Rogelio Allignani es un médico veterinario y productor catamarqueño que está a favor de la faena de este animal
“Los productos de burro tienen un potencial enorme”
En diálogo con elDiario, habló sobre el trabajo que realizan en su establecimiento en El Pichanal, ubicado en Santa María, Catamarca, donde impulsan el consumo cárnico de este animal, además de producir leche de burra y productos cosméticosEscribe: Juan Manuel Orbea DE NUESTRA REDACCIÓN
En la zona rural Santa María, en Catamarca, justo en donde la geografía transita entre valles áridos, quebradas abruptas y la serranía de gran altura, en donde abundan las pichanas, arbustos ramificados típicos de estas zonas secas, trabaja el médico veterinario y productor agropecuario Rogelio Allignani, desde la Finca El Pichanal, en donde se crían ovejas, llamas y burros.
“Nosotros trabajamos ya desde hace un tiempo en la producción de leche de burra, de este producto para cosméticos, ya que es muy buena para la piel, produciendo carne de llama y productos derivados de las ovejas, y estamos trabajando con la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA) en un programa piloto para promover e impulsar la producción de carne de burro, que tiene un potencial enorme”, señaló. Allignani.
Cabe recordar que esta charla se da cuando todavía resuena la polémica generada en Trelew por la experiencia impulsada por el productor ovino Julio Cittadini, quien puso en circulación carne de burro como alternativa frente al encarecimiento de la carne vacuna y la dificultad de criar vacas por cuestiones meteorológicas y de que la producción de oveja ha mermado por enfermedades y por ataque de pumas, noticia que se viralizó en medios y redes sociales con la misma fuerza que tiene la actual crisis económica, motivo por el cual la opción de una carne que es tres veces más barata que la de vaca, podría parecer ser una buena opción para algunos, aunque insólita para otros.
Un proyecto integral
“Desde hace 10 años estamos trabajando para crear una ganadería de burro. Comenzamos con el tema de la leche de burra, que es buena para chicos que tienen alergia a la proteína de la leche vacuna, así como un proyecto industrial de cosméticos que ya estamos industrializando, ya que es muy buena para la piel”, dijo.
Respecto al tema de la carne, señaló que viene impulsando su consumo, ya que explicó que cuando se crían burros “nacen muchos machos, y algo hay que hacer con ellos”.
“Uno puede acomodarlos para que sean animales de trabajo, como burros centinelas en ganadería, por ejemplo, pero llega un punto en que son tantos que es imposible. Además, es un gran recurso económico, y es la base de una ganadería sustentable para esta y otras regiones con estas características. De hecho, trabajamos en conjunto con la UNCA en un proyecto, tipo programa piloto, de producción ganadera de burro. Hay enormes extensiones de campo ideal en esta región que sirven para esto, además de que es una carne muy requerida en el mundo, y de hecho Argentina exporta carne equina, así que las perspectivas son muy buenas”, indicó.
Aclaró que, en cuanto al tema de carne, están en una primera etapa del proyecto, y dijo: “Ahora estamos trabajando a futuro, dando a conocer la carne y haciendo degustaciones. Por ejemplo, el burro es excelente para chacinados, y estamos creando una fábrica de curtidos en el NOA (noroeste argentino). El tema de la polémica del productor de Chubut, me parece, se da por un error conceptual, porque hay que decir que allá no hay burro, pero lo ofreció como una alternativa porque la producción de ovejas se ha hecho muy difícil de llevar a cabo hoy. Es cierto que el mismo burro puede ser centinela ganadero”, pero insistió: “No se pueden utilizar tanto para eso”.
Controles y todo legal
Alligani afirmó que los burros que faenan están bajo control de acuerdo a la ley, “ya que tenemos los mataderos y frigoríficos para el consumo de carne equina, como el que tenemos en Chumbicha”. Por otra parte, sobre el Decreto 974/98, que además de controlar el tema de la producción de carne equina, y que tiene que ver con el Código Alimentario Argentino (el cual no incluye a los equinos en la lista de especies autorizadas para consumo interno) señaló: “Precisamente, contra eso es que hay que abrir mentalidades. Digo, ¿por qué se prohíbe el consumo de carne equina si se exporta para ese fin? Son leyes viejas que habría que cambiar porque están desactualizadas y tienen muchas lagunas, donde, entre otras cosas, permiten la producción y exportación, siempre y cuando se respete la cadena de seguridad alimentaria. No hay una razón lógica que indique que no se puede utilizar el recurso de la carne de burro para consumo interno”, afirmó.
Consumo y congreso
El productor dijo que “burro se consume desde hace mucho en todo el norte argentino, en Catamarca, Salta y Jujuy y otras provincias, sobre todo en lugares donde, por tradición, se ha consumido desde siempre. Ni hablar de los chacinados, como los salames, que son muy buenos, porque al ser carne muy magra los hace bien sequitos”. Sobre a qué sabe, dijo: “Para mí, es entre carne de vaca y de oveja. De hecho, es muy difícil diferenciarla en cuanto a la pulpa. Incluso, hace poco se descubrió un matadero clandestino de carne equina en Santa Fe, en el que la metían clandestinamente en el mercado de carne de vaca. Por eso debería producirse y controlarse como se debe para que no pasen estas cosas. Sobre la carne de vaca, como alimento argentino por excelencia, creo que es un orgullo demasiado exacerbado y tenemos que cambiarlo. Yo cada vez la consumo menos, porque cada vez tenemos más alternativas, como cerdo y pollo. Por eso, nosotros incentivamos este proyecto de la carne de burro. De hecho, el 23 y 24 de octubre de este año se realizará el 3º Congreso Nacional de Producción de Burro en Santa María Catamarca, donde presentaremos distintos platos gourmets con carne de burro, e invitamos a todos los productores de Villa María y del país a participar, donde habrá charlas, muestras, trabajos teórico-prácticos y más”.
