Javier Macchi, rector de la Universidad del Gran Rosario

“Encontré una receptividad en la política local que no es común”

Tras el acto inaugural de la sede en Villa María, la máxima autoridad de la institución rosarina resaltó el trabajo del municipio ante su llegada. También destacó a las autoridades que tuvo la UNVM
lunes, 23 de marzo de 2026 · 07:45

El ingeniero Javier Macchi se mostró feliz por la apertura de la sede Villa María de la Universidad del Gran Rosario (UGR).

Y no es para menos. Como rector que gestiona, comenzó a pensar esta experiencia meses atrás, concretó todo muy rápido y avanzó tanto que hoy su desembarco en esta región es una realidad.

Pero el rector, que asumió sus funciones el año pasado, no solo destaca que este sueño cumplido es por su grupo de trabajo, sino también porque Villa María abrió sus puertas como pocos.

-¿Por qué se dio todo tan rápido?

-Fundamentalmente, uno está acostumbrado a gestionar los proyectos. Como gestor uno imagina, piensa, traslada inquietudes y desafíos.

Cuando vine a Villa María planteé un desafío a gente que conocía de acá y que se puso ese desafío al hombro. Y tengo que decirlo: encontré una receptividad en la política de Villa María que no es común. No es común encontrar en la política una congruencia entre el discurso y los hechos.

-¿Por qué lo dice?

-En general, la Municipalidad nos allanó todo. Desde el inicio de obra, hasta la vinculación con sectores de la Salud, pasando por la firma de los convenios… Nos facilitó todo, y realmente me saco el sombrero por la gestión política de Villa María.

-¿Conocía esta Ciudad del Aprendizaje?

-Sí. Conocía a la Universidad Nacional de Villa María. Tuve la posibilidad de estar en la Secretaría de Políticas Universitarias, y estando allí uno conoce a todas las universidades. Y tenía un gran respeto por el primer rector, el contador Carlos Domínguez. Negociaba los puntos de un programa y analizaba siempre los proyectos que presentaba. Y tengo que decir que los proyectos de Villa María siempre eran coherentes, austeros, realizables, auditables, una prolijidad en la gestión que la tenía Domínguez. Con eso ya tuve un afecto personal hacia la UNVM y hacia la ciudad. Después vino Martín (Gill), quien como rector y como secretario de Políticas Universitarias fue un gran gestor, y ahí entablé una relación personal. Él viajó a Rosario, conoció mi proyecto desde el principio. En su momento firmamos también convenios con la UNVM. Después, por las vicisitudes de la política, hubo un paréntesis de diez años sin vernos. Tiene mi afecto personal, aunque no me quiero meter en la política de Villa María.

También conozco al actual rector de la UNVM, Luis Negretti, aunque he tenido menos trato porque somos colegas, uno de una universidad pública y otra de una universidad privada.

-¿Con qué UGR se van a encontrar los villamarienses?

-Es una universidad que no hace más de lo mismo. No tenemos las carreras tradicionales, no tenemos ni para contador ni médico ni abogado. Ahora algo estamos por hacer con psicología, pero no vamos por ahí. Vamos por las carreras donde también hay mucha demanda. Y es una universidad que le ha dado la posibilidad de un título universitario a gente que nunca se imaginó que podía tenerlo. Es decir, un podólogo que estudió sabía que eso era un poquito más que un oficio. Lo mismo pasó con un cosmetólogo. Inclusive, cuando empezó la kinesiología, era una carrera de tres años y era un masajista auxiliar de la medicina. Después pasó a ser licenciado, que era un reconocimiento, y hoy discute con mano a mano con el médico. Esa evolución que tuvo la kinesiología, en la UGR la fuimos acompañando. Tenemos una Licenciatura en Seguridad Pública y Ciudadana, pero nos pidieron en Córdoba una Licenciatura en Seguridad Vial. Estamos también en Ciberseguridad, en Ciencia de Datos… Y cuando pensamos en Agronomía, nos fuimos a Tecnología Aplicada al Campo, una carrera especial. Es decir, la universidad no quiere hacer más de lo mismo. No venimos a competir con nadie, venimos a sumar. Venimos a trabajar en conjunto, a ofrecer, y fundamentalmente apostamos a que nuestros alumnos sean nuestros grandes embajadores de lo que somos, de nuestros valores, de nuestros principios, de nuestra identidad.

-Es importante para generar fuentes de trabajo. De hecho, vimos que las obras fueron de tres arquitectas de Villa María...

-Sí, es una sede chica. En principio tenemos el personal que va a trabajar, pero después se suman los docentes. Es importante.

 

Sistema universitario

Aunque conduce una universidad privada, como un hombre que vio pasar proyectos, propuestas y directivos universitarios de todo el país, Macchi es una voz a tener en cuenta cuando se habla de la situación que atraviesan las universidades, sobre todo por quienes trabajan en la misma, por la fuerte pérdida del poder adquisitivo.

-¿Cómo ve al sistema universitario en este momento tan difícil? ¿Puede dar su voz o prefiere callar?

-No, no es momento para callar... Nadie discute que los salarios docentes son bajos. Nadie discute que se ha ajustado a la universidad a través del salario. Lo que creo que las universidades, aparte de discutir sobre el presupuesto, deberían ver otros puntos. Y un poco creo que es lo que nos pasó en la política argentina: todos decíamos que la política andaba mal y vino un señor que no era de la política, ¿qué hizo? un montón de reformas que había que hacerlas, aunque las hizo mal. Pero es cierto que el Estado estaba malgastando la plata, que había una mala administración.

El caso es que ahora nos la está haciendo difícil porque arregla las cosas a un costo muy alto. Y creo que las universidades tendríamos que hacer mucha autocrítica sobre cómo gastamos los recursos. Ahí lo digo con conocimiento de causa. Hay muchos recursos del Estado malgastados en algunas universidades públicas, independientemente que están desfinanciadas, que los salarios son muy bajos, y que la variable de ajuste son los salarios. Una cosa no quita a la otra.

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