Lo dijo Paula Mónaco Felipe en la conferencia de prensa del Juzgado Federal Nº 3, que anunció la identidad de los nuevos aparecidos
“Cortar la línea de crueldad”
Se dieron los nombres de 16 de los 17 nuevos restos hallados e identificados en el Centro Clandestino de Detención La Perla, en una jornada donde casi todas las familias hablaron, como lo hizo la hija de Ester Felipe y Luis Mónaco, con la emoción de saber, al fin, la verdadY al final, al final, hubo recompensa, después de mucho esfuerzo y nunca claudicar.
La sala de conferencia de los Tribunales Federales de Córdoba se fue llenando de a poco, en donde el Juzgado Federal Nº 3, a cargo del juez Miguel Hugo Vaca Narvaja, dio a conocer oficialmente la identidad de las nuevas 17 personas desaparecidas en el Centro de Detención Clandestino de La Perla, cuyos restos fueron hallados en una zona cercana conocida como la Loma del Torito, y que se suman a las 12 identificadas en marzo pasado. Y sí: el auditorio se llenó, irremediablemente, y elDiario estuvo presente, sintiendo lo mismo que ahí todas y todos tanto sintieron.
El espacio se desbordó de familiares, medios y personas interesadas en estar en un lugar donde, a pesar del origen de sucesos trágicos e inconcebibles ocurridos hace 50 años, que siguen y seguirán doliendo, se podía sentir una atmósfera colectiva de amor, empatía y liberación, algo que solo la “verdad verdadera” de saber el destino de quienes estaban en las fotos que los presentes sostenían, con la emoción a flor de piel, podía y pudo provocar.
Las familias ya habían sido notificadas de que sus seres queridos, secuestrados, desaparecidos –y ahora se confirma que asesinados por la dictadura cívico-militar– estaban en esta nueva lista desde la semana pasada. Finalmente, para estas 17 familias, la búsqueda incansable llegó a su fin, tras años de luchar para que la verdad saliera a la luz de entre la tierra de ese lugar, donde quienes los mataron, además de quitarles la vida, quisieron quitarles el derecho a morir, estando por siempre desaparecidos. Algo que no sucedió. Ya fueron encontrados.
Gracias al empeño de las familias, del juez Vaca Narvaja, entre muchas otras personas, organismos y autoridades; y, sobre todo, del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), un ejemplo a nivel mundial, ya que han logrado identificar a las 27 personas en ese sector próximo a La Perla, hoy se sabe que Gilberto Néstor Lellin D’Francesco, Graciela María de los Milagros Doldán, Juan Carlos Navarro Moyano, Adrián José Ferreyra Rivero, Víctor Carlos Díaz Rinero, Marta Susana Ledesma Vera de Comba, Silvia Del Valle Taborda, Nélida Noemí Moreno Maza Goyochea, José Luis Goyochea Escudero, Gustavo Daniel Torres Barrio, Edelmiro Cruz Bustos Benavides, Reineri Oscar Segura Ahumada, Rosa Cristina Godoy Gutiérrez de Cruspeire, Carlos Cayetano Cruspeire Salevsky y, especialmente para Villa María, los nombres de Ester Silvia del Rosario Felipe y su esposo, Luis Carlos Mónaco, sí fueron asesinados por los genocidas. Fueron encontrados casi cinco décadas después por seres queridos que no pararon hasta hallarlos.
Hablaron las familias
Fue muy difícil evitar que las lágrimas no cayeran por las mejillas de cada uno de los presentes, escuchando con atención y en un respetuoso silencio los relatos de los 15 familiares –una de ellas no pudo hacerlo, otros tampoco, al decidir no dar a conocer el nombre del número 17– de los no más desaparecidos, sino encontrados.
Mientras tanto, algunos familiares se expresaron, y cómo lo hicieron... Por ejemplo, la hija de Reineri Oscar Segura Ahumada dijo: “Nosotros hablamos porque estamos en democracia, pero hubo ese tiempo en donde no se podía. Mi mamá siempre lo buscó, iba a La Perla a ver si estaba ahí. Siempre. Ella falleció esperándolo”. Mientras que el hermano de Juan Carlos Navarro Moyano, entre lágrimas, señaló agradecido “a los derechos humanos, a la Justicia que hizo posible este hallazgo. Mi hermano hace 49 años que estaba desaparecido”.
