Villamarienses y vecinos de la región se volcaron masivamente a las playas del Ctalamochita hasta que llegó la lluvia... y el granizo

Ante el calor intenso, la costanera volvió a ser el refugio más elegido

La jornada fue un verdadero infierno hasta que a las 18.20, los nubarrones se transformaron en lluvia. La temperatura se mantuvo por varias horas por encima de los 35 grados y llegó a sobrepasar los 38
viernes, 2 de enero de 2026 · 08:01

A las 17.15 el termómetro todavía señalaba 37.9°. Y temperatura más baja (22.4°) se había registrado a las 6.48. Hacia el mediodía de la primera jornada de 2026 ya se presentía que el calor sería asfixiante y muchas familias optaron por armar sus mesas a la vera del Ctalamochita.

Posando en familia, en cercanías de la bajada de calle Mendoza 

Junto a los villamarienses, se acercaron a las playas locales vecinos de localidades cercanas que se veían “bajar” de las rutas 158, 9 y 4. Ya pasada la hora de la comida, la marca térmica alcanzó los 39,5° y toda la costa de la ciudad estaba poblada. Solamente los chapuzones, las sombrillas, las carpas y los paradores ponían los cuerpos a salvo del calor descomunal.

“Ustedes no saben lo que tienen. Realmente no se dan cuenta de lo que significa el río”, dijo Omar, llegado desde General Deheza, al cronista de elDiario.

Él estaba con su familia en la playa ubicada a la altura de avenida El Palmar, en barrio Mariano Moreno, conocida como Puerto Madero.

 

Agua bendita

“Ellos -comentó el mismo vecino de la región, señalando a un grupo cercano- son de James Craik y me estaban diciendo que este río para ellos es una bendición”.

Unos metros más allá, en dirección a El Arenero, de barrio Vista Verde, el predio recreativo del Centro de Empleados de Comercio estaba “a tope” y otro tanto ocurría en el de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera, a la altura del cruce del río con la ruta 158. De la misma manera se encontraban otras entidades gremiales y deportivas con instalaciones costeras.

La calle San Martín, en pleno centro de la ciudad, sin una sola persona a las 17, cuando el calor aún era intenso

Pero en cuanto a las playas, en las conocidas como Bajada Entre Ríos y Bajada Mendoza, entre las 16 y las 17  “era un mundo de gente”.

 

En las redes

Por esas horas, desde el Instagram de la Municipalidad (reposteado por el intendente Eduardo Accastello y el secretario de Salud Julián López, entre otros funcionarios), se subían fotos y el siguiente texto: “Cientos de vecinos comenzaron el año disfrutando de nuestro río y de nuestras playas. Espacios que nos reúnen, identifican y nos invitan a compartir, descansar y conectar con la naturaleza, la familia y los amigos. Y también a recibir a quienes nos visitan para disfrutar de las múltiples propuestas de Villa María”.

 

Lluvia y piedras

Luego, fuera de todo pronóstico -porque los distintos portales especializados preveían lluvia recién para el día martes-, los nubarrones comenzaron a juntarse y exactamente a las 18.20 cayeron las primeras gotas, que se volvieron aguacero.

Y después de poco más de una hora, exactamente a las 19.27 fue granizo. No fue de gran tamaño al comienzo, pero luego sobrevino la caída de algunas piedras de regular tamaño, aunque no de las medidas que se vieron caer en otros puntos de la geografía cordobesa y que ocasionaron daños significativos (ver página 8, de Provinciales).

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