OPINIÓN
Editorial del New York Times: muy duro con Donald Trump
Ayer fueron y vinieron distintas declaraciones en medio electrónicos de periodistas, expertos en política internacional, políticos, testimonios de la gente en Venezuela en diferentes países, en los cientos de manifestaciones a favor y en contra del golpe comando que secuestró a Nicolás Maduro, y un sinfín de opinólogos, con bases o sin ellas, así como artículos de opinión escritos en diferentes medios escritos alrededor del mundo.
Sin embargo, uno de los textos que más se viralizó fue el que publicó el Comité Editorial de uno de los diarios más longevos y respetados de todo el mundo, el New York Times; obviamente, estadounidense. Este Comité está conformado por un grupo de periodistas de opinión, cuyos puntos de vista, tal como señalan antes del texto y que más abajo se reproduce, “se basan en su experiencia, investigación, debates y unos valores muy arraigados”, y es “independiente de la sala de redacción”.
A continuación, el editorial, que no solo es duro con Trump, sino con Maduro, deja constancia de que lo llevado a cabo por el actual Gobierno de Estado Unidos es inadmisible, pero no solo eso, sino que viola la ley de Estados Unidos, ya que una acción como la del 3 de enero debe, primero y antes que nada, pasar por el Congreso: “En los últimos meses, el presidente Trump ha desplegado una imponente fuerza militar en el Caribe para amenazar a Venezuela. Hasta ahora, el presidente de Estados Unidos había utilizado esa fuerza —un portaaviones, al menos otros siete buques de guerra, decenas de aviones y 15.000 soldados estadounidenses— en ataques ilegales contra pequeñas embarcaciones que, él afirma, transportaban drogas. Este fin de semana, Trump intensificó drásticamente su campaña al capturar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, como parte de lo que denominó ‘un ataque a gran escala’ contra el país.
Pocas personas sentirán simpatía por Maduro. Es antidemocrático y represivo, y ha desestabilizado el hemisferio occidental en los últimos años. Naciones Unidas publicó recientemente un informe en el que se detallan más de una década de asesinatos, torturas, violencia sexual y detenciones arbitrarias por parte de sus agentes contra sus oponentes políticos. Se robó las elecciones presidenciales de Venezuela el año pasado. Ha alimentado perturbaciones económicas y políticas en toda la región al instigar un éxodo de casi ocho millones de migrantes.
Sin embargo, si existe una lección primordial de las relaciones internacionales estadounidenses del siglo pasado, es que intentar derrocar, incluso al régimen más deplorable, puede empeorar las cosas. Estados Unidos pasó 20 años sin conseguir crear un gobierno estable en Afganistán y sustituyó una dictadura en Libia por un Estado fracturado. Las consecuencias trágicas de la guerra de 2003 en Irak siguen persiguiendo a Estados Unidos y al Medio Oriente. Quizá lo más relevante sea el hecho de que Estados Unidos ha desestabilizado esporádicamente países latinoamericanos, como Chile, Cuba, Guatemala y Nicaragua, intentando derrocar a un gobierno por la fuerza.
Trump aún no ha ofrecido una explicación coherente de sus acciones en Venezuela. Está empujando a nuestro país hacia una crisis internacional sin razones válidas. Si Trump quiere argumentar lo contrario, la Constitución establece lo que debe hacer: acudir al Congreso. Sin la aprobación del Congreso, sus acciones violan la ley de Estados Unidos”.
