún más el salario, pero beneficia a las empresas distribuidoras porque es una transferencia de dinero a los sectores más concentrados”, mencionó Fernando Martín Páez, secretario general del Sindicato de los Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA).

Desde del sector lácteo, la preocupación es la misma, y se vislumbra que este impacto en la economía de las familias traerá menos consumo de todo lo que produce, “porque sí, con este Gobierno no se sabe qué puede pasar... Quizá también, el sector se vea afectado directamente por la suba, pero con que la gente tenga menos dinero, eso provocará que compren menos productos, entre ellos los lácteos”, señaló una fuente de la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (Atilra).

Los gastronómicos son de los más preocupados y, sin dar nombres específicos, se puede resumir que las ventas están entre un 40 y 50% abajo, o más, y en caída. Y como dijo una dueña de un negocio de comida para llevar: “Aunque esto vaya a ser residencial, ya el impacto será importante, porque solo imaginarse que las familias tengan que pagar la mitad o el doble de lo que pagan, seguro impactará en nuestros negocios, y ya estamos para atrás mal”.

Otro gastronómico señaló que “esto no se aguanta más, es el peor momento de mi negocio en 7 años, y eso que tuve momentos muy buenos, y ahora no sé si llego a fin de año. Este Gobierno, o al menos sus políticas económicas, como esto de quitar el régimen de Zonas Frías, se tiene que acabar ya”.

Fuentes de dos de los más importantes hoteles de la ciudad expresaron lo mismo. Sí, saben que, aunque el proyecto apunta al consumo residencial, esto despierta dudas y miedo de que afecte no solo de forma indirecta al servicio que brindan, sino también que se termine por subir la tarifa –que, de hecho, acaba de subir un 5% y podría subir más– en el servicio hotelero. “Si es así, impactará en nuestros precios y bajará aún más la cantidad de gente que solicita nuestros servicios”, dijeron desde un hotel.

 

Ningún ahorro

La medida ni siquiera permitirá al Gobierno ahorrar, porque esa plata se trasladará a las empresas distribuidoras.

El abogado mendocino, egresado de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y dirigente del Partido Verde, Mario Vadillo, en diálogo con laRadio del Centro del País, dijo, entre otras cosas, que la modificación del régimen de Zonas Frías “no representa un ahorro fiscal real para el Estado”, porque el sistema no se financia directamente con fondos nacionales, sino a través de un recargo que ya pagan todos los usuarios del país en sus boletas de gas.

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