Así lo expresó el secretario de la UOM local,?Leo Lualdi, tras reunirse en Buenos Aires con los interventores designados judicialmente

“Hay que recuperar el salario”

Después del conflicto generado por la intervención que puso en pausa la reelección de Abel Furlán en el gremio a nivel país, hay muchas más dudas que certezas
martes, 13 de octubre de 2026 · 08:30

La intervención de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) abrió un frente de preocupación en las seccionales de todo el país. A la disputa por la conducción nacional se sumó el temor a que se avance sobre el convenio colectivo de trabajo, en un escenario marcado por la pérdida del poder adquisitivo y las reformas laborales impulsadas por el Gobierno de Javier Milei.

En ese contexto, una delegación de la UOM Villa María, encabezada por su secretario general, Leonardo Lualdi, viajó a Buenos Aires para mantener reuniones con integrantes de la intervención judicial y expresar su rechazo a cualquier modificación del convenio sin una conducción sindical normalizada y de los trabajadores.

“Nosotros les expresamos la necesidad de normalizar todo esto porque tenemos entendido que, cuando empecemos a discutir el convenio, quienes deban discutirlo van a ser los trabajadores, los representantes de los trabajadores elegidos por los trabajadores, y no los representantes de la Justicia elegidos por la Justicia para esta innecesaria y arbitraria intervención que está sufriendo la UOM”, sostuvo Lualdi.

El dirigente explicó que el encuentro se realizó con dos de los interventores designados judicialmente, y no con el interventor principal. Allí, la representación local planteó la necesidad de resolver primero la situación institucional del gremio, antes de abrir una discusión que podría tener consecuencias sobre las condiciones laborales de los metalúrgicos.

 

¿Y la normalización?

El conflicto se originó en la seccional Zárate-Campana, donde se cuestionó el proceso electoral que permitió la reelección de Abel Furlán. La disputa judicial impidió su asunción en esa seccional y repercutió sobre la conducción nacional, debido a que el estatuto sindical vincula ambos cargos. La intervención, por lo tanto, terminó afectando al conjunto de la organización.

La situación adquirió una dimensión política y sindical mayor por el enfrentamiento de Furlán con las políticas laborales del Gobierno nacional y por las denuncias de sectores gremiales sobre la influencia de Techint, encabezada por Paolo Rocca, en la disputa por el poder dentro de la organización. Esas acusaciones forman parte del conflicto y son rechazadas desde muchas otras seccionales.

Para Lualdi, el tiempo sin una solución agrava el escenario.

“Ya van a pasar los 180 días, ya estamos llegando a diciembre y no han hecho un solo punto o una sola medida que enfoque a la normalización de la seccional Campana para luego normalizar el secretariado, o normalizar el secretariado nacional y esperar lo que pase con Campana. No han hecho nada”, cuestionó.

El secretario general de la UOM Villa María también manifestó preocupación por las decisiones adoptadas durante la intervención. Según señaló, “se intervinieron la obra social y las cuentas de las seccionales”, con modificaciones que, desde su perspectiva, generan demoras en el cumplimiento de compromisos de pago.

 

El convenio, en disputa

Uno de los puntos más sensibles es la posibilidad de introducir cambios en el convenio colectivo metalúrgico. Una publicación de Tiempo Argentino de la semana pasada advirtió sobre el avance de un acuerdo particular con FTN Motors, del Grupo Corven, que contempla un sistema de banco de horas. La discusión excede así la disputa por los cargos y alcanza las reglas que organizan el trabajo.

Lualdi señaló que existe un grupo mayoritario de seccionales que rechaza avanzar en esa dirección mientras no se normalice la conducción nacional.

“Nosotros entendemos que nuestro convenio está bien. Hay que discutir algunas cuestiones porque es un convenio del año 75, pero quienes escribieron ese convenio, tanto los representantes de los trabajadores como los representantes de las cámaras industriales, eran muy avanzados para su época, porque hay cuestiones muy vigentes y lo escribieron en el año 75. Entonces, tan mal no está nuestro convenio”, afirmó.

El dirigente consideró que cualquier revisión debe contemplar el contexto económico y político actual.

“Entendemos que tanto la reforma laboral como la Ley Bases han sido totalmente perjudiciales para los trabajadores. Entonces, nada de lo que se pueda discutir en un nuevo convenio va a ser, desde el punto de vista de la política y desde el punto de vista de las empresas, beneficioso para el sector laboral”, advirtió.

En esa línea, cuestionó la legitimidad de quienes podrían llevar adelante las negociaciones: “Los interventores y la gente que nombra la intervención, como los paritarios que nombran, no representan a los trabajadores. No tienen ni la facultad ni el mandato de los trabajadores para que discutan este convenio o esta reforma de convenio que se quiere ampliar”, planteó.

 

Primero, el salario

Para Lualdi, la prioridad inmediata debe ser recuperar los ingresos de los trabajadores antes de abrir una negociación sobre las condiciones que regulan la actividad.

“Tenemos tiempo, todavía estamos en octubre, se debería discutir, pero nosotros necesitamos, primero, normalizar nuestro secretariado nacional y enfocarnos nuevamente en la recuperación del salario, y después podemos discutir el convenio. Yo creo que si nosotros logramos contener a los trabajadores con las necesidades básicas cubiertas por medio del salario, ahí tendríamos otra manera de discutir”, señaló.

Y concluyó con una definición que sintetiza la posición de la conducción local: “Hasta que no discutamos lo primordial, que es el salario, no vamos a discutir bajo ninguna circunstancia el convenio colectivo de trabajo”.

La postura de la UOM Villa María se suma así al reclamo de otras seccionales en todo el país que buscan recuperar la normalidad institucional del sindicato. Y para Lualdi, la discusión no pasa solamente por quién conduce la organización, sino también por quién tiene legitimidad para negociar en nombre de los metalúrgicos y defender sus derechos.