Radiografía del conglomerado
Bajó la espuma: de catorce cervecerías, quedan siete
La suba en los servicios, la baja del consumo y el cierre de las bocas de expendio impactaron directamente en los productores localesHubo un momento donde la cerveza artesanal fue un “boom”. Podemos establecer esto entre los años 2014 y 2018. En esos momentos, por todos lados aparecían cervecerías, patios cerveceros y jóvenes ávidos de compartir sus creaciones.
En ese panorama se creó una Cámara de Cerveceros y el Poder Ejecutivo, tanto de Villa María como de Villa Nueva, aprovecharon para hacerles su lugar.
Eran tiempos de envases de vidrio y botellas recargables. Tiempos de patios cerveceros por todas partes y un nuevo lenguaje que tuvimos que aprender: “Pinta”, “Apa”,?“Ipa”, “Amargor”, “Stout” y demás.
Pero esa Cámara desapareció y de 14 cervecerías que llegaron a florecer en ambas Villas, la mitad dejó de existir. Hoy, en un relevamiento generado, entre Villa María y Villa Nueva, existen siete. La novedad es que también hay mujeres que realizan cervezas y las comparten (Manjula es un ejemplo).
Las razones
Los componentes de la crisis marcada en el sector son muchos. Los que quedaron en el camino sienten la frustración por no haber podido sostener el volumen de ventas, la caída marcada a nivel consumo y también cómo se fue perdiendo terreno.
Los que continúan esperan, con ansias, el inicio de la temporada de verano. En realidad, la temporada de verano ya empezó, pero el clima no acompañó aún para que los consumidores comiencen a “destapar”.
El hecho de no ser novedad también los afectó, dicen otros. “Es importante reinventarse”, aseguraron algunos productores, apuntando a cerveceros que se han “diversificado” generando otras bebidas.
“Aumentaron los servicios. Y nosotros utilizamos todos los servicios: electricidad, gas y agua. En temporada baja, cuando hay temperaturas más bajas, la gente consume menos cerveza - tal vez bebe más vino, aunque tampoco se ve así-”.
“A la par de todo esto aparecen las cervezas industriales ofreciendo una bebida gratis juntando tres tapitas y sin obligación de compra. Teniendo en cuenta que nosotros tenemos que vender medio litro a 4.500 pesos, ante 2 mil, que es el valor de ellos”, ilustran.
“En un país que por cualquier cosa se hace un asado, no se come asado; lo mismo sucedió con nosotros”, destacó un cervecero que tuvo que cerrar en diciembre de 2025.
La Fiesta de la Cerveza y Los Carnavales, en Villa Nueva, son dos de los eventos donde mayor volumen de venta se generaba. Pero varios no podrán decir presente en esta ocasión. Se dice que la cantidad de litros que se venden en dichos eventos iguala la venta en todo el año.
En Villa María, la Fiesta de San Patricio y el Recorrido Peñero son otros de los puntos destacados. “También lo es el lanzamiento de la temporada de verano; que es una vidriera muy linda”, destacaron.
En ese mismo panorama, el envase Growler (aquel que se recargaba), ya prácticamente dejó de existir. “Hoy han ganado espacio las latas”, resumen.
En tanto, los restaurantes tampoco tienen bocas de expendio para los comensales. Sumado a eso, los quioscos y almacenes, durante el año, han dejado de solicitar para sus góndolas y heladeras dicho producto.
“El tema de todo esto es que es un hobby caro; obviamente que las ventas han caído y hay muchos que han quedado chicos en cuanto a su producción. Necesitan vender más para sostener el negocio y no pueden hacerlo. Y no es que ganen plata vendiendo más, porque el margen de ganancia es menor”, destaca un cervecero que sigue llevando adelante su tarea.
“Los impuestos y los servicios son un problema que se sostiene. Porque los tenés que pagar durante todo el año. Uno puede decir que tiene que endeudarse para crecer…, y yo me he endeudado con otros gobiernos, pero no crecí”.
