LAS CALLES - Esteban Echeverría
La primera pluma romántica
El nombre de la calle fue impuesto por Ordenanza Nº 949, del 13 de setiembre de 1954, bajo la Intendencia de José PerazoloJosé Esteban Echeverría Espinosa nació en Buenos Aires el 2 de septiembre de 1805.
Está considerado como uno de los escritores fundamentales del romanticismo argentino e hispanoamericano y perteneciente a la denominada Generación del 37.
Era hijo de un español y una criolla. A muy temprana edad quedó huérfano de padre.
Estudió en el Colegio de Ciencias Morales, donde era muy buen alumno, pero lo abandonó para dedicarse al comercio.
Entre los años 1826 y 1830, Echeverría fue becado por el Gobierno de Bernardino Rivadavia para formarse profesionalmente en París, donde tuvo la oportunidad de observar de cerca el auge del movimiento romántico francés, llegado de Alemania a principios del siglo XIX. No era ajeno a esta nueva tendencia artística y literaria un sesgo utópico, de carácter socialista y liberal, que se enriquecía con el aporte de pensadores como Henri de Saint-Simon y Gaston Leroux.
Las notas salientes del romanticismo, como la exaltación del color local, el estudio de la historia nacional o la búsqueda de un lenguaje propio como elemento diferenciador de una cultura, no dejaron de llamar la atención de Echeverría, quien las vio como un catálogo de principios susceptibles de ser trasladados a la nueva realidad americana. En efecto, tales principios estéticos y filosóficos parecían adecuarse a la perfección a los ideales de la Revolución de 1810.
Ya en Buenos Aires y con Juan Manuel de Rosas en el Gobierno, Echeverría publicó de manera anónima, en 1832, Elvira o la novia del Plata, considerada como la primera obra romántica de la América de habla castellana y una de las primeras de la lengua. En ella se perciben algunas marcas del nuevo ideario estético.
La importancia de esta obra, así como la de sus siguientes libros (Los consuelos, 1834, y Rimas, 1837, que contiene el célebre poema La cautiva), reside más en sus temas y en la oportunidad de su tratamiento que en la calidad literaria de sus versos. La cautiva es un extenso poema de 2.142 versos divididos en nueve partes y un epílogo; cuenta la historia del trágico destino de Brian, un soldado prisionero de los indios, y de María, su mujer, cautiva en la misma toldería. Pero no son las alternativas de la fuga penosa y fracasada lo que importa del poema, sino la incorporación del paisaje nacional (en este caso, el desierto argentino), el desarrollo de una temática local (las tolderías, los malones, los cautivos) y la utilización de algunas acepciones particulares del castellano hablado en la Argentina de la época.
Algunos de los cantos de La cautiva fueron leídos, en el mismo año de su publicación, en el Salón Literario que dirigía el pedagogo Marcos Sastre. En efecto, en la Librería Argentina, propiedad de Sastre, se desarrolló en 1837 una serie de reuniones, convocadas por Echeverría, para exponer y discutir temas de índole política y literaria. Juan Bautista Alberdi, Juan María Gutiérrez, Sastre y el mismo Echeverría fueron los más destacados y entusiastas miembros del salón.
El progresivo cariz político de la actividad del Salón provocó su clausura por parte del Gobierno de Rosas, cuyos integrantes, posteriormente, siguieron reuniéndose en la clandestinidad.
En ese marco, se fundó la Asociación de Mayo, para la que Echeverría redactó las palabras simbólicas, también conocidas como Credo o Creencia de la Joven Argentina. Se trata, en realidad, de un listado de 15 enunciados que resumen el espíritu de la nueva generación, aprobadas en agosto de ese mismo año, cuando la Policía del Gobierno de Rosas ya había descubierto la actividad clandestina de la Asociación de Mayo.
Alberdi publicó el Credo de Echeverría (cuando este ya estaba exiliado en Montevideo) en el periódico El Iniciador, bajo el título de Código o Declaración de los Principios que constituyen la creencia social de la República Argentina.
Ese mismo año se recrudeció la represión del Gobierno de Rosas para con sus opositores políticos, lo cual obligó a casi todos los miembros de la Asociación a emprender el camino del destierro: Gutiérrez y Alberdi se marcharon a Montevideo, y Echeverría a Colonia, primero, y a Montevideo después.
Posteriormente, Echeverría publicó el Dogma Socialista, desarrollo doctrinario de los 15 principios del Credo. Su contenido se vincula al ideario demócrata liberal, por lo que la palabra “socialista” del título debe entenderse en el sentido de “social”. Los románticos rioplatenses (Echeverría, pero también Juan Bautista Alberdi, Domingo Faustino Sarmiento y José Mármol) iniciaron así la búsqueda de un sistema que permitiera superar la antinomia entre unitarios y federales, al tiempo que luchaban contra el carácter autoritario del régimen rosista. En esas coordenadas se incluyen tanto el Dogma Socialista como las Bases, de Alberdi; el Facundo, de Sarmiento; y Amalia, de Mármol.
También el célebre relato de Echeverría, El matadero (escrito entre 1838 y 1840, pero inédito hasta 1871), debe ser visto en esta perspectiva, ya que a pesar de su consistente realismo es una alegoría sobre la violencia larvada en todos los niveles de la sociedad bonaerense de entonces: tras un planteamiento de apariencia costumbrista, se cuenta la historia de un joven unitario torturado por los rosistas. Texto sin duda singular, con el que se anticipó a modos de concepción, de realización y hasta de formas, que luego serían empleados por el realismo y el naturalismo europeos.
La obra de Esteban Echeverría puede resultar más relevante desde el punto de vista político que desde el literario; sin embargo, su valor es insoslayable en la constitución de la literatura argentina.
Murió en Montevideo, el 19 de enero de 1851.
Los textos de la obra original de “El Matadero” fueron encontrados de manera casual por Juan María Gutiérrez entre sus pertenencias 20 años después del fallecimiento del autor y fue publicado en 1871. Nunca la publicó en vida para evitar represalias del régimen de Juan Manuel de Rosas.
Enrique Breccia la ilustró y es una de las adaptaciones gráficas más emblemáticas de la literatura argentina.
Todas sus publicaciones
* Elvira o la novia del Plata, 1832
* Don Juan, 1833
* Himno del dolor, 1834
* Los consuelos, 1842
* Al corazón, 1835
* Rimas, 1837
* La cautiva, 1837
* El matadero, 1938-1840
* Peregrinaje de Gualpo
* El Dogma Socialista, 1873
* Cartas a un amigo, 1874
* El ángel caído, 1870
* La guitarra o Primera página de un libro, 1870
* Avellaneda, 1870
* Mefistófeles, 1874
* Apología del matambre, 1837
* Insurrección del Sud de la provincia de Buenos Aires en octubre de 1839
