Las calles
Nicolás Ormeño: el pionero de la escuela nocturna
La calle fue designada con ese nombre por medio de la Ordenanza 6.560, del 12 de septiembre de 2012, bajo la Intendencia de Eduardo AccastelloEl maestro Nicolás Orlando Ormeño nació el 6 de enero de 1936 en Los Palacios, Villa Unión, provincia de La Rioja. Era hijo de Ramón E. Ormeño y Fortunata Albornoz.
elDiario en las Calles dialogó con su hijo Fernando, quien en su juventud participó como ilustrador del Suplemento Humor a Diario de este medio gráfico y recordaba a su padre de la siguiente manera: “A los ocho años, junto a su familia, se radicó en Chilecito, donde más tarde cursó la carrera docente en la Escuela Normal Nacional ‘Joaquín V. González’.
A los 21 años se trasladó a Villa María, ciudad que lo adoptaría definitivamente y donde desarrolló una extensa y comprometida labor educativa. En 1958 fue maestro fundador de la Escuela Nocturna ‘Ricardo Rojas’, que funcionaba en el edificio de la Escuela Primaria Nicolás Avellaneda.
Al año siguiente fue designado maestro interno de los niños pupilos de la Escuela Mariano Moreno.
Desde 1962 ejerció la docencia en la Escuela Militar Nº 79, anexa a la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos de Villa María, brindando educación primaria a soldados que no habían podido completar sus estudios.
El 5 de febrero de 1971 contrajo matrimonio con Margarita Esther Rigouste, docente, profesora de Dactilografía y Francés, oriunda de nuestra ciudad. De esa unión nacieron sus cuatro hijos: María Cecilia, Analía, Fernando y Matías. Fue un padre presente, amoroso y ejemplar.
Sus hijos son todos profesionales y quienes fueron sus alumnos heredaron de él una enseñanza que trascendía el aula: la del ejemplo cotidiano.
En 1990 se acogió al régimen jubilatorio como director de dichas instituciones, cerrando así un ciclo de 32 años dedicados a la enseñanza de adolescentes y jóvenes.
Superó ampliamente el rol tradicional de “maestro de niños” para convertirse en un verdadero educador de adultos: consejero, guía y amigo. Su vocación estuvo siempre atravesada por la solidaridad, la buena voluntad y el compromiso con el prójimo. Fue, sin dudas, un educador íntegro que consagró su vida como un acto de amor a la escuela, formando hombres de bien y dejando una huella profunda en generaciones de alumnos.
Participó activamente en la vida gremial como delegado departamental de la UEPC, integró el Congreso Pedagógico Nacional durante la Presidencia del Dr. Raúl Alfonsín y desarrolló tareas en el Centro de Empleados de Comercio.
Fue, además, miembro de AERCA, donde creó el Departamento de Informes Comerciales.
Convencido impulsor del sistema cooperativo, promovió la creación de varias cooperativas de trabajadores: de recolectores de residuos y empleadas domésticas, panaderos, además de dictar cursos sobre cooperativismo.
Después de jubilado continuó al servicio de los demás, desempeñándose como comisionista y gestionando trámites de inscripción para numerosos docentes ante el Ministerio de Educación de la provincia.
Militante del Partido Radical, administró la nueva Casa Radical en 1983 y se desempeñó como funcionario público municipal, ocupando el cargo de director de los Centros Vecinales durante la segunda gestión del intendente Dr. Miguel Ángel Veglia, entre 1991 y 1995.
Apasionado por la lectura y la buena música, gran cocinero y asador, supo transmitir también el disfrute por las pequeñas cosas de la vida.
Falleció el 30 de noviembre de 2011, a los 75 años. Sus restos descansan en su provincia natal, junto a sus padres, tal como era su deseo.
La calle de mi viejo se cruza con la denominada Jorge Luis Borges, autor a quien admiraba y me hacía leer a mí”, recordó su finalmente hijo Fernando, quien a la vez afirma de su padre “fue la mejor persona que conocí en el mundo, además de mi mejor amigo”.
