Sueño cumplido en el barrio San Nicolás
La casita ya es de Pinceladas
La “explosión de solidaridad” hizo que el proyecto comunitario Pinceladas lograra pagar íntegramente la casa donde realizan un intenso trabajo comunitarioPinceladas es una ONG que ofrece acompañamiento a las familias del barrio San Nicolás y hace pocos días, logró algo que parecía imposible: terminaron de pagar la casa donde funcionan los talleres y los comedores, entre otras actividades que brindan a diario.
El desafío no era menor: había que reunir 35 mil dólares en pocos meses.
“Es muy emocionante poder dar esta noticia, poder contar que un proyecto comunitario con cero pesos en sus arcas, desde donde salimos a buscar apoyo para reunir en pocos meses esa cantidad de dinero. Parecía una locura total, pero lo conseguimos”, dijo Magalí Castro, de Pinceladas.
Contó que la idea de comprar la casa surgió por la presión de los precios de los alquileres que ponía “en riesgo el cierre de un proyecto que lleva 15 años de caminar en el barrio”, explicó.
“La campaña ‘Una casita para el Pince’ duró exactamente un año. Nosotros iniciamos nuestro proyecto desde los márgenes, desde la informalidad; pero cuando nos planteamos este objetivo nos dimos cuenta de que necesitábamos un marco legal, así fue que obtuvimos la personería jurídica y abrimos una cuenta bancaria”.
Empezaron la campaña desde las redes y de persona a persona: donaciones particulares no solo de Villa María sino también del mundo; más actividades como rifa, locro, polladas. “Fue una ola solidaria que nos cobijó en todo este proceso”.
Llegado el momento de pagar la casa, faltaban 10 mil dólares. “Apareció allí una familia que lo financió y ahora pudimos terminar de pagar todo”, celebró.
En la casa, que tiene un patio, lo primero que hicieron fue una huerta con las vecinas del barrio y que hoy permite compartir alimentos sanos.
Además, alberga entre sus paredes una biblioteca popular y talleres como el de ciclomecánica, el apoyo escolar, talleres de música y artes plásticas como así también los comedores que funcionan desde hace muchos años.
“Al principio trabajábamos principalmente con los niños, pero esta casa le agregó una explosión de vida y se sumaron adultos con actividades para todos”, concluyó.
DATOS: 200
Las porciones de comida que entregan tres veces por semana para los comedores que funcionan desde la casita de Pinceladas.
