Entrevista - Ariadna Manero, médica integrativa, especializada en el aparato digestivo

¿Por qué cada vez hay más intolerancias a los alimentos?

Harinas y lácteos generan cada vez más síntomas de rechazo. Las razones y las alternativas, explicadas por una profesional de la salud especializada en el sistema digestivo
domingo, 8 de febrero de 2026 · 08:30

La médica integrativa Ariadna Manero habló de salud en la 90.1, la radio de elDiario.

En la columna semanal que se emitió durante el mes de enero, la profesional explicó que la medicina integrativa “no es más ni menos que unir ciencia y conciencia”.

“En algún momento de la historia se separaron aspectos del ser humano y dejaron que los médicos se ocuparan del cuerpo y los curas, del alma”, agregó. “Nosotros creemos que somos una unidad y que, cuando llega el paciente con un síntoma, no tenemos que ver solo ese síntoma, sino sus emociones y su historia”, explicó.

 Uno de los temas que abordó fue el del aumento de casos en los que se presentan reacciones ante el consumo de lácteos y harinas.

“He visto también reacciones raras, por ejemplo, a la fruta. Pero las más comunes son al trigo y la leche”, dijo.

Aclaró que una reacción “como distensión abdominal o diarrea después de consumir harinas”, no necesariamente represente que una persona es celíaca o que tenga alguna alergia.

Hay estrategias para poder consumir alimentos sin esperar reacciones negativas

-¿Por qué cada vez es más frecuente?

-Desde el siglo XX hasta ahora se han hecho muchas modificaciones genéticas al trigo, para lograr un mayor rendimiento agrícola, que es un tema en que no me quiero meter porque es ajeno a esta charla.

La cuestión es que el resultado de esas modificaciones nos da un trigo con mucho más gluten y esa diferencia hace que nuestras enzimas no puedan digerir esa mayor cantidad de proteínas, lo que provoca que el intestino reaccione, por ejemplo, distendiéndose.

Lo mismo pasa con los lácteos.

-¿Es solo la diferencia del trigo o también hay otros cambios a los que nuestro intestino no se adapta?

-No, también es la forma de preparar los alimentos. Nuestras abuelas hacían el pan con largas fermentaciones, lo que provocaba que las bacterias del fermento empezaran el proceso de digestión y cuando llegaba a nuestro estómago ya estaba casi digerido. Hoy se hacen fermentaciones rápidas.

-¿Hay que dejar de comer esos productos?

- Claro que no. Hay estudios que alertan sobre problemas que se generan por la falta de consumo de trigo. Algo de ese cereal, nuestro cuerpo necesita.

-¿Qué recomienda para evitar esos síntomas no deseados?

- En Villa María hay productores que hacen panes de masa madre con más tiempo de fermentación y eso favorece la digestión. Otra estrategia es cortar el pan y ponerlo en el freezer y calentarlo al día siguiente. Eso también ayuda.

Con los yogures pasa lo mismo: en Villa María hay productores que están haciendo excelentes productos sin azúcar ni aditivos.

 

Alimentos distintos, intestinos iguales

La profesional citó un estudio que se hizo sobre la microbiota (que son las bacterias benéficas que están en la piel y todas las mucosas, pero especialmente en el intestino) a través de la materia fecal del Homo sapiens que se encontró fosilizada.

“¿Cuál fue el resultado de ese estudio? Que no hay prácticamente diferencias de la materia fecal del Homo sapiens con la de la actualidad, es decir, que seguimos teniendo la misma función intestinal”.

Lo que sí cambió es el alimento y el estilo de vida: “Ellos respetaban el ritmo circadiano, acostándose con la luna y despertándose con el sol; estaban en contacto constante con la naturaleza y socializaban todo el tiempo. Además, comían productos de estación, algo que nosotros dejamos de hacer”.

“Es lógico que nuestro intestino reaccione diferente porque estamos muy alejados a esa forma de vivir”, explicó.

Como conclusión, dijo que el primer paso para evitar esos síntomas de rechazo a alimentos como el pan y la leche es “volver a los buenos hábitos”.

“Hay que ver cómo dormís, cómo comes, cómo gestionas el estrés -que es nuestra verdadera pandemia-, como te relacionas. Hay estudios sobre las consultas médicas que expresan que el 90% están relacionadas con el estrés”, dijo.

Además de los hábitos, es importante consultar con un profesional por si se necesitan tratamientos que pueden ser naturales, con hierbas o suplementación.

En definitiva, Manero propone recuperar lo mejor que tuvimos de nuestros antepasados para tener calidad de vida.