Las máximas autoridades de Fabricaciones dieron a conocer que existe “un plan estratégico”

Afirman que la Fábrica de Pólvoras volverá a crecer

Pablo Glöggler y Diego Martínez aseguraron que la firma tiene que volver a producir para la Defensa. Además, contaron que buscan acelerar la transformación con un concurso público nacional e internacional
sábado, 23 de mayo de 2026 · 07:30

Una noticia con alto impacto en Villa María y Villa Nueva, puesto que el Polvorín local cuenta actualmente con 297 trabajadores.  Y llega de boca de Pablo Glöggler y Diego Martínez, presidente y vicepresidente respectivamente de Fabricaciones Militares, quienes aseguraron que la misión que tienen es la de “recuperar el protagonismo en la industria para la defensa” de  los establecimientos de esta ciudad, Río Tercero, Azul, Fray Luis Beltrán.

Desde el edificio central de Fabricaciones, sobre la porteña avenida Cabildo, Glöggler y Martínez aseguraron al portal especializado DEF que la Sociedad del Estado que opera bajo la órbita del Ministerio de Defensa se encuentra ante “un cambio de paradigma”, que para ellos es “una patriada”.

El presidente Glöggler aseguró: “Vinimos a poner a las fábricas a operar y acercarnos al cliente original, las Fuerzas Armadas. La idea fue reunirnos con sus titulares y mostrarles nuestras capacidades para que podamos pensar en el siguiente paso evolutivo”.

“Cuando llegamos acá, nos encontramos con una estructura sobredimensionada. Las posiciones del Directorio de todas las empresas, en general, no toman un rol cercano a lo ejecutivo. Nosotros, en cambio, asumimos un papel: 100% manos a la obra. Todos los días, todo el tiempo y con atención a toda la situación. Lo primero que hicimos fue cambiar la estructura: pasamos de 32 a 6 gerencias, con foco en la parte comercial. Y, además, empezamos a hablar con los jefes de las Fuerzas Armadas: con el almirante Dalle Nogare, el teniente general Zarich, el brigadier general Valverde, y el almirante Romay. Y, a su vez, con los directores de Material de las Fuerzas para entender qué es lo que necesitaban.

Ante la pregunta acerca de qué fue lo que surgió de esos encuentros, Glöggler respondió con un ejemplo: “Volvimos a entrar en el TAM 2C-A2. Lo hicimos con algunas oportunidades para proveerles material. Además, este mes entregamos casi 6 millones de municiones al Ejército. Estamos cotizando munición para la Armada y para la Fuerza Aérea, a quienes no les vendíamos desde hace años”.

Y señaló que “en ese contexto, estamos recuperando una forja que hace 40 años que estaba apagada”.

“Se prendió y ya hemos podido trabajar para hacer munición de 105 mm para los tanques y cañones”, añadió.

 

Drones

Los directivos de Fabricaciones Militares también revelaron que están “embarcados en armar un proyecto de drones conjunto, así que invitamos a la Dirección General de Investigaciones del Ejército, también a la Fuerza Aérea, a la Armada, a Citedef (Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa, un organismo del Ministerio de Defensa), a la Undef (Universidad de la Defensa Nacional) y a la Facultad de Ingeniería del Ejército. Queremos que todos participen”.

También hicieron mención a la posibilidad de encontrar socios: “Buscamos que una empresa de armas elija a Argentina como su hub regional y, desde allí, podemos empezar a considerar planes progresivos de trabajo”, dijeron.

Cuando se les comentó que “es una empresa con maquinaria antigua”, Glöggler y Martínez contestaron que “es verdad”, ya que “Fabricaciones cumple 85 años el 9 de octubre y durante esos años tuvo actualización tecnológica, pero, en los últimos 35 años fueron muy pocas y puntuales”.

“Hay un camino para recorrer en términos de innovación tecnológica. Para ello llevamos una propuesta, desde el directorio, al Ministerio de Defensa (nuestro accionista): lanzar un concurso público nacional e internacional para poder generar uniones transitorias con  empresas (quienes traerán tecnología y capital)... Sería en cualquiera de los que denominamos ‘renglones’: hay un renglón químico (la planta química de Río Tercero),  hay otro de metalmecánica (tenemos capacidad para hacer cañones, vagones de trenes, material rodante, envueltas de 155 vainas y municiones), un tercer renglón es el de pólvora, explosivos y TNT (que  comprende a las plantas de Villa María y Azul); y el último es el de municiones y armamento, en Fray Luis Beltrán”, explicaron.

En cuanto a que en Fray Luis Beltrán no se ha hecho armamento desde hace un tiempo, sostuvieron que a la capacidad la tiene. Entonces, por ejemplo, buscamos que una empresa de armas elija a Argentina y, desde allí, podemos empezar a considerar planes progresivos de trabajo: se puede, primero, ensamblar, y luego llegar a hacer el arma acá y convertirnos en lo que, en los manuales de las Fuerzas Armadas, es el cuarto escalón: el primero es el usuario, el segundo escalón es la sala de armas, el tercero un batallón de arsenales y el cuarto es la fábrica, el productor.  Y si viene un químico muy grande y quiere asociarse con FM para llevar la producción al siguiente nivel, perfecto. Lo mismo si llega alguien interesado en TNT. Esa es la perspectiva. Porque tenemos que actualizar nuestra tecnología y, para eso, necesitamos una buena inyección de capital”.

Ante esa idea de asociación, desde el medio especializado se les preguntó concretamente si se relega soberanía, a lo que respondieron: “Nosotros no estamos hablando de perder soberanía. La ejecución de la idea de soberanía tiene que ver con recuperar capacidades. Oportunamente, el contrato va a plantear puntualmente que, ante una necesidad, la primera opción es el Estado y son las Fuerzas Armadas argentinas”.

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