Nora Guendulain, médica clínica con enfoque en la medicina del estrés
Proponen un abordaje integral para superar el insomnio
La imposibilidad de descansar para reponer energías aparece de manera recurrente. La especialista consultada propone tratarlo desde el punto de vista biológico, pero también desde una mirada consciente de nuestros estilos de vidaNora Guendulain es una médica clínica que aborda las problemáticas desde la perspectiva del daño que provoca el estrés en el cuerpo.
Con ese enfoque, la especialista dijo que “es muy frecuente la consulta sobre el insomnio”.
En su columna semanal de la radio de elDiario, planteó que “en general, las personas dicen que, pese a acostarse cansadas, no pueden dormir; o bien que, una vez que se duermen, se despiertan a las 3 o 4 de la mañana y ya no pueden volver a conciliar el sueño”.
Asegura que esa afección “no es solo un problema de sueño; es el sistema nervioso en estado de alerta”.
Precisamente, una definición sencilla de estrés es que el cuerpo está de manera sostenida en estado de alerta, como si siempre estuviéramos en peligro.
Por eso aclara que, en estos casos, dormir “no es un acto voluntario, no se cura solo con fuerza de voluntad”.
“Para dormir, el cuerpo tiene que sentirse seguro”, puntualizó.
Cuando nuestro sistema nervioso funciona en modo alerta “estamos preocupados y exigidos durante mucho tiempo, el cuerpo queda atrapado en el modo alerta. Y un cuerpo en alerta no duerme profundo”.
Al acostarse “aparecen pensamientos repetitivos, preocupación, anticipación, ansiedad. El cuerpo está en la cama, pero el sistema nervioso sigue de guardia”.
Desde el punto de vista fisiológico, “el estrés aumenta ciertas hormonas como el cortisol, que interfieren con la producción de melatonina, que es la hormona del sueño. Es decir, hay una base biológica concreta en el insomnio. No es falta de voluntad, hay que comprenderlo”, reiteró.
“El insomnio no comienza en la noche, sino durante el día. Ritmos acelerados, con pocas pausas, con exigencia constante y con emociones no registradas o pasados por alto hacen que a la noche, cuando todos se callan, el cuerpo comienza a hablar y nos dice que así no se puede descansar”.
¿Hay solución?
La profesional entiende que, en casos en los que es necesario, el médico puede recetar medicación. Pero aclara que, si no se trata de manera integral, es muy probable que la problemática se reitere.
Por eso, recomienda que lo primero que hay que hacer es cambiar la mirada: “No es necesario pensar en el insomnio como algo que hay que silenciar, sino como algo que hay que entender y prestarle atención”.
Recomendaciones
Algunos consejos prácticos que aportó Nora Guendulain son los siguientes:
-Observar el día a día, las rutinas. Analizar cómo fue la jornada. Preguntarse si hubo pausas reales y si llega la noche y el cuerpo está sin descansar.
-Saber que dormir no empieza cuando apagamos la luz, sino una o dos horas antes: hay que bajar las luces, reducir las pantallas, respirar más lento, dar señales claras al cuerpo de que el día terminó.
-Respetar los horarios. El cuerpo ama la regularidad, dormir y despertar a horarios similares ayuda a reeducar el sistema nervioso.
-No pelearse con el insomnio porque, cuanto más luchamos para dormir, más se activa el sistema de alerta. A veces, aceptar el momento, respirar y salir de la cama, si es necesario, puede ser más útil que esforzarse.
-Revisar que está pasando emocionalmente en mi vida: la familia, el entorno, el trabajo o la economía.
“El insomnio, muchas veces, aparece en momentos de cambio, de duelo, de sobrecarga y de preocupaciones sostenidas. No es casual. El cuerpo no se equivoca”, dijo.
Finalmente, remarcó que “dormir mal no es normal, aunque sea frecuente, y no dormir impacta en todo: el ánimo, el intestino, la memoria y el sistema inmune. Por eso, el insomnio merece ser escuchado y abordado de manera integral”.
Los síntomas son mensajes
La médica Guendulain también abordó el tema de las señales del cuerpo, los síntomas, a los que definió como una señal, un aviso del cuerpo y no un problema en sí mismo.
Entiende que si podemos vernos a tiempo y no plantear que “ya se va a pasar”, podríamos abordar problemas de salud que el cuerpo nos avisa “en voz baja”.
Cefaleas, cansancio crónico, el mismo insomnio o dolor muscular son los síntomas más comunes que tienen el mismo trasfondo: “Los mecanismos del estrés que ponen a nuestro cuerpo siempre en tensión”.
“Si el estrés se vuelve crónico, el cuerpo interpreta que hay peligro y se prepara para sobrevivir”, dijo.
“En definitiva, el síntoma no es el enemigo, es el mensaje”, expresó.
“Es importante frenar a tiempo, vivir de manera consciente cada cosa que hacemos, animarse a decir que no y, si es necesario, pedir ayuda”, concluyó.