El hijo de Adrián José Ferreyra Rivero expreso: “Yo nací 11 días después de la desaparición de mi papá. Hoy estoy acá no para decirle ‘chau’ a mi papá. Hoy, por primera vez, le pude decir ‘hola’”. O qué decir de lo que dijo la hija de Rosa Cristina Godoy Gutiérrez de Cruspeire y Carlos Cayetano Cruspeire Salevsky: “Primero detuvieron a mi papá y después vinieron a mi casa. Secuestraron a mi mamá cuando ella me tenía a upa”.
En ese tono, y mucho más fuerte, fue lo que dijeron los hijos, hermanos, sobrinos e hijas de quienes han sido encontrados para dejar de ser desaparecidos, ya sea a través de un texto, una carta o lo que les nació decir en el momento, compartiéndolo con los demás familiares sentados en la sala de conferencias del Tribunal Federal de Córdoba, entre lágrimas liberadoras y con la anhelada paz de saber el destino de sus seres queridos que fueron víctimas del terrorismo de Estado en una Argentina donde, por increíble que parezca, todavía existen voces negacionistas, comenzando por el Gobierno nacional.
Una voz villamariense
La periodista y escritora Paula Mónaco Felipe tenía 25 días de nacida cuando su mamá Ester y su papá Luis fueron secuestrados en Villa María, desapareciendo sin dejar rastro –una de tres familiares cuyos padres fueron desaparecidos y encontrados juntos–, hasta la semana pasada. Hoy ella sabe que fueron hallados en el mismo sitio, y que probablemente murieron juntos, lo cual, más allá del dolor del hecho en sí, es una especie de alivio, si acaso puede alguien sentirse aliviado por algo así. Paula, de más está decirlo, es parte de una muy conocida familia villamariense. Llegó el lunes desde México, donde vive, para estar presente en esta jornada tan especial, leyendo un texto profundo y sentido, donde nombró a cada familiar Felipe y Mónaco. Entre otras cosas, dijo: “Después de 48 años de buscar, hoy puedo entender lo que es encontrar. Encontrar a una persona desaparecida es cortar la línea de la crueldad. Traerlos con nosotros. Encontrar es descubrir una inesperada forma de felicidad. Esos pedacitos suyos son muy valiosos. Siento que la tierra los guardó y los devolvió. Sobrevivieron a las máquinas del horror. Permanecieron juntos, estuvieron juntos en la oscuridad. Sigo tratando de descubrir qué es ese mensaje de amor (…). Que ninguna familia muera sin encontrar a su ser querido. Bienvenidos. Esto no termina acá. Seguimos hasta encontrarles”.
La búsqueda continúa
Cabe recordar que entre septiembre y noviembre del año pasado, el EAAF realizó trabajos en una zona conocida como la Loma del Torito, aledaña al terreno donde funcionó La Perla. Como parte de esas labores de excavación, se lograron recuperar unos 1.200 restos pequeños y fragmentados.
Aunque el anuncio es muy significativo, la Justicia mantiene la cautela respecto al número total de personas que podrían ser identificadas en las próximas semanas o meses. El trabajo en el predio de La Perla, donde, al parecer, el lugar donde fueron hallados los restos no fue el primer lugar donde fueron enterrados, sino removidos a la zona actual por los mismos militares –sin tener una fecha precisa de cuándo sucedió esto– continúa bajo supervisión federal y técnica.
“Es probable que haya más identificaciones como estas. No podemos dar estadísticas de cuántas personas más se van a identificar”, señaló Vaca Narvaja, quienes, junto a los encargados del EAAF y un amplio grupo de personas y profesionales de distintas áreas, continúan trabajando en el predio y con más restos encontrados, que serán identificados a través de pruebas de ADN y estudios antropológicos.
Son ya 29 personas identificadas de entre los 2.000 y 2.500 que estuvieron en La Perla. Pero aún falta encontrar a muchas más.
LA UCR envió sus saludos
El Comité de Circuito Villa María de la UCR agradece y reconoce el trabajo del Equipo Argentino de Antropología por esclarecer, en el ex-Centro Clandestino de Detención “La Perla”, el paradero físico de Ester Felipe y Luis Mónaco, vecinos de nuestra ciudad que fueron salvajemente secuestrados y desaparecidos por la última dictadura militar.
Memoria, Verdad y Justicia por los desaparecidos es una lucha inclaudicable de nuestro partido y del presidente Raúl Alfonsín, cuyo gobierno enjuiciara a los responsables de una época tan oscura y creara, a la vez, el Banco Nacional de Datos Genéticos para ayudar a la recuperación e identificación de los restos de personas desaparecidas.
Enviamos nuestro sincero abrazo a la hija de aquellos, Paula Mónaco Felipe, así como a sus familiares.
