Compromiso solidario
El abandono animal, una realidad que se enfrenta a puro pulmón
El hallazgo de cachorros de galgo abandonados en un basural expone una problemática que se repite a diario en Villa María y la zona. A través del testimonio de Silvana Luque, proteccionista, la nota pone el foco en el trabajo a pulmón de quienes rescatan, cuidan y buscan una segunda oportunidadEl hallazgo de cachorros de galgo abandonados en un basural de la región no es un hecho aislado ni excepcional. Es, en todo caso, una postal repetida de una problemática que atraviesa a diario a Villa María y a toda la zona: el abandono sistemático de animales y las consecuencias que eso genera. Esta nota no busca apuntar con el dedo a ninguna localidad en particular, sino tomar ese hecho concreto como disparador para visibilizar una realidad que se repite, se acumula y recae casi exclusivamente sobre el compromiso de proteccionistas y organizaciones independientes.
Una postal que se repite: camadas abandonadas
Tras el aviso del hallazgo, una red solidaria comenzó a moverse. Proteccionistas de Villa María y la región actuaron con rapidez para rescatar a siete cachorros, que primero debieron ser desparasitados y luego alojados en una guardería, ya que no había hogares de tránsito disponibles para una camada tan grande. La guardería fue abonada con recursos propios y donaciones y, gracias a la difusión constante, los cachorros fueron encontrando familias adoptivas, quedando –hasta donde se conoce– solo uno pendiente de adopción.
Pero lo que podría leerse como una historia con final feliz es, en realidad, apenas una escena dentro de un problema mucho más amplio. “Tenemos muchísimos casos por día”, explica Silvana Luque, proteccionista, en el marco de esta entrevista. “Camadas enteras de gatitos recién nacidos, perros de todos los tamaños, animales abandonados en distintos puntos. Esto pasa por la falta de castración y, sobre todo, por la falta de tenencia responsable”.
Silvana no esquiva el diagnóstico. Señala que todavía hay personas que consideran a los animales como objetos o juguetes, sin tomar conciencia de todo lo que implica cuidarlos. “La tenencia responsable es mucho más que darles de comer. Es vacunarlos, desparasitarlos, protegerlos de pulgas, no largarlos solos a la calle, que tengan identificación, agua, comida todos los días, un ambiente sano y la castración a los seis o siete meses. Son cosas básicas que muchas veces se ignoran”.
Una de las mayores dificultades con las que se encuentran las proteccionistas es la falta de hogares provisorios. “Nosotras somos personas comunes, como cualquiera. Ya tenemos muchos animales en nuestras casas y aun así seguimos ayudando. Necesitamos familias de tránsito. Nos hacemos cargo de todos los gastos, pero necesitamos ese espacio donde el animal pueda estar hasta llegar a su hogar definitivo”.
Cuando esa posibilidad no aparece, la única alternativa es pagar guarderías. Y ahí los costos se vuelven permanentes. “Tenemos casos como Blanquito Simón, un galgo que fue atropellado, pasado por encima y abandonado. Hace más de dos años que está en una guardería y todos los meses hay que pagar un monto fijo. Como él, hay otros animales que siguen ahí porque no hay adopciones ni tránsitos”.
Para sostener ese trabajo, las donaciones son clave. Silvana aclara que los aportes se canalizan a través de alias solidarios claramente identificados, tanto de asociaciones como de cuentas personales que se utilizan exclusivamente para gastos vinculados al rescate animal. “Todo se hace con lo que la gente puede donar. No hay sueldos, no hay estructuras, no hay respaldo económico. Es todo a pulmón”.
Tenencia responsable, adopción y una deuda social pendiente
Otro eje central es el pedido de adoptar y no comprar. “Mientras se siga comprando, se siguen fomentando los criaderos. Y después esos animales terminan siendo descartados. Las hembras cuando ya no sirven para criar, los machos también. Los tiran. Y ahí volvemos a empezar”, resume.
El trabajo de las proteccionistas no se limita a perros y gatos. “Rescatamos caballos, aves, palomas. Hablamos de todos los animales sintientes: vacas, cerdos, de todos