Emiliano Gómez Clara: el pionero del desnudo argentino

El nombre de la calle fue impuesto por Ordenanza Nº 7.698, con fecha 16 de abril de 2021, bajo la Intendencia (interina) de Pablo Rosso
domingo, 8 de febrero de 2026 · 08:30

Emiliano Gómez Clara nació en Río Cuarto en  1880. Inició su formación artística con Manuel Cardeñosa (de quien fue discípulo dilecto) y con Emilio Caraffa.

Sus condiciones le valieron un temprano desempeño como profesor de Dibujo en la Academia Provincial de Bellas Artes de Córdoba entre 1905 y 1907. Una beca del Gobierno provincial otorgada en 1907 le permitió continuar sus estudios en Europa y afincarse por un extenso período en Italia. Asistió a la Academia Nacional de Roma como alumno libre y a algunos talleres particulares. En 1909 obtuvo el Primer Premio para Artistas Extranjeros en la Exposición Internacional realizada en esa ciudad y al año siguiente recibió, en el mismo certamen, Medalla de Oro y Diploma de Honor. En 1911 se presentó al concurso organizado por el Patronato de Becados Argentinos en París, donde resultó premiado.

Posteriormente tuvo un período de dificultades económicas debido a la supresión de su beca por recorte presupuestario en el gobierno de Ramón J. Cárcano.

Luego de varios intentos infructuosos en el ámbito legislativo para restituirle este beneficio, un grupo de amigos y allegados al artista: Octavio Pinto, Saúl Taborda, Carlos Navarro Ocampo, Ángel Sappia y Julio Carri Pérez, entre otros, realizaron gestiones en su favor, inclusive ante el mismo Cárcano. En 1915 se decidió su designación como director de la Academia Provincial de Bellas Artes, en reemplazo de  Emilio Caraffa. Su regreso a la ciudad para ocupar este cargo (que conservó hasta su muerte) se produjo en 1916, en medio de una celebrada acogida.  En la Academia asumió las cátedras de Colorido Superior y Composición, e introdujo la enseñanza del aguafuerte. Fue responsable también de la implementación del dibujo de desnudo con modelo vivo, modalidad que desató una resonada polémica, avivada principalmente desde sectores afines a la Iglesia, que derivó en un decreto gubernamental impidiendo su práctica, pero validada tiempo después.

Por su iniciativa fue creada la Escuela Nocturna de Artes Aplicadas, en el  mismo ámbito.

Sus pinturas -retratos, desnudos y escenas urbanas, principalmente- se caracterizan por la pincelada amplia y la sutileza de los matices cromáticos que dan lugar a la construcción de sugerentes atmósferas, ya sea con acuarela, ­óleo o pastel.

Realizó también pintura mural y obra ornamental, de la que cabe mencionar los paneles en la iglesia del Buen Pastor, basados en bocetos de Caraffa. Su obra escultórica, menos conocida que la pintura, da cuenta de su interés por el retrato y la figura femenina.

A su intensa labor docente desplegada en el ámbito de la Academia Provincial debe agregarse su desempeño en el Aula de Dibujo de Figura I y II en la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Córdoba y en la academia particular que, junto a Carlos Camilloni, sostuvo desde 1918. Allí impartió clases de dibujo, pintura y escultura, además de realizar trabajos por encargo (pergaminos ilustrados, retratos, placas, etcétera). Aunque su participación en el Salón Nacional de Bellas Artes fue más bien esporádica, su obra enviada a la edición de 1919 (Primeras luces) fue destacada en algunos medios porteños y adquirida por la Comisión Nacional de Bellas Artes. El Museo Caraffa cuenta con varias obras de su autoría, entre ellas, algunas realizadas en Roma, como Piazza del Popolo y La Pietà, y otras posteriores, como Desnudo, que lo muestran ya no solo con una gran solvencia técnica, sino con osados planteos compositivos y preocupaciones propiamente pictóricas, alejadas del ideal mimético que había ocupado mayormente a sus predecesores locales.

Falleció en la ciudad de Córdoba en 1931.

 La Escuela Superior de Bellas Artes  “Emiliano Gómez Clara”, de nuestra ciudad

?La Escuela de Bellas Artes de nuestra ciudad lleva precisamente el nombre del consagrado artista. La escuela se inició en 1931 con su fundador, el artista plástico italiano Antonio Arborio. En 1947 se incorporó a la órbita oficial, anexándose al régimen del Ministerio de Educación y convirtiéndose en la Escuela Provincial de Bellas Artes “Emiliano Gómez Clara”, espacio dedicado a la enseñanza de las artes plásticas, pero también como centro de actividad cultural.

En la década del 50 fue anexada a la Escuela Provincial de Bellas Artes y Artes Aplicadas de la ciudad de Córdoba, conservando la autonomía solo del manejo de fondos hasta el año 1964, cuando, concordando con el plan de estudio de la Escuela de Bellas Artes “Dr. Figueroa Alcorta”, de la ciudad de Córdoba, se inicia un nuevo plan de estudios, otorgando el título de maestro de Artes Plásticas. Posteriormente, se crean nuevos cursos, como el de cerámica y el curso práctico de publicidad (1975), la carrera de decorador de interiores (1978), el taller libre para adultos (1979) y el taller de dibujo y pintura para niños llamado Taller de Expresión Plástica Infanto Juvenil (1980). Hoy, la Escuela Superior de Bellas Artes “Emiliano Gómez Clara” de nuestra ciudad posee las carreras de: Profesorado de Artes Visuales, Tecnicatura Superior en Artes Visuales, en Diseño Gráfico, en Diseños de Espacios, en Diseño de Indumentaria y Complementos.

 “Mujer con capelina”, óleo

 

El precursor del desnudo artístico

?Gómez Clara introdujo en la enseñanza el desnudo con modelo vivo, práctica que generó escándalo y horror, al ser considerado impúdico y obsceno por la sociedad de la época,

principalmente por grandes sectores de la Iglesia. Pero el director no torció el brazo en una lucha que duró seis años, hasta 1922, que se aceptó que se introdujera en la enseñanza el desnudo con modelo vivo.

“Desnudo”, óleo
Gómez Clara pintando “Corrientes Humanas”en su atelier en Italia

 En la “Rivista di Roma”, el reputado crítico de arte Alfonso Mongiardini había publicado un artículo ensalzando esta obra de Gómez Clara oportunamente. “-Corrientes Humanas-  es un cuadro simbólico: una corriente de hombres desnudos, sorprendida entre el cielo y la tierra, trata de surgir hacia la luz del sol, pero el vértigo de la existencia los envuelve en un torrente fangoso que los lleva al abismo”.