A 66 años del fallecimiento de quien fue mandatario provincial por la UCR
Sabattini: “Hacer las cosas bien”
Vivió y ejerció la medicina en esta ciudad. Gobernó la provincia entre 1936 y 1940. Falleció el 29 de febrero de 1960El Comité de Circuito Villa María de la Unión Cívica Radical (UCR) evocó en un documento emitido ayer la figura de Amadeo Sabattini, al cumplirse 66 años de su fallecimiento. “Hablamos de desaparición física porque su legado no ha desaparecido y se manifiesta de una manera intangible en valores y principios éticos que fueron irrenunciables en su vida, y de una forma mucho más tangible en su extensísima obra, de la cual aún obtienen provecho cordobeses de todas las latitudes de nuestra hermosa provincia”, se indicó en el pronunciamiento.
Se recordó que Sabattini “llegó al Gobierno luego de superar el imperante fraude electoral de la Década Infame, en una elección donde defender la voluntad popular costó la vida de militantes radicales”.
“A estas alturas, hablar de su obra es casi redundante, pero para aquellos que no la conozcan, basta decir que en cuatro años (1936-1940) se levantaron más de 170 escuelas, se construyeron 4 diques que aún abastecen de agua y energía al norte cordobés y se conectó el otrora aislado sur de la provincia mediante rutas y caminos, cumpliendo con su lema de gobierno; ‘Agua para el norte, caminos para el sur y escuelas en todas partes’”.
“A esto debemos sumar edificios para atención de salud, destacamentos policiales y todo tipo de infraestructura para acercar a los vecinos los beneficios del progreso y el estado, pero un estado eficiente y austero, transparente y ordenado, sin lugar a la corrupción”, se agregó.
El secreto
El documento de la UCR local preguntó más adelante: “¿Cuál fue el secreto para lograr una obra tan extensa en cuatro años?”, para responder que “pareciera imposible en la actualidad, donde a un Estado provincial sobredimensionado y afecto a los grandes gastos publicitarios le cuesta cada vez más avanzar en obras, sobre todo si no es mediante el endeudamiento o los fondos nacionales (Sabattini no viajo una sola vez a Buenos Aires a buscar ni reclamar fondos durante su gestión)”.
“El secreto es tan simple que no es un secreto: hacer las cosas bien. No lo que se puede, ni lo que se quiere, sino lo que se debe. El núcleo central de este ‘hacer las cosas bien’ puede resumirse en una de sus máximas: ‘Uñas cortas y bolsillos flacos’. Desterrar la corrupción y abrazar la austeridad y la vocación de servicio es la fórmula, en 1936, hoy y siempre. Por ello, el legado de Sabattini es el poder de lo simple, de no perderse ni ampararse en antagonismos y discusiones estériles, en fanatismos ni teorías conspirativas. Es mucho más simple: “Utilizar los recursos del Estado para el progreso y bien común de la población”, se agregó, para recordar que el mandatario “forjó un camino y un estilo de gobierno, y su magnífica obra fue continuada por el gobernador Santiago Del Castillo, derrocado por el golpe militar de 1943 y cuyo vicegobernador era ni más ni menos que Arturo Illia”.
