LAS CALLES - Cornelio Saavedra

El presidente boliviano

El nombre de la calle fue impuesto por medio de la Ordenanza Nº 949, con fecha 13 de septiembre de 1954, bajo la Intendencia de José Perazzolo
domingo, 24 de mayo de 2026 · 08:45

Cornelio Judas Tadeo Saavedra nació en la Villa Imperial de Potosí, hoy territorio Boliviano, pero en aquel tiempo parte del Imperio Español, el 15 de septiembre de 1759. Era hijo de Santiago Felipe de Saavedra y Palma y de Teresa Rodríguez de Güiraldes.

La calle Saavedra nace en Salomón Gornitz, atraviesa cinco cuadras irregulares y termina en Ascasubi, en barrio Palermo

Las difíciles condiciones climáticas de aquella zona llevaron a la familia Saavedra a regresar a Buenos Aires, de donde era oriundo su padre.

Cornelio cursó estudios en el Real Colegio de San Carlos, destacándose por su inclinación por la filosofía. Pero no pudo concluir su cursada y tuvo que dedicarse a tareas rurales.

Si bien Saavedra nació en la zona de Potosí, donde era territorio del imperio español, hoy la zona pertenece al Estado Plurinacional de Bolivia  

Saavedra se casó con su prima hermana María Francisca Cabrera y Saavedra, que había enviudado dos años antes, con quien tuvo tres hijos: Francisco, Agustín y Dominga. Su esposa fallecería a los 10 años de casarse.

Posteriormente, contrajo matrimonio con  María Saturnina Bárbara Otárola del Ribero, con quien tuvo un hijo: Manuel José María.

En 1797, inició su carrera en la función pública como regidor. Su destacada actuación le valió, dos años más tarde, la designación como procurador y, en 1801, la de alcalde de primer voto. Cuando ocurrieron las  Invasiones Inglesas, Saavedra abrazó la vocación militar.

 “Primera Junta de Gobierno”, oficialmente Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata, a nombre del señor Don Fernando VII, presidida por Cornelio Saavedra (óleo realizado por el pintor catalán Francisco Fortuny)

Durante esas invasiones, el cuerpo de Patricios, el más importante de la capital virreinal, lo eligió como comandante. Desde 1808 participó en las reuniones de la jabonería de Vieytes y en la casa de Rodríguez Peña, en la que se destacaba por su moderación.

En los hechos de mayo de 1810 negó su apoyo al virrey  Cisneros, votando a favor de su destitución.

Cuando fue designado presidente de la Junta del 25 de mayo, recibió su nuevo cargo sin demasiado agrado.

Mariano Moreno, secretario de Gobierno, representaba el ideario de los sectores que propiciaban algo más que un cambio administrativo. Se proponían cambios económicos y sociales más profundos. Pensaban que la Revolución debía controlarse desde Buenos Aires. Por todo ello, estaba en desacuerdo con Saavedra, quien representaba a los sectores conservadores favorables al mantenimiento de la situación social anterior y era partidario de compartir las decisiones de Gobierno con las otras zonas del territorio.

Moreno, preocupado por los sentimientos conservadores que predominaban en el interior, entendió que la influencia de los diputados que comenzaban a llegar sería negativa para el desarrollo de la Revolución y se opuso a su incorporación al Ejecutivo. Triunfó la posición encabezada por Saavedra y Moreno se vio obligado a renunciar y a alejarse del país, encabezando una misión diplomática en diciembre de 1810. Murió, misteriosamente, en alta mar, el 4 de marzo de 1811.

Ante la desaparición de Moreno, Saavedra creyó ver fortalecido su poder. El 5 y 6 de abril los saavedristas Joaquín Campana y Tomás Grigera movilizaron a los sectores suburbanos hacia la Plaza de la Victoria con el apoyo de los Patricios, los Pardos y Morenos contra el sector morenista de la Junta.

Se proponían deponer al sector morenista y crear un Ejecutivo fuerte en manos de Saavedra, pero este no aceptó el mando y se llegó a una transacción seguramente sugerida por el Deán Funes: Vieytes, Rodríguez Peña, Larrea y Azcuénaga marcharían al destierro y serían remplazados por tres saavedristas –entre ellos, Campana–, el regimiento de la Estrella sería disuelto y su jefe, Domingo French, confinado junto a Antonio Beruti. Saavedra continuaría como presidente de la Junta, pero el desastre de Huaqui, en el Alto Perú, precipitó las cosas. Saavedra debió marchar al Norte a fines de agosto de 1811 y su ausencia fue aprovechada por sus adversarios. En Salta se le hizo saber su separación del Ejército y de la Presidencia de la Junta, y se le ordenó entregar las tropas a Juan Martín de Pueyrredón.

El sector morenista recuperaba el control de la situación y creaba un nuevo poder ejecutivo: el Triunvirato.

El 6 de diciembre de 1811, los Patricios se sublevaron en defensa de su antiguo jefe. Pidieron que volviera Saavedra y que renunciara el coronel Manuel  Belgrano, titular del Regimiento.

El Triunvirato arma una doble estrategia: por un lado, negociar; y, por otro, rodear el cuartel para intervenir en cualquier momento. Hubo varios mediadores, entre ellos, Juan José Castelli, “el orador de la Revolución”, que estaba arrestado en el propio cuartel, el obispo de Buenos Aires, Benito Lue y Riega, y el obispo de Córdoba, Rodrigo de Orellana.

­­Uno de los amotinados, un  soldado de origen inglés Richard Nonfres, disparó un cañonazo contra las tropas que estaban apostadas frente al regimiento y la respuesta no tardó en llegar: el saldo del combate fue de 8 muertos y 35 heridos.

Posteriormente, fueron expulsados los diputados del interior y el Deán Funes fue detenido, sospechado de complicidad.

Hubo 20 implicados a quienes se los condenó a cumplir penas que iban de cuatro a 10 años de prisión en la Isla Martín García. A la vez, 11 sargentos, cabos y soldados fueron fusilados. Entre los muertos estaba el inglés Nonfres, quizás el autor del primer disparo de una guerra civil que iba a durar casi 60 años.

Esta derrota selló la suerte de Saavedra. Se lo intentó confinar en San Juan, pero, alertado a tiempo, cruzó la cordillera de los Andes y fue a Chile acompañado por su hijo Agustín, de 10 años.

En 1814 decidió volver a su tierra y, mientras volvía a cruzar la cordillera, su esposa Saturnina Otárola apela al gobernador intendente de Cuyo, José de San Martín, para lograr el reingreso de su marido, quien accede fijándole residencia en San Juan. Saavedra fue enviado escoltado hacia Buenos Aires para estar presente en el juicio que se había iniciado. Posteriormente, el Cabildo le devolvió su grado militar. Sin embargo, al asumir el poder Álvarez Thomas en el cargo de director supremo, lo conminó a abandonar Buenos Aires e instalarse en Arrecifes.

En 1818, el Congreso Constituyente puso término a las causas en su contra y el director Pueyrredón dictó un decreto confiriéndole el cargo de brigadier general y luego  jefe de Estado Mayor.  En ese cargo, inspeccionó las tropas en Santa Fe, Martín García y Luján, y concretó negociaciones de paz con los indios ranqueles. En 1822 se le otorgó el retiro absoluto del Ejército. Murió en Buenos Aires el 29 de marzo de 1829.