Referido a la ubicación de cervezas industrializadas en fiestas de las localidades, una voz destacó que las mismas generan una competencia complicada, desleal o que se pierde la esencia de la cerveza.
“Habíamos empezado con una idea parecida a la de Villa General Belgrano, en Villa Nueva; pero ya después todo se fue modificando y terminó siendo una feria donde te ofrecían vino, sangría o fernet… Entonces hay una cuestión cultural que se fue perdiendo”.
Otra voz sumó que, específicamente, las cervezas industriales no son un problema. “Cuando la gente asiste a eventos quiere probar la cerveza que no consigue en otros lugares. No compra la misma que en el supermercado, por eso nos sirve ir a donde está la gente y no quedarnos esperando a que ellos nos compren”.
En el año 2021, en el momento de la creación de la Cámara Regional de Cerveceros Artesanales de Villa María, figuraban Cervecería Abeja Reina, Cervecería Perro Vago, Cervecería Bowery 315, Anka Bier (Sin Tacc), Cervecería Botafogo, Cervecería Psychohops, Cervecería Fluxha, Cervecería Casa de Brujas, Cervecería Pluma Negra, Cervecería Ala Manchada, Pivara Insumos Cerveceros, Cervecería Casa Martínez Brothers, Cervecería DG, Cervecería Bialystok, Cervecería El Momento Justo, Cervecería Doran Beer, Cervecería Palma Roja, Cervecería Parka, Cervecería Valhall y Cervecería BierBauch.
Pluma Negra, Fluxha, Boca Negra, Abeja Reina, Casa de Brujas y Botafogo son algunas de las marcas que ya desaparecieron, o que, por lo menos, no siguen funcionando. Se dice que algunas se mudarán de Villa María a Villa Nueva...
“Las que más se vendieron siempre son las rubias, las lupuladas y la roja”.
En cifras
Según un relevamiento que llevó adelante la Universidad Nacional de Villa María en 2024, en el conglomerado se producían 25 variedades de cerveza (8 Ipa; 6 Golden; 5 Apa; 5 Porter y 5 Blonde, entre las más vendidas).
Se llegó a generar cerca de 18 mil litros por mes en una capacidad instalada para 62 mil.
Referido a las materias primas, en malta, el 78%?era nacional; y el 22%, importada. En lúpulo, el 14% era nacional; y 86%, importada. Y la levadura era 100%?importada. Estos datos no son menores, ya que, al haber productos importados, todas las compras se realizan en dólares.
Es importante destacar que más del 43%?iba directamente al consumidor final; y un 57%, a intermediarios. El envase en lata le ha ganado terreno a la botella y el barril ha caído.
La coyuntura nacional
La industria de la cerveza artesanal en Argentina atraviesa una profunda etapa de reconfiguración y maduración en 2026, marcada por el fin definitivo del “boom” expansivo de la década pasada (2014-2017) y la transición hacia un mercado de nicho altamente profesionalizado.
Actualmente, el sector artesanal representa cerca del 3% del mercado cervecero total del país, contando con aproximadamente 1.500 productores a nivel nacional.
El escenario actual combina una fuerte recesión económica en el corto plazo con estrategias de reconversión de las marcas para sostener la rentabilidad.
Referido a la caída del volumen, referentes y cámaras del sector (como la Cámara de Cerveceros Artesanales de Argentina -CCAA-) reportan una caída del consumo de entre el 30% y el 35% en los últimos dos años. Al no ser un producto de primera necesidad, el consumo se ha retraído drásticamente.
Referido a la estructura de costos, la misma se define como “asfixiante”. Las pymes enfrentan fuertes incrementos en servicios (luz, gas, agua), alquileres comerciales y logística. Además, insumos claves como la malta, levaduras especializadas y ciertas variedades de lúpulo están fuertemente ligados a la cotización del dólar -como se dijo-.
En ese panorama, todo desencadenó en el cierre de marcas emblemáticas: esta presión económica ha provocado la quiebra y el cierre de múltiples sucursales de cadenas históricas del sector (como Buena Birra Social Club, Cervelar y locales franquiciados de Antares).
