Cecilia Córdoba denunció a los ocupantes por usurpación
Un reclamo para recuperar su casa
Cecilia Córdoba, una vecina de la ciudad, sigue reclamando que le devuelvan la vivienda de su propiedad. Quienes la ocupan fueron denunciados por usurpaciónLa casa de la calle Urtubey al 445, en barrio Nicolás Avellaneda, no es una mansión, pero tiene una historia de esfuerzo que quieren preservar. Su propietaria, Cecilia Córdoba, llegó a vivir allí con su hijo cuando solo estaba en pie lo que podía definir como “una tapera”.
Entrevistada en la 90.1, laRadio del centro del país, Córdoba recordó que siempre había vivido en el barrio San Justo y, al ver su nuevo hogar, le preguntó al pequeño qué le parecía: “Le hace falta amor”, cuenta Cecilia que le contestó.
Así empezaron a mejorarla hasta que en otro momento de la historia vital de la familia sufrieron un incendio en el que perdieron el 75% de lo que tenían en la casa.
“No nos rendimos, y trabajando 14 horas por día logramos volver a ponerla en pie”.
En 2024 se quedaron sin trabajo. “Viendo una proyección en el sur, en Playas Doradas, provincia de Río Negro, nos fuimos a trabajar allá”, dijo. A la par, decide alquilar la vivienda “por una suma módica de 100 mil pesos”.
“Se la alquilamos a una familia que necesitaba espacio para trabajar, porque hacían tareas de carpintería”, agregó.
“Confié en ellos porque hicimos un contrato sin inmobiliaria, entre partes, dado que a ninguno nos sobraba la plata”.
Antes de partir a probar suerte en el sur, los inquilinos le pagaron tres meses de renta. Después costó cobrarles.
Recuperar lo perdido
Ante esa situación en la que no percibió regularmente ni los 100 mil pesos de alquiler, sumado a que en diciembre del año pasado concluyó el contrato de locación, es que Cecilia decidió venir con sus hijos a Villa María para recuperar la casa.
“Cuando les pedí la vivienda me contestaron que no tenían plata ni para irse ni para pagar la deuda”, lamentó.
“Ante eso, lo primero que hice fue ir a la Justicia”, remarcó. Presentó una denuncia penal por “incumplimiento de contrato” y “usurpación” contra sus exinquilinos. “Fue en la Fiscalía Nº 1, donde me atendieron muy bien, pero no resolvieron nada”, expresó.
“Ante la falta de respuestas de la Justicia, decidí ir a los medios y reclamar sentándome en la puerta de mi casa, a la que aún no pude entrar”.
Hoy, desde las 17, con una reposera, volverá a realizar la manifestación pacífica en la vereda de su casa.
Diálogo con abogados
Relató que, al hacer público su caso, se contactó con ella el abogado de la familia que ocupa la vivienda. “Ya me había prometido antes que iban a pagar la deuda y no cumplió; por eso, ahora, cuando me dice que entre el 4 y 5 de abril van a dejar la casa, la verdad que no le creo”, afirmó.
La promesa está fundada en que, supuestamente, la familia inquilina debe cobrar una acreencia que tienen por un accidente sufrido. Una vez que perciban el dinero, tendrían la posibilidad de dejar la casa para alquilar en otro lugar.
“El tema es que el acuerdo que tendría que firmar consiste en una promesa de que se van a ir, sin comprometerse a pagarme la deuda y, para colmo, ese acuerdo cuesta más de 400 mil pesos, que tengo que pagar yo”, relató.
“Yo me vine del sur después de que terminó el trabajo de la temporada de verano y estoy acá, en Villa María, para recuperar mi casa”, explicó.
“Tengo muchos gastos para afrontar esto y recibo agresión de parte de la mujer que vive en mi casa, tanto que hasta asustó a mi hijo, que me acompañaba en una de las sentadas que hago frente a mi casa”, agregó.
Asegura que, en lo personal, sabe “que hay casos peores”, porque ella tiene sus dos hijos sanos y su esposo “que quedó trabajando en el sur”. Pero en lo económico “es devastador”, dijo.
“Tengo que hacerme estudios médicos por un problema de salud que postergo porque debo reservar plata para la comida”, explicó.
“Sé que hay mucha gente que ante estos conflictos usan otras herramientas, como la generación de miedo o la violencia. Yo opté por creer que hay integridad en la Justicia y por hacer visible mi reclamo”, dijo.
“Mi casa tiene una historia de lucha, de trabajo, y le pido a Dios que esta situación no me envenene el corazón”, concluyó.
