Quién es Pablo Glöggler, el hombre que ahora conduce los destinos de los polvorines

Que no descorchen en la Fábrica

El nuevo presidente de Fabricaciones Militares viene de dar un paso al costado como CEO de la histórica Bodegas Bianchi, que quedó en su peor momento y acumuló más de $1.000 millones en cheques rechazados por el Banco Central
martes, 17 de febrero de 2026 · 07:30

El ingeniero militar Manuel Savio, aquel visionario de la “industria nacional como parte de una soberanía con crecimiento”, difícilmente haya pensado, en 1941, lo bastardeado que quedó su mensaje.

Ese año, el padre de la siderurgia -cuyo nombre lleva una importante avenida de nuestra ciudad- fundó y dirigió la Dirección General de Fabricaciones Militares en Argentina.

Por entonces, en medio de la Segunda Guerra Mundial, este militar argentino percibió la preocupación de un país en conflicto y actuó en consecuencia: aseguró la provisión de material de guerra con plantas propias para no depender de otros Estados. Entonces, entre sus innovaciones, armó las fábricas militares de pólvoras y explosivos, entre ellas, la de Villa María, que se convirtió hasta la actualidad en el lugar con más trabajadores de la ciudad.

Savio jamás se imaginó, en aquel tiempo, que un ministro argentino, exgobernador de Mendoza y con cero experiencia en Defensa se disfrace de Maverick (la estrella de Top Gun) para anunciar compra de aviones que no funcionan o convocar a personas que, al parecer, tampoco funcionan.

De Luis Petri hablamos, el radical convertido en libertario que dejó un vaciamiento en Defensa, destruyendo la obra social de los militares y con un triste récord de bajas:?más de mil, debido a la continuidad de salarios miserables que cobran los miembros de la fuerza.

Tampoco Savio habrá imaginado que ese ministro haya pensado en ser reemplazado por su primo en el cargo, aunque ese objetivo no pudo cumplir.

 

Brindis de amistad

A pesar de que finalmente no fue sustituido por un pariente, sino por un militar (Carlos Presti) e hijo de un represor, Petri dejó en diciembre algunos contactos vitales.

En ese ámbito, con Fabricaciones Militares convertida en Sociedad Anónima Unipersonal, un conocido del libertario mendocino asumió el miércoles de la semana pasada como presidente de la entidad.

Se trata de Pablo Glöggler, abogado especialista en finanzas que vivió al menos 15 años afuera del país y viene de trabajar en la industria..., pero vitivinícola.

Concretamente, Glöggler asumió la Presidencia de Fabricaciones Militares casi un mes después de su partida de Bodegas Bianchi, en Mendoza. Una partida poco feliz, por cierto.

La asunción en FM?se dio en el marco de la Asamblea Ordinaria y Extraordinaria, donde “se realizaron modificaciones en la estructura de autoridades de la empresa”, como se informó oficialmente.

Así, Glöggler quedó de presidente; y el licenciado Diego Darío Martínez, como vicepresidente.

“Durante el encuentro también se aceptó la renuncia del licenciado Sergio Daniel Echeverría, quien deja su cargo a partir de la fecha. Se le agradece el trabajo realizado, el tiempo dedicado a la empresa y el compromiso demostrado durante su gestión, deseándole éxitos en los desafíos que emprenda a futuro”, destacó FF. MM., dejando atrás la etapa de un hombre que duró poco más de un año en el cargo.

 

Fundación y fundición

Fuera del trabajo diario, Glögger es conocido como uno de los fundadores de la fundación Espartanos, que lleva la práctica del rugby a las cárceles.

Esa ONG?tiene más de 40 proyectos en el país, aunque también llevó la propuesta a otras naciones.

Fue así que el exjugador de Lomas Athletic viajó en 2015 con 10 espartanos a Roma para visitar al Papa Francisco.

“Nos alentó para que continuáramos. Y como el rugby es la vida misma, decidimos redoblar la apuesta y meterle para adelante”, contó en su momento Glöggler en San Juan.

Años después de aquel viaje, el abogado llegó a Bodegas Bianchi, donde fue creciendo hasta que, en junio de 2024, resultó anunciado como el nuevo CEO.

Desde entonces, el ahora presidente de Fabricaciones Militares proyectó un relanzamiento de la firma con una inversión de más de mil millones de pesos.

Entre otras ideas, también lanzó un whisky, fusionando a la empresa argentina con una irlandesa.

Sin embargo, la crisis industrial durante el Gobierno de Javier Milei tuvo su impacto en el sector vitivinícola y Bodegas Bianchi no fue la excepción, más allá de contar con establecimientos y viñedos en San Rafael y el Valle de Uco.

Para comenzar a salir adelante, en enero de este año, la bodega anunció finalmente la salida de su CEO.

Pablo Glögger dejó entonces a Bianchi, nacida en 1928, en una de las peores situaciones de su historia,?acumulando más de mil millones de pesos en cheques rechazados por el Banco Central.

Mediante un comunicado, la empresa dijo que está "en diálogo con toda la cadena de valor para encauzar la situación actual, priorizando la estabilidad de la compañía".

Varias entidades bancarias aparecen como sus principales acreedores, aunque Supervielle y Macro son los más abultados.

Ahora, Glöggler conduce nada menos que Fabricaciones Militares. ¿Podrán los trabajadores esperar algo mejor? ¿Qué haría Savio?

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