Yamila Argañaraz: padre asesinado y madre desaparecida
Pasaron 50 años y “sigo extrañando cada día a mi mamá”
Del matrimonio de Justino César Argañaraz y María Elena Gómez Scalzo nacieron dos hijos: Yamila y Ernesto.
Justino fue asesinado en el copamiento a la Fábrica Militar de Villa María, en 1974, y dos años después, María Elena fue secuestrada desde su casa en Córdoba capital. Sigue desaparecida.
En el programa especial por el Día de la Memoria, Yamila Argañaraz, que vivió estos hechos siendo niña, contó su historia.
“Mi padre murió peleando por sus ideales, y años después encontraron su cuerpo y lo pudimos enterrar. Mi hermano y yo éramos muy chicos, pero me acuerdo de una tarde gris del invierno de 1978, cuando fuimos junto a mi abuela al cementerio y lo pudimos llorar. Después sanamos la herida, porque tuvimos un cuerpo ante el cual llorar. Con mi mamá, eso no fue posible”, expresó.
“Mi madre, la Negrita, como le decían todos, se dedicó a cuidarnos. Tuvo que lidiar con su viudez y con dos hijos chicos, y durante un año y medio se arregló con sus costuras para mantenernos”, recordó.
El 10 de julio de 1976, “cuándo con mi hermano estábamos en la escuela”, la secuestraron.
“Ella era egresada de la Escuela de Bellas Artes. También era muy hermosa y, la verdad, todavía la extraño. La necesité todos estos años, y ahora, que soy madre y abuela, sigo necesitándola”, señaló.
Imagina lo terrible que debe haber sido para ella “saber cuando se la llevaron que no iba a ver más a sus hijos”.
Por eso “queremos saber qué les hicieron, dónde están, y rescatarlos de la oscura fosa donde los enterraron, tanto a ella como al resto de los desaparecidos”, dijo.
“Siempre estamos pensando o investigando dónde están. Y todo porque ellos no hablan, se niegan a decirnos qué hicieron con ellos. Ya los juzgamos, los condenamos, pero todavía tienen secuestrados a nuestros seres queridos. Siguen siendo criminales”, remarcó.
Asegura que pudo salir adelante gracias al amor de la familia que los contuvo y los crió, dado que tenía apenas 10 años cuando secuestraron a su mamá.
“Pero, además, en mi familia hay 11 víctimas del terrorismo de Estado: mi tía Mercedes, su marido, el bebé que llevaba en su vientre. Mi abuela murió a los 90 años esperando encontrar a su nieto. También mis primos Rodrigo y Martín Fresneda. Sus padres fueron secuestrados en la Noche de las Corbatas, en Mar del Plata”, enumeró.
Piensa que los que causaron todo ese dolor “tuvieron derecho a la vida, a un juicio justo, todo lo que le negaron a los 30 mil desaparecidos”.
Finalmente, expresó que reivindica “los ideales de sus padres, que no son otra cosa que a nadie le falte salud, trabajo y vivienda”.
“Por eso, Nunca Más es en serio. Aunque retrocedamos, aunque haya gente que niegue lo que pasó, Nunca Más es Nunca Más”.
