LAS CALLES - Antonio Berni
El artista de la calle
El nombre de la calle fue impuesto por Ordenanza Nº 7.698, con fecha 16 de abril de 2021, bajo la Intendencia (interina) de Pablo RossoDelesio Antonio Berni nació en Rosario el 14 de mayo de 1905. Era hijo del sastre italiano Napoleón Berni y de Margarita Picco, hija de inmigrantes también italianos.
Después de su primera formación artística en su ciudad natal, viajó a Europa becado para continuar su aprendizaje. Regresó al país en la década del 30, cuando descubre el surrealismo y el muralismo mexicano.
Luego, su interés por la realidad del país lo hizo alejar de la dimensión fantástica y se acercó a una pintura más realista, vinculada a una defensa de las clases sociales más desposeídas. Junto con Juan Carlos Castagnino, Enrique Policastro y Carlos Giambaggi fundó el Nuevo Realismo, y colaboró con David Alfaro Siqueiros, el gran muralista mexicano.

“Un artista debe vivir con los ojos abiertos, pero nunca, por más apremiante que sea la realidad, debe abandonar el arte”. Antonio Berni
Berni experimentó con diferentes técnicas, soportes, materiales, creó los xilo-collages-relieves. Es tan potente el influjo de Berni que hasta es posible entender el origen del arte contemporáneo local a través de Juanito Laguna y Ramona Montiel, sus emblemáticos personajes de la calle.
Durante su vida atravesó todos los géneros artísticos, y en cada uno fue reconocido por su excelencia y singularidad.
Después de los 50, la expresividad de Berni se libera del ideal armónico, pierde rigor formal y adquiere vitalidad en composiciones de pinceladas rápidas y vibrantes. Alrededor de los años 70 se acerca a las innovaciones del informalismo y a los artistas del pop art del Instituto Di Tella.
En 1962 gana el Primer Premio de Grabado en la Bienal de Venecia.
Una de sus obras más conocidas lleva por título Pesadilla de los injustos o La conspiración del mundo de Juanito Laguna trastorna el sueño de los injustos. Su obra y su modo de concebir un arte no disociado del compromiso social lo convierten en un símbolo de la búsqueda de un mundo más justo, solidario y equitativo.
Berni decía de sí mismo: “Yo soy, antes que nada, pintor, aunque a veces mis figuras o personajes salgan de los cuadros convirtiéndose en objetos. Puedo obtener un marrón con pintura al óleo sobre una superficie plana, pero también encontrar el equivalente de ese color en un pedazo de lata herrumbrada, y trato ese pedazo de lata moldeándolo o recortándolo como dibujante, habiéndolo elegido como colorista... También el collage, por supuesto, lo utilizo como pintor, lo uso, lo aplico como medio de expresión, como los colores, el collage que utilizo para Juanito Laguna no es el mismo que el de Ramona. Yo elijo los elementos que corresponden a la personalidad, a la sensibilidad de mi personaje, al medio que pertenece, y con ellos trato de darle vida. Descubrí que en los baldíos, en las calles pobres, estaba diseminado, como un decorado patético, todo el material que componía ese mundo. Allí estaban aquellos pedazos de lata herrumbrada, cajones de madera rotos, escobas viejas, chapas alquitranadas... Antes de elegir esos materiales, los sentí, testimonios mudos y aparentemente sin importancia de una terrible realidad. Incorporándolos a las telas, conseguí darle a mi pintura el realismo incisivo que yo me proponía dar, que necesitaba expresar”.
“… A Juanito Laguna lo veo y lo siento como arquetipo que es: arquetipo de una realidad argentina y latinoamericana. Juanito Laguna no pide limosna, reclama justicia; en consecuencia, pone a la gente ante esa disyuntiva. Los cretinos compadecerán y harán beneficencia con los Juanitos Laguna, los hombres y mujeres de bien les harán justicia. De eso se trata. Los Juanitos Laguna han enriquecido a mucha gente y también a mí, pero yo no los he explotado, yo estoy reivindicándolos. ¿Quiénes han hecho a la Argentina, eh? La masa trabajadora, todo ese pueblo que ha puesto el hombro para hacer un país, con su sacrificio y su trabajo. Lo han hecho los Juanitos Laguna que, apenas sus fuerzas se lo permiten, van a trabajar a las fábricas, al campo, donde sea”, agregaba.
Berni murió en la ciudad de Buenos Aires, el 13 de octubre de 1981.
Un artista comprometido
“‘Manifestación” (de 1934, óleo sobre arpillera 180 x 250) muestra su compromiso social, especialmente agitado por la llegada de David Alfaro Siqueiros a la Argentina. Además, representa muy bien a este Berni que viene de experimentar con el surrealismo y que asume la militancia política exaltando al mitín obrero, expresado en esos rostros en primer plano derivados de fotografías que aparecían en la prensa”, explica María Amalia García, curadora en jefe de Malba
Berni y Siqueiros
En 1933, David Alfaro Siqueiros, uno de los “tres grandes” del muralismo mexicano junto a Diego Rivera y José Clemente Orozco, llegó a Buenos Aires. Natalio Botana, el propietario y director del diario “Crítica”, lo buscó para pintar un mural en el sótano de su quinta “Los Granados”. Para esta tarea titánica, Siqueiros no trabajó solo. Convocó a un equipo de jóvenes y talentosos artistas argentinos, entre los que se encontraban Lino Enea Spilimbergo, Juan Carlos Castagnino, el uruguayo Enrique Lázaro y, por supuesto, Antonio Berni. Su participación en este mural, que tiene como título “Ejercicio plástico”, fue una experiencia de aprendizaje intensivo y de colaboración colectiva, fue una pieza fundamental en su creación. Es el único mural que el artista mexicano posee en nuestro país y el único trabajo erótico que realizó en toda su carrera pictórica.
