Un llamado urgente ante la violencia térmica y el colapso de la salud indoor
Un llamado urgente ante la violencia térmica y el colapso de la salud indoor
En las jornadas organizadas por el Centro de Jubilados Fraternales se entregó una distinción emérita al médico epidemiólogo cordobés Carlos Ferreyra por su trabajo con personas mayores de la ciudad y la provinciaConcluyó en la semana el amplio programa de actividades organizadas por un grupo de organizaciones de la sociedad civil lideradas por el Centro de Jubilados Fraternales (ex-Ferroviarios) y entidades relacionadas con la acción ambiental, climática y térmica, como la Alianza Clima, Vida y Salud, con presencia en el país, México, Ecuador, Perú, España, Chile y República Dominicana.
Todo ello para celebrar en Villa María el Día Internacional de la Fraternidad Humana.
Todo comenzó en la mañana del miércoles con una concurrida Misa Ecuménica en la Capilla Nuestra Señora de Luján, de barrio Rivadavia.
El programa incluyó posteriormente la realización de un Seminario Internacional durante el cual se debatió sobre “El papel de las instituciones ante los daños y pérdidas por exposición al calor indoor” (doméstico), generado por el fenómeno local de Isla de Calor Urbano, “que impacta en la mayoría de las grandes ciudades latinoamericanas, fenómeno potenciado por las olas de calor que genera la emergencia climática global”, según expusieron en el mismo Seminario.
Los participantes también analizaron los componentes del Mandato del Acuerdo de París de 2015 y la fortaleza ética y moral de las Encíclicas “Laudato SÍ” y “Fratelli Tutti”, productos insignias del Pontificado del Papa Francisco.
“Todos estos documentos, de fuerte influencia en los campos normativos, políticos y programas de países desarrollados del hemisferio norte, situación que contrasta fuertemente, con los escasos planes de los gobiernos de Argentina y del sur global, para proteger a las comunidades de pobres, y de personas mayores urbanas vulnerables y muy afectadas, para anticiparse a los graves daños del calor extremo local”, afirmaron los presentes.
Las actividades concluyeron con un Seminario Internacional Virtual de Cierre de Jornada, en el cual participaron presencialmente referentes de personas mayores de Villa María y Córdoba, y de referentes de varios de los países nombrados.
El momento de las conclusiones finales fue el escogido para hacer entrega de la Distinción Emérita del grupo liderado por el Centro de Jubilados Fraternales (que a partir de ahora se otorgará de manera continuada a las personas mayores del sur global, que trabajan para fortalecer el respeto a la vida y protección de los derechos humanos de las personas de edad).
En esta oportunidad, la distinción 2025-2026 fue concedida al médico epidemiólogo Carlos Ferreyra, “profesional cordobés de larga trayectoria en la Medicina y Epidemiología Planetaria, quien ha trabajado en más de 50 países de todas las regiones del sur global, en asignaciones de terreno, centradas en anticiparse, prevenir y empoderar a las comunidades vulnerables en los daños por calor extremo, y que a lo largo de 2024, 2025 y 2026, ha trabajado en la provincia de Córdoba, y en el último semestre, de manera continua con las organizaciones, personas mayores e instituciones de la ciudad de Villa María”, según se leyó en la sala.
Ferreyra recibió el reconocimiento de manos de la presidenta del Centro de Jubilados Fraternales, Gladys Rinaudi, y la integrante de la Comisión Directiva, Norma Gelabert.
El médico agradeció la distinción, al tiempo que aprovechó la oportunidad para destacar los resultados de las actividades programadas en conmemoración del Día Internacional de la Fraternidad Humana.
Asimismo, realizó un llamado a la comunidad internacional para “reconocer al calor extremo como una violación sistemática de los derechos humanos”.
Acerca de la fecha
Ferreyra recordó que el Día Internacional de la Fraternidad Humana, fue instituido por la Asamblea General de las Naciones Unidas bajo la Resolución 75/200, nació de la iniciativa conjunta de Su Santidad el Papa Francisco y Su Eminencia el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmed el-Tayeb, con el fin de promover la paz y la protección de la vida frente a las crisis globales.
La encíclica Fratelli Tutti establece que la fraternidad no es un concepto abstracto, sino una obligación de cuidado hacia el prójimo y la “casa común”.
En el contexto actual, de crisis climática, esto se traduce en la protección de la salud ante la violencia térmica. Este término describe la exposición forzada a temperaturas extremas sin la debida información, alertas tempranas o servicios de salud preparados, lo que constituye una desprotección letal para las víctimas desinformadas.
Determinantes del calor extremo y la Isla de Calor Urbano
El riesgo de mortalidad no se limita a las cifras meteorológicas externas. Los determinantes urbanos exacerban el daño biológico:
• Efecto de Isla de Calor Urbano (ICU): el uso de pavimentos de asfalto, la densidad de estructuras de hormigón y las emisiones del transporte capturan la radiación solar.
•Continuo térmico día y noche: estos materiales liberan el calor acumulado durante la noche, eliminando el “descanso térmico” necesario para la recuperación del cuerpo humano.
Calor indoor: la vivienda como amenaza
Un factor crítico es el calor indoor (interior). Debido a construcciones inadecuadas y falta de aislamiento, el calor penetra desde las paredes hacia el interior del hogar. Esto crea una exposición continua de 24 horas que impide el sueño y la termorregulación biológica.
Muchas personas mueren dentro de sus hogares bajo una “violencia térmica” invisible, a menudo agravada por la falsa percepción de que quedarse en casa -sin ventilación ni aislamiento- es la opción más segura.
Hipotálamo y desinformación
La población de adultos mayores es la más afectada debido a factores biológicos y farmacológicos que no son comunicados adecuadamente por las autoridades de salud:
1. Deterioro del hipotálamo: con la edad o enfermedades crónicas, el hipotálamo (el termostato del cuerpo) pierde eficacia para coordinar el enfriamiento.
2. Inhibición farmacológica: muchos pacientes mayores consumen medicamentos (diuréticos, betabloqueantes, antidepresivos) que inhiben el hipotálamo o reducen la sudoración, anulando la capacidad de respuesta al calor.
3. La paradoja de la seguridad: la desinformación hace que muchos ancianos crean estar seguros en viviendas que, por su inercia térmica, funcionan como hornos, alcanzando temperaturas críticas superiores a las exteriores.
El galardonado médico instó a que la meteorología, los servicios de alerta y los sistemas de salud reconozcan que la protección de los derechos humanos hoy pasa por la seguridad térmica. “La fraternidad humana exige que no se oculte el riesgo y que se actúe sobre las viviendas y el urbanismo para detener esta masacre silenciosa”.
