LAS CALLES - Leonardo Favio

Ese sentimiento hecho sinfonía

El nombre de la calle fue impuesto por Ordenanza Nº 7.698, con fecha 16 de abril de 2021, bajo la Intendencia (interina) de Pablo Rosso
domingo, 22 de marzo de 2026 · 09:30

Fuad Jorge Jury Olivera, tal su nombre verdadero, nació en Las Catitas, Mendoza, el 28 de mayo de 1938. Fue cantautor, director y produc­­­tor cinematográfico, guionista, militante y político.

 La arteria, de tres cuadras irregulares, nace en Luis Alberto Spinetta y termina en Javier Suppo, en el extremo norte de la ciudad, en barrio Botta­­

Era hijo de la actriz argentina Laura Favio (o Fabio) y el inmigrante sirio-libanés Jorge Jury Atrach. De pequeño pasó gran parte de su niñez en Luján de Cuyo, junto a su hermano Jorge Zuahir. Vivió en un barrio pobre y complicado, donde soportó el temprano abandono de su padre. Pasó gran parte de su infancia internado; conflictivo, siempre escapó o se le expulsó.  Pasó un breve tiempo en un seminario y luego en la Marina para regresar a su Mendoza natal. Allí, su madre, quien  ya era una reconocida actriz, escritora y productora de radioteatros, le consigue diversos papeles melodramáticos y logra cierto reconocimiento. En Buenos Aires, comenzó con pequeños papeles en radioteatros de Radio El Mundo y realizó su primer papel de extra, en la película “El Ángel de España” de Enrique Carreras en 1958.

Junto a Carola Leyton, su segunda pareja, y sus hijos Nicolás y María Salomé. “Soy muy familiero, me acuesto temprano, la noche no es lo mío. Me gusta despertar y abrazar a mis seres queridos, tocarlos, olerlos”, afirmó Favio en un reportaje

Su debut como cantante fue en el programa La botica del ángel, en los años 60. Fue uno de los precursores de la balada romántica latinoamericana.

Estuvo casado primero con la actriz María Vaner (con quien tuvo dos hijos, Leonardo y Luis María) y luego formó pareja con Carola Leyton, con quien tuvo a Nicolás y María Salomé.

Entre sus canciones más populares se recuerdan Ding dong estas cosas del amor (Con Carola, su mujer), Ella ya me olvidó, Quiero aprender de memoria, Mi tristeza es mía y nada más, Para saber cómo es la soledad (de Luis Alberto Spinetta), Mi amante niña mi compañera, Ni el clavel ni la rosa, La foto de carnet, No juegues más, Chiquillada (de José Carbajal) y La cita. Sus canciones han sido versionadas en más de 14 idiomas.

En 1969 dejó los escenarios para continuar con su carrera en el cine, su mayor interés.

Favio fue un ferviente defensor del peronismo. Conoce a Juan Domingo Perón en 1971, mientras realizaba una gira por España y fue a visitarlo a Puerta de Hierro. Charlaron durante varias horas.

En el retorno del líder justicialista en 1973, Favio fue designado como conductor del acto de bienvenida en Ezeiza, que terminó en tragedia.

Ese mismo año estrenó Juan Moreira, su primer éxito de taquilla. En 1975, se estrenó Nazareno Cruz y el lobo, uno de sus filmes más célebres y más vistos en la historia del cine argentino. En julio de 1976, tres meses después del golpe militar sale a luz Soñar, Soñar con Jean Franco Pagliaro y Carlos Monzón, considerada, posteriormente, una obra de culto.

Ese mismo año, Favio tiene que abandonar el país y exiliarse en Colombia. Deja el cine y vuelve a cantar, realizando giras por distintos países de América Latina. En 1987 retorna al país. Tras cuatro arduos años en el set, estrena, en 1993, Gatica, el mono, sobre la vida del boxeador argentino, pero también sobre los años felices del peronismo hasta su derrocamiento.

En 1999, Favio dio a conocer su obra más ambiciosa, Perón, sinfonía del sentimiento, un documental de casi seis horas sobre la historia del peronismo.

