Francisco Burcher Pogliotti logró hace dos años volver a caminar tras ser operado de un tumor cerebral
Continúa mejorando la salud del gran “Pancho”
Tras ser visto en la Escuela de Verano Municipal en la Pileta Comunitaria del San Juan Bautista, elDiario charló con su mamá, quien dio más detalles de su vida, que incluye por ejemplo jugar al básquet adaptado en el Unión Central y a punto de cursar el 4to. año en el colegio RivadaviaSeguramente muchos de los lectores de elDiario recuerdan la historia de Francisco Burcher Pogliotti, más conocido como “Pancho”, o el gran “Pancho” quien hace poco más de dos años realizó la proeza de una “vuelta olímpica” al Polideportivo del barrio San Juan Bautista, junto a la pileta comunitaria, después de haber sufrido un tumor cerebral, ser intervenido, pasar por un coma y múltiples situaciones por su salud, hasta lograr con el apoyo de su familia y del profe de karate Ángel Martelli, amigo de familia, quien se convirtió en su entrenador y motivador personal, caminar de nuevo.
Se suponía que aquel día “Pancho” diera a solo algunos pasos, pero completó la vuelta del circuito para caminar y correr que existe justo ahí, al borde de la avenida Universidad. Y aquella nota, pero sobre todo lo que logró “Pancho”, fue una de las más leídas y aplaudidas por los lectores de este medio.
Bueno, pues resulta que este miércoles “Pancho” fue visto en la Pileta Comunitaria del mismo barrio, junto a otros chicos, incluidos otros niños con alguna discapacidad, divirtiéndose como todos los que participan de la Escuela de Verano Municipal.
Se lo vio dos años más grande. Y es que han pasado dos años, tiempo en el cual ha seguido mejorando su salud, y que lo ha llevado a convertirse en un adolescente de 14 años que comenzará a cursar en marzo el 4to. año en el Colegio Rivadavia, donde es muy querido y admirado. De hecho, aunque puede caminar bastante con andador o una férula, asiste al cole en silla de ruedas, y de cariño los compañeros del colegio le dicen “Colapinto”.
Rehabilitación y salud
elDiario dialogó con su mamá, Natalia Pogliotti, quien contó cómo ha sido esta experiencia veraniega, además de compartir detalles de cómo está su hijo hoy en día, sus nuevas actividades y además sobre cómo ha evolucionado su salud.
“Pasó ya mucho tiempo de aquella caminata donde ‘Pancho’ iba a dar tan solo unos pasos y terminó dando la vuelta olímpica, con todo el barrio alentándolo. Desde ese entonces ha seguido con su rehabilitación. Sobre su tumor ya no tiene más nada, y no se le ha dado el alta por una cuestión de protocolo, ya que por unos años se sigue el control, pero de eso está bien”, expresó Natalia.
En cuanto a nivel neurológico, explicó que “afecta partes de su cuerpo, sobre todo el lado izquierdo, pero su hemiplejia la ha ido superando con ejercicios, tratamientos y la ayuda de los profesionales, y dándole seguimiento en la casa”.
“Hoy Pancho es un adolescente de 14 años, lo que juega un poco en contra, con algo de desgano a la hora de hacer sus ejercicios, porque lo desgasta mucho. Tiene el pie izquierdo caído y requiere de una férula especial, como una bota ortopédica, con la cual podría caminar. Pero por una cuestión social, y para que se pueda mover mejor y con los amigos y no se sienta inválido -entre comillas-, el fisiatra recomendó que no dejara la silla para las actividades sociales, porque el traslado es más fácil que con un andador o la férula. Aunque apuntamos a que siga mejorando con el trabajo constante, siempre acompañado de un equipo interdisciplinario de terapeutas, psicólogas, psicopedagogas y mucha gente, además de la familia y sus amigos, así que no estamos solos en todo este trabajo, que es de todos los días, y de constancia y muchas ganas”, indicó.
Familia, deporte y amigos
Natalia explicó que “Pancho” está transitando su adolescencia de una forma bastante similar a la de sus compañeros del Rivadavia “y quizás por cuestiones cognitivas con ciertos aprendizajes más lentos, por lo que también se relaciona con chicos del área de Discapacidad, lo que lo ha llevado a participar del básquet adaptado en el Unión Central. El año pasado era una vez por semana y este serán tres veces por semana.?Y de hecho ha participado en torneos donde ha sido muy valorado, y divirtiéndose siempre”.
Cabe destacar que Pancho también ha jugado para Atenas, en Córdoba, donde ganaron incluso un título. De hecho su mamá contó que lo han llamado nuevamente para que se entrene allá con otros compañeros del Unión, “y veremos cómo hacemos porque son una o dos veces al mes ir a la capital provincial para entrenar. Igual le encontraremos la vuelta, ya que también han llamado a otros compañeros de él”.
Un verano especial
A través de sus amigos del básquet, Natalia se comunicó con la Municipalidad “quienes nos recibieron muy bien para ser parte de la Escuela de Verano que empezó en diciembre y que finaliza el 13 de febrero. Y justo ayer se hizo el cierre simbólico, donde se mostró a las madres y padres todo lo que se hizo, y fue una fiesta familiar hermosa, con los chicos disfrutando a full. Agradezco a todo el equipo que siempre tiene la mejor onda con los chicos. Y ‘Pancho’ feliz: aprendió a hacer torta frita, artesanías como pulseras y pinturas, y ahora hasta le gusta tomar mate y tereré. Además, se mostró orgulloso de poder nadar desde lo más hondo de la pileta hasta lo más bajo. Fue una experiencia maravillosa”.
Por último, señaló que “‘Pancho’ siempre muestra amor y agradecimiento, siempre con una sonrisa en su cara, siempre con un ‘te amo, mamá’, siempre con una mirada de gratitud. Además, es cero problemático, nunca se queja, vive el día a día según como se presente la jornada. Y es un ejemplo, porque uno se hace problemas con cuestiones muy banales, que no tienen ni cercanamente el peso de una discapacidad o de haber vivido lo que él vivió. Una vida que él disfruta absolutamente”.
