Complejo caso judicial que se ventila desde hace un año en los Tribunales de Villa María

“Por falsas denuncias, no puedo ver a mis hijos”, dijo una madre

Por segunda vez en menos de una semana, una madre se acerca a elDiario para contar que ella y sus hijos son víctimas de un proceso “injusto” iniciado por sus exparejas
domingo, 29 de marzo de 2026 · 08:35

“Por denuncias falsas no puedo ver a mis hijos”, dijo a elDiario A.M.A., una joven mujer que relata el calvario judicial que está viviendo. Inicializamos los nombres de los protagonistas mayores de edad para proteger la identidad de los niños.

Acompañada de su abogada penalista Analía Nicoli, sintetizó la historia que derivó en este conflicto: “Vivía en Villa María con mi pareja M.F.E., hasta que, por hechos de violencia de él hacia mí, me separé. Como estaba en una casa alquilada por él, terminó dejándome en la calle”, dijo.

Ante esa situación, la mujer decidió irse con sus hijos a su ciudad natal, Pozo del Molle, donde cuenta con contención familiar.

Tras la mudanza, empezó una historia con régimen de visitas de parte del padre, que los traía a Villa María los fines de semana, hasta que un día de abril del año pasado no los regresó al domicilio de la mamá.

“Él me había dicho que si volvía a Villa María, me iba a ayudar, y si no, me iba a quitar a los chicos”, reflejó la mujer.

Así fue. Primero, siempre según el testimonio de la madre, él se presentó a hacer una denuncia penal contra ella por maltrato hacia sus hijos, la que fue desestimada. Luego, denunció a la nueva pareja de A.M.A. en una acusación que incluía un pedido de investigación por abuso sexual contra el menor de los hijos. La causa penal no tiene imputados.

En lo que hace al expediente en la Justicia Civil, el juez Álvaro Vucovich le impuso, ante esas denuncias, una prohibición de contacto, la que fue apelada por la mujer.

Como respuesta a esa apelación y después de analizar los argumentos, el magistrado dijo que solo podría suspender esa prohibición de acercamiento de la madre hacia sus hijos cuando “se dicte resolución firme en la causa penal”, que se instruye en la Fiscalía de Tercer Turno, a cargo de René Bosio, Secretaría de Soledad Pepino; o bien, cuando “se cuente con nuevas pruebas” que validen la revinculación.

“En definitiva, el juez no me deja ver a mis hijos por esas denuncias falsas. La primera se desestimó, y en la segunda no hay ni siquiera una acusación formal, porque no es cierta. Mientras, el tiempo pasa, los chicos crecen sin su madre y yo sigo esperando para poder abrazarlos”, afirmó.

La letrada Nicoli expresó que este hecho “no puede analizarse como un caso aislado, ni como un mero conflicto familiar judicializado”. “Se trata de un supuesto que expone con claridad las tensiones entre el ejercicio del poder jurisdiccional y el cumplimiento de los estándares internacionales en materia de derechos humanos, particularmente cuando lo que está en juego es el vínculo materno-filial”, agregó.

Considera que es inexplicable que una madre se encuentre “privada de todo contacto con sus hijos, sin que exista –al menos de manera concreta y acreditada– un riesgo actual que justifique la adopción de la medida más gravosa posible: la supresión absoluta del vínculo. Lo que resulta aún más preocupante es que dicha restricción se sostiene incluso por encima de las recomendaciones técnicas –realizadas por Francisco Argañaras, en su carácter de representante complementario de los niños–, que sugieren modalidades de contacto asistido o progresivo”.

“Esta forma de intervención no solo desconoce el interés superior del niño en su dimensión integral –que incluye el derecho a mantener vínculos afectivos con ambos progenitores– sino que, además, invisibiliza el impacto que estas decisiones generan en la madre, configurando un escenario que puede ser interpretado, desde una lectura contemporánea, como violencia institucional”, apuntó.

Finalizó diciendo: “No se trata aquí de negar la existencia de conflictos familiares ni de minimizar la necesidad de abordajes protectivos cuando corresponden. Se trata de advertir que, en ausencia de prueba suficiente, la restricción extrema del contacto no protege: por el contrario, produce daño. Produce daño en los niños, que crecen en un esquema de ruptura afectiva forzada, y produce daño en la madre, que ve suspendido su rol sin una justificación proporcional”.

 

Revinculación: doble vara

La familia de una mujer que denunció al esposo por abuso sexual contra ella y contra el pequeño hijo en común -el hombre ya fue condenado-, acusó al juez Álvaro Vucovich en el año 2020 porque obligaba al niño a revincularse con sus abuelos paternos.

El abogado de la mujer señaló que cuando el juez concede las visitas habla de “revinculación”. “Consta claramente en la causa que no hay vinculación previa. La abuela paterna vio al niño solo tres veces antes de todo esto. Inclusive el pequeño se refiere a ella como la ‘señora de pelo rojo’, sin ningún tipo de familiaridad. Entonces, no hay motivo para que impulse revincular cuando no hubo vínculo”.

Explica el letrado que tres psicólogas indican que no es recomendable el encuentro del niño con los abuelos.

En el caso de la nota principal, el mismo juez se basa en el informe de una sola psicóloga contratada por el padre de los niños, para prohibir el contacto de la madre con sus hijos.

 

La misma historia con otros protagonistas

El miércoles 25 de marzo de este año publicamos en elDiario una entrevista a una mamá de la ciudad de Oliva, quien denunció la estrategia judicial “basada en falsas denuncias” de parte de su expareja y padre de su hija.

Esas acusaciones, que en un caso demostraron no tener sustentos y, en otro, comenzaron ahora a sustanciarse en el Juzgado de Río Segundo (en Oliva no le dieron la razón), motivan que la mujer no pueda estar con su hija, quien actualmente tiene 12 años y vive en Las Junturas, alejada de la ciudad de Oliva por el conflicto judicial y lejos de su mamá y de la ciudad que fue su centro de vida.