El intendente Eduardo Accastello encabezó el cierre final de la Semana Nacional Vasca 2026, un evento que dejó honda huella
Villa María, de corazón vasco
La Semana Nacional Vasca reunió a cerca de mil invitados, colmó la capacidad hotelera y generó un importante movimiento económico. El desfile en la costanera y un multitudinario almuerzo en la Sociedad Rural coronaron una celebración históricaVilla María despidió este domingo una semana inolvidable, con un multitudinario desfile de danzas tradicionales en la costanera y un gran almuerzo de despedida en la Sociedad Rural. La Semana Nacional Vasca 2026, la 5ª en su historia, reunió a alrededor de mil invitados, movilizó a la ciudad durante varios días y volvió a demostrar la fuerza de una identidad profundamente arraigada en la historia local y en la cultura argentina.
El cielo amenazaba con descargar la lluvia, pero finalmente dio una tregua. Las delegaciones de los centros vascos de distintos puntos del país, junto con los invitados llegados desde Euskal Herria, compartieron sus bailes, vestimentas y tradiciones ante una importante cantidad de público. La música, los aplausos y la alegría de los dantzaris pusieron el broche de oro a una edición especialmente significativa, enmarcada en los 80 años del Centro Vasco Euzko Etxea de Villa María.
Una ciudad colmada
El alcance de la convocatoria se sintió más allá de los escenarios. Según lo señalado por autoridades del Centro Vasco y del municipio, la llegada de alrededor de mil invitados colmó la capacidad hotelera de la ciudad. La demanda se extendió a departamentos temporarios, alojamientos turísticos y plataformas como Airbnb y Booking. En algunos momentos, encontrar un lugar disponible para quienes seguían llegando se convirtió en una dificultad.
La multitudinaria convocatoria también generó una importante derrama económica. La permanencia de las delegaciones impulsó el consumo en restaurantes, bares, comercios y otros servicios, además de los gastos en alojamiento y traslados. Así, una celebración cultural de enorme valor simbólico se transformó también en una oportunidad para la economía local, con beneficios que alcanzaron a distintos sectores de Villa María.
Un almuerzo para cerrar
El último capítulo de la celebración se escribió en la Sociedad Rural, donde más de mil integrantes de las delegaciones e invitados compartieron el almuerzo de despedida. Entre conversaciones, agradecimientos y abrazos, el encuentro permitió prolongar la emoción de una semana que quedará en la memoria de la ciudad.
Durante el almuerzo, el intendente Eduardo Accastello, quien encabezó el cierre junto a la vicelehendakari vasca, Ibone Bengoetxea y el presidente del Centro Vasco local, Gerardo Echeverría, entregó una placa de reconocimiento, mientras los legisladores Verónica Navarro Alegre y Alfredo Nigro hicieron lo propio en representación de la Legislatura de la Provincia de Córdoba, en un gesto que puso en valor la realización de la Semana Nacional Vasca y el aporte de la comunidad a la vida cultural e institucional de Villa María. Las palabras compartidas estuvieron cargadas de afecto y reconocimiento hacia quienes hicieron posible la organización y hacia una institución que lleva ocho décadas manteniendo vivas las raíces vascas.
El intendente Accastello dijo: “Ibone decía que la cultura se manifiesta a través del cuerpo, por eso se entiende la alegría, el baile, la pasión y la identidad vasca que vivimos durante estos días. También escuchábamos a un grupo musical vasco decir que todos somos hermanos. El agua y el mar unen al País Vasco con la República Argentina, pero también nos unen la historia y la cultura”.
Por su parte, la vicelehendakari, expresó: “Quiero agradecer especialmente al intendente por la recepción que nos brindó y al Centro Vasco Euzko Etxea por organizar esta Semana Nacional Vasca. Estos encuentros nos permiten volver a reunirnos, compartir nuestra cultura y seguir fortaleciendo los vínculos entre el País Vasco y nuestra diáspora”.
Por último, Echeverría dijo que “lo que queda después de esta semana es felicidad y agradecimiento. Esto ha sido increíble. Tuvimos actividades desde los primeros días prácticamente de manera ininterrumpida, una detrás de otra, y la gente respondió permanentemente. Y el apoyo de la Municipalidad fue permanente. Estamos muy agradecidos con Eduardo, Marcos (Bovo, secretario de Gobierno, Cultura y Relaciones Institucionales) y todo el equipo por el trabajo conjunto”.
Ocho décadas de historia
La historia del Euzko Etxea es también la de una comunidad que comenzó reuniéndose en bares y cafés hasta construir un espacio propio para preservar su lengua, sus costumbres y sus tradiciones. Las anteriores Semanas Nacionales Vascas realizadas en Villa María, en 1972, 2003 y 2013, forman parte de ese recorrido que tuvo en 2026 un nuevo capítulo, con una convocatoria destacada y la presencia de autoridades de Euskadi, a través de Bengoetxea, vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco, reafirmando los vínculos entre Euskal Herria y las comunidades que, a miles de kilómetros, mantienen viva su identidad.
Uno de los momentos más emotivos se vivió el sábado en el Anfiteatro Municipal. La tamborrada partió desde el Escenario Vanzetti de la costanera y avanzó hasta el Anfiteatro, donde se realizó una gala con alrededor de 250 dantzaris y músicos. Los centros vascos de la Argentina y las delegaciones invitadas presentaron sus danzas, mientras un video permitió recorrer las regiones de Euskal Herria y conocer el origen de sus tradiciones.
La música tuvo también un lugar central, con propuestas llegadas desde el País Vasco, entre ellas la presentación de Tio Teronen Semeak. La bienvenida oficial del municipio, los encuentros institucionales y las actividades vinculadas con la economía social completaron una agenda diversa. La Sidrería (Sagardotegi), por ejemplo, un evento que resultó muy exitoso, acercó los sabores y rituales de la gastronomía vasca, mientras que las exhibiciones de pelota vasca, en sus distintas modalidades, los deportes rurales y las propuestas culturales permitieron compartir tradiciones con públicos de todas las edades.
Una identidad renovada
La huella vasca también está presente en la cultura popular argentina. La txapela, la tradicional boina vasca, forma parte de la imagen del gaucho y representa una de las tantas expresiones de la inmigración que se incorporaron a las costumbres argentinas. Esas influencias muestran cómo las tradiciones viajan, se mezclan y terminan formando parte de una identidad compartida.
Pero quizás el legado más importante de esta Semana Nacional Vasca esté en las nuevas generaciones. Jóvenes que llevan apellidos vascos comienzan a interesarse por sus antepasados, quieren aprender euskera y buscan acercarse al centro para conocer sus raíces. La identidad deja así de ser solamente una herencia familiar para convertirse en una búsqueda personal y colectiva.
A pesar de las dificultades que presentó el clima durante algunas jornadas, la organización permitió desarrollar las actividades previstas y ofrecer una semana inolvidable.
Con el desfile en la costanera y el almuerzo en la Sociedad Rural, Villa María despidió una celebración que unió cultura, historia y desarrollo económico. Quedaron las fotografías, los abrazos y el recuerdo de una ciudad colmada de visitantes.
La Semana Nacional Vasca terminó, pero su huella permanece: en las instituciones, con sus danzas, su música, con todo.
