SOLEDAD EDELWEIS GARCÍA
Un amor truncado por la dictadura
La docente, dirigente gremial y militante por los derechos humanos Soledad?Edelweis García estuvo presa durante los años de la dictadura y quien era su pareja, el también docente y militante Eduardo Requena, está desaparecido.
En diálogo con la 90.1, laRadio del Centro del País, recordó un hecho que impactó en el país, cuando le dijo en la cara a Jorge Rafael Videla que “devuelva los nietos a las abuelas”, durante un juicio realizado en Córdoba en 2010.
“No fue preparado, pero el juez dijo si tenía algo que agregar cuando terminé mi declaración y pensé, como estos dignidad no tienen, pero siempre cacareaban con el honor, les voy a decir eso, que si les queda un poco de honor y dignidad, que digan dónde están los compañeros y compañeras desaparecidas”.
Entre esos desaparecidos está Requena, villamariense que fue secuestrado por militares el 23 de julio de 1976.
Es por eso que Soledad, junto a Silvina Requena y acompañadas por la sobrina de Eduardo, Luli Moreno Requena, son querellantes en la causa de los enterramientos clandestinos.
Pero antes de todo el horror había nacido esa historia de amor que Soledad cree que “estaba por ahí, en algún lado escrito, que teníamos que encontrarnos”.
Si bien no recuerda bien la fecha, sabe que fue antes del Cordobazo, allá por el año 1968, cuando lo conoció en la sede Capital del gremio docente.
“Fue medio gracioso el encuentro, la primera vez que nos vimos, porque después de saludarnos, de entrada, me preguntó si el chico que estaba conmigo era mi novio. Le dije que no”, relató.
Luego conversaron del gremio. “Me acuerdo que me contó que daba clases en el Víctor Mercante de Villa María y en una escuela de?Bell Ville, y que estaba realizando una acción gremial para docentes de escuelas privadas”, recordó.
Mucho más de eso no pasó, hasta que llegó el momento en que ambos, por amigos en común, coincidieron en un campamento. “Estaba Juan José Varas y su compañera, la Negrita Elva Gigante, también de Villa María”, recordó. “Ahí fue el estallido de nuestra relación”, dijo. Estuvieron juntos hasta el 9 de marzo de 1976, cuando ella fue secuestrada.
“Tuvimos una pareja muy rica, con un sueño en común, con ganas de cambiar la realidad. Todo eso nos quitaron”, dijo.
Salvo el amor que aún hoy la une con la familia de Eduardo y el compromiso con la militancia.
Soledad es hoy un eslabón importante en la búsqueda de desaparecidos.
“Lamentablemente, en la Argentina no hay una ley de búsqueda, por lo que los familiares no teníamos participación hasta esta causa. Ser querellantes nos abrió un camino”, dijo.
Entiende que ese pacto de silencio de los militares, que se niegan a decir dónde enterraron a las personas asesinadas, “es una acción cruel, una forma de seguir esa tortura después de medio siglo. Eso casi iguala a lo que nos hicieron” en la dictadura.
En el camino hubo gente que murió, como muchas madres y abuelas, sin tener respuestas. Igual, “somos persistentes y vamos a seguir encontrando a los desaparecidos”, concluyó.
