Fabricio Vacca enseña y lucha

“Lo de hoy es parecido a lo del 2001”

Profesor, preceptor y delegado departamental de la UEPC, lleva 25 años en el IPET 49 de Villa María. Habló del mal momento que atraviesan las escuelas técnicas, en consonancia con la destrucción de la industria nacional
jueves, 30 de abril de 2026 · 09:14

Hay un pilar fundamental sobre el cual se sustenta el trabajo de un país, y ese pilar son las escuelas técnicas. Sin embargo, a imagen y semejanza de los años 90, el gran “semillero” de oficios de la Argentina está siendo vapuleado otra vez. No solo por los bajos salarios docentes, sino por el retiro absoluto del apoyo nacional.

“Lo que hoy está sucediendo es muy parecido al 2001, cuando a las escuelas técnicas las convirtieron en escuelas medias –comenta Fabricio–. En esos días, vos ya no te recibías de técnico, sino de “bachiller con orientación técnica”, y hasta hubo oficios que sacaron, como carpintería. Eso fue un contrasentido, porque la chapa de un título de técnico era una seguridad a la hora de conseguir trabajo. Vos podías firmar obras y hasta armarte tu propia pyme. El actual desmantelamiento está en sintonía con la destrucción de la industria nacional...”.

-¿A qué se debe la destrucción de los IPET antes y ahora?

-Responde al modelo de país que los gobiernos se plantearon. Tanto Menem como De la Rúa, y ahora Milei, no querían una Argentina industrial y soberana, sino una que solo produzca cereales, como en los años 20... En tiempos de Perón, acá se fabricaban aviones, autos, motos, barcos mercantiles y hasta centrales nucleares… Somos el único país latinoamericano con energía nuclear… Pero hoy nos quieren arrodillados y sin industria. El propio campo, que muchas veces se presenta como la base laboral del país, le debe mucho a la tecnología nacional: desde la maquinaria que usa hasta los desarrollos del INTA, que siempre fueron financiados por el Gobierno…

 

Lucha salarial y después

-Vienen de pelear un aumento en Córdoba. ¿Qué consiguieron?

-El beneficio de este último arreglo fue, sobre todo, para los maestros de primaria y para los jubilados. No fue un gran porcentaje, pero fue algo. Los preceptores y profes necesitaríamos un aumento de 100%, por lo menos... Pero seguimos  peleando, sin ir al choque. Hay cierto sector sindical que va por todo y sin concesiones. Nosotros, en cambio, somos más gradualistas. Y entendemos que la Provincia no está recibiendo de Nación la coparticipación que le corresponde. Así que, si hay algún aumento, aunque sea poco, dámelo igual, y seguimos charlando después...

-¿Cómo está el salario docente?

-Eso depende de la situación puntual de cada uno... No es lo mismo un directivo o un MEP con dos cargos, que un solo cargo y pocas horas. Pero, para la inmensa mayoría, el salario apenas si asoma por encima de la línea de pobreza, que es un millón de pesos. El que tiene un solo cargo, ni llega a esa línea. Hoy, la Escuela del Trabajo tiene 210 docentes de planta y hay muchos que la están pasando realmente mal, sin aumentos desde hace dos años. Sin embargo, acá no hay solamente problemas salariales, hay mucha sobrecarga laboral e incertidumbre. Y hay muchos compañeros con miedo de que le aumenten la edad jubilatoria, cosa que este Gobierno quiere hacer a toda costa.

-Decís que el sueldo no alcanza. ¿Cómo hacen los profes?

-Como la mayoría tiene un oficio, es muy común que en su tiempo libre hagan trabajos de mecánica, carpintería o electricidad. Eso los ayuda. Acá no hay ningún profe que no se la rebusque con algún emprendimiento...

-Hace 25 años que estás en el IPET. ¿Te tocaron buenos tiempos?

-Sí, claro... Hubo muchas mejoras 10 o 15 años atrás. Para que te des una idea, el 80% de lo que es electricidad, instalaciones para los chicos y elementos de recreación vino de Nación. Fue un programa para mejorar los albergues de las escuelas. Nos mandaron netbooks, televisores para las piezas, libros… También estuvo la posibilidad de que el colegio fuera mixto, y hoy tenemos 80 chicas en la institución. Pero desde Milei hasta ahora, no vino nada.

-¿Qué papel juega Córdoba en la realidad escolar y salarial?

-Córdoba ha hecho muchos ajustes también. Antes, el servicio de limpieza de la escuela era público, al igual que el administrativo. Ahora, a eso lo estamos manejando los propios docentes. A la administración la hacemos con tareas pasivas nuestras y tercerizamos el servicio de limpieza. La cocina tampoco funciona más, siendo que antes daba de comer a 360 alumnos. Hoy, hay una empresa privada para darle de comer a 160 chicos.

-¿Qué dicen los docentes de la lucha gremial?

-Es raro, porque muchos parecieran no ver esta destrucción y siguen apoyando lo mismo que nos está matando. Hace tres años que no llega ni una sola ayuda nacional. Lo curioso es que hay muchos alumnos que ya votan, festejan el triunfo de Milei y después vienen y te piden una netbook…

-La última, Fabricio. ¿Qué es la escuela técnica para vos?

-Para mí lo es todo... Mi viejo y mi abuelo fueron electricistas, y mis tíos y padrinos fueron mecánicos del automotor. Todos se recibieron acá. Así que a la Escuela del Trabajo la llevo en la sangre... Yo me decidí a participar en lo gremial cuando vi el desastre que nos estaban haciendo en 2001. Y todavía sigo. Hay que resistir más que nunca para que no sigan destruyendo nuestra escuela, que también es nuestro futuro.