LAS CALLES - Almafuerte
El poeta de los desposeídos
El nombre de la calle fue impuesto por Ordenanza Nº 4.665, con fecha 13 de julio de 2000, bajo la Intendencia de Eduardo AccastelloPedro Bonifacio Palacios, tal su nombre verdadero, nació en La Matanza, provincia de Buenos Aires, el 13 de mayo de 1854. Su niñez fue marcada por la muerte de su madre, Jacinta Rodríguez, y el abandono posterior de su padre, Vicente Palacios. Con solo 5 años quedó al cuidado de unos parientes.
Estudió en Buenos Aires y a los 16 años ejerció la docencia en la Parroquia de la Piedad. Siendo profesor de dibujo pidió a la Legislatura una beca para estudiar pintura en Europa, pedido que le fue denegado por las autoridades de entonces.

Durante años ejerció la docencia, fue director de la escuela de Mercedes y preceptor en Chacabuco, donde recibió a Domingo Faustino Sarmiento, en 1884, con un notable discurso.
Desarrolló su tarea como periodista usando varios seudónimos en distintas publicaciones de la época, Oeste, Buenos Aires, El Pueblo... Fundó El Progreso, periódico donde firmaba sus artículos como Platón, Juvenal, Isaías, Job, Bonifacio y otros.
Durante la revolución de 1890, apoyó a la Unión Cívica.
En 1892 le envió a Bartolomé Mitre, entonces director de La Nación, una poesía firmada con el nombre de “Almafuerte”. El texto fue publicado dando comienzo a su larga carrera literaria. “La sombra de la Patria”, otro poema muy difundido, incrementó su prestigio, ya que dicha obra había llegado a España, recibiendo una positiva crítica.
Después de haber ejercido la docencia durante años, la Dirección General de Escuelas decretó que no podría continuar como maestro por falta de un título habilitante. Pasó un tiempo como prosecretario en la Cámara de Diputados de la Provincia.
En 1898 comenzaron sus horas más amargas, viviendo en ranchos miserables de los suburbios. Sus únicos ingresos provenían de algunas publicaciones en los distintos medios de la época.
Su pobreza económica no le impedía dar albergue a otros necesitados, sobre todo a niños sin techo. Así llegaron a su vida los hermanos Gismano, a quienes Almafuerte adoptó, y que lo acompañaron hasta el día de su muerte.
Buscó en la bebida inspiración para sus versos, y entre las brumas del alcohol rescató Trémolo, En el abismo, Milongas Clásicas, Apóstrofe, Llagas proféticas y otras obras que pintaban con palabras, lo que no consiguió con los pinceles.
Consciente de su influencia sobre los jóvenes, se sobrepuso al vicio de la bebida para no ser un mal ejemplo.
Volvió a las arenas políticas, apoyando a Nicolás Avellaneda. Las luchas políticas le trajeron odios y envidias. Militó en el Partido Provincialista bonaerense.
Sus ingresos mejoraron desde 1913 en adelante, cuando leía sus obras en el Odeón y en varios teatros del interior. La gente lo esperaba en la calle con aplausos de reconocimiento al gran poeta Almafuerte.
Un año antes de su muerte, el Congreso le otorgó una pensión vitalicia.
Almafuerte falleció en su humilde casa de La Plata, el 28 de febrero de 1917.
Ese pasaje conocido como “La Cochera”
Gustavo Ferradans de nuestra Redacción, manifestaba a elDiario en las Calles el testimonio de aquella etapa en los albores del barrio: “El Santa Ana contaba con unas pocas casas a fines de los 60 y algunas calles todavía no tenían su actual fisonomía, entre ellas la actual costanera. Por entonces, el sector tenía calles de tierra y no se había terminado de levantar el terraplén del ramal ferroviario que llegaba a La Carlota y que hoy ocupa la actual avenida Scalabrini Ortiz que limita el sector.
En ese lugar de la ciudad, en 1969 se inauguraron “Las casitas del Correo”, un característico sector del barrio que ocuparon 30 viviendas idénticas, impulsadas por la Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones (Foecyt), el gremio de los trabajadores del Correo.
Las primeras casitas del Correo fueron ocupadas por telegrafistas, carteros y personal administrativo de la empresa. Las casitas del Correo comprenden 11 casas que dan a la calle José Martí, otras 11 a la calle República de Israel; tres más sobre Madrid y cinco al pasaje que actualmente se llama Almafuerte.
Es una calle sin salida, que en un principio llamaban Pasaje Público y luego pasó a llamarse Pasaje Foecyt. La forma de esa calle es bastante particular, con un ingreso y luego un formato similar a una playa de estacionamiento.
Cinco casas tienen sus frentes hacia este pasaje, pero curiosamente, 10 casas más están conectadas a través de un segundo ingreso a esas viviendas, que en los tiempos que fueron inauguradas, eran los patios de las mismas.
Ese pasaje, desde su apertura fue para los más chicos del sector una plaza de juegos, un lugar donde se andaba en bicicleta o se jugaba al fútbol, por ejemplo. Por esa razón, todos esos chicos (hoy la mayoría tienen más de 50 años), la llamaron simplemente “La Cochera”.
A mediados de los 90, una iniciativa de vecinos le puso nombre definitivo al lugar. Entre varios de los que se propusieron estuvo el de Ernesto “Che” Guevara, iniciativa que tuvo el apoyo de varios vecinos. Finalmente, prevaleció el nombre actual: Almafuerte.
Entre las obras de Almafuerte se encuentran:
Lamentaciones (1906)
Siete sonetos medicinales (1907) Evangélicas (1915)
Poesías (1916)
Poesías Completas (1917)
Nuevas Poesías (1918)
Milongas clásicas, sonetos medicinales y Dios te salve. Discursos (1919)
La inmortal
El misionero (1911)
Trémolo
Cantar de los cantares
La sombra de la Patria (incluidas en un poemariode 1951)
