Hicieron la primera intervención bajo la modalidad de “asistolia controlada”
Innovadora ablación en el Hospital Pasteur
Equipos del Ecodaic y del Pasteur concretaron ayer la ablación de dos riñones. El paciente donador falleció por un ACVSe llevó a cabo ayer en el Hospital Regional Pasteur la primera ablación del año.
El donante es un paciente de sexo masculino, que ingresó al centro de salud con un diagnóstico de Accidente Cerebro Vascular (ACV) hemorrágico y ayer falleció.
El procedimiento terminó exitosamente con la ablación de los dos riñones.
Ambos órganos serán colocados en las nuevas máquinas de perfusión renal que están en el Hospital Córdoba.
Se trata de equipos que aseguran la conservación del injerto hasta el momento del implante, mejorando significativamente la tasa de éxito del trasplante, informaron desde el Hospital de Villa María.
Además de ser la primera intervención de este tipo del año, es la primera que se realiza bajo una novedosa modalidad.
Alan Zazú, coordinador del área de Ablaciones del Pasteur, señaló que se trata de la denominada “asistolia controlada”.
“Esto significa que, ante una situación clínica irreversible, es decir, cuando se determina que la persona no se va a recuperar nunca más; se sigue un protocolo riguroso y una vez que el corazón se detiene, se inicia la ablación”, expresó.
Es tan novedoso que además de ser la primera en Villa María, es la primera en un hospital del interior y la sexta de todo el territorio provincial.
“La otra modalidad para ablaciones, la más habitual, es cuando hay muerte encefálica”, explicó Zazú, para diferenciarla de la que se practicó ayer en el Pasteur.
“En este caso, la intervención se hace cuando se produce el fallecimiento de una persona, determinado, por un lado, con la evaluación de la situación clínica y neurológica; y por el otro, con métodos diagnósticos -electroencefalograma- que corroboran que no tiene más actividad en el cerebro”.
Finalmente, Zazú valoró el acompañamiento de la familia del donante, la participación de Ecodaic (Ente Coordinador de Ablación e Implante de Córdoba) y de los equipos de ablación de la capital provincial, “y la colaboración total y completa del Hospital Pasteur”.
Cada procedimiento de esta naturaleza es movilizante, porque en un mismo momento se vive la situación de máximo dolor como es el fallecimiento de un ser querido y, por otra parte, la generación de una esperanza para salvar las vidas de quienes esperan un trasplante.