Favio es considerado un director cinematográfico de culto, uno de los más brillantes cineastas del país y el director argentino que más premios ganó.

Falleció en Buenos Aires, el 5 de noviembre de 2012.

Con Perón, en España en 1971. Su afinidad con el peronismo nace cuando Evita envió regalos para una Navidad al Hogar El Alba, en el conurbano bonaerense, donde él residía, y eligió un libro: “Botón Tolón”, texto que conservó siempre

El artista prolífico

FILMOGRAFÍA

Como intérprete: desde 1958 a 2001 participó en más de 20 películas, donde se destacan: Fin de Fiesta, La mano en la Trampa, Dar la cara, Crónica de un niño solo, Martín Fierro, Fuiste mía un verano; Gatica, el mono.

Como director: desde 1958 a 2008 dirigió: El señor Fernández (corto inconcluso); El amigo (corto); Crónica de un niño solo; Este es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas; Soñar, soñar; Gatica, el Mono; Perón, sinfonía del sentimiento; Aniceto.

Como guionista: desde 1960 hasta 2008 se desempeñó como guionista en las siguientes películas: El amigo, Crónica de un niño solo, Este es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más...; El dependiente, Juan Moreira, Nazareno Cruz y el lobo; Soñar, soñar; Gatica, el mono; Perón, sinfonía del sentimiento; Aniceto.

Como productor: Nazareno Cruz y el lobo y Gatica, el mono.

DISCOGRAFÍA

Su extensa discografía va desde 1968 a 2024, entre las que se destacan los siguientes trabajos: Fuiste mía un verano, Leonardo Favio, Hola, che; El talento de Leonardo Favio; Favio 73; Era... cómo podría explicar; Será cuestión de conversar; Nuestro Leonardo Favio, Hablemos de amor; En concierto, en Ecuador; Aquí está Leonardo Favio; Yo soy más que un loco; Te dejaré; Con ustedes, Leonardo Favio; Leonardo Favio, un estilo; Me miró; Romántico a morir; Leonardo Favio; Favio Eterno.

Nuestro Centro Cultural

En mayo de 2013 se inaugura en el predio ferrourbanístico de nuestra ciudad el Centro Cultural Comunitario Leonardo Favio. Irma Carrizo, actual titular del Espacio INCAA local junto a Normand Argarate, el director cultural de aquel entonces, recordaban cuando establecieron contacto con el genial músico y director para poder contar con su nombre en el espacio cultural local. Favio respondió afectuosamente tal requisitoria y desde entonces dicho espacio le rinde también un permanente homenaje.

 

Favio de terror

ElDiario en las Calles tuvo oportunidad de dialogar con Nicolás Favio, uno de sus hijos, quien, con mucho cariño, recordaba lo siguiente del tiempo de su niñez: “Se había inventado un par de cuentos de terror, se ponía una linterna abajo del mentón para contárnoslo a mí y a mi primo cuando éramos chiquitos, de 5 años. Hablaba de una mujer muy alta que soplaba como el viento los techos de las casas en la calle La Costa (Mendoza). Mi primo se había criado en México, y le decía: ‘¡Ya está bueno tío!’, porque le daba mucho miedo. Después nos contaba que iban él y sus amigos caminando por la misma calle y de pronto no vieron más a uno de los chicos (él siempre ponía el nombre de alguno de sus amigos de la infancia y la juventud, como Raúl Di Marco o El Negro Cacerola para los personajes). El hecho es que uno de ellos de pronto no estaba más y, a lo lejos, en una esquina, había una ventana iluminada por una viejita que mientras tejía los miraba y sonreía, entonces ellos se acercaron y se daban cuenta de que la viejita no estaba tejiendo, sino que ¡le estaba arrancando uno a uno los pelos de la cabeza al Raúl, a quien había decapitado! Lo contaba con la linterna en el mentón, poniendo la voz grave y, mientras tanto, nos hacía como que soplaba el viento. A mí me encantaba escuchar esas historias”, concluyó Nicolás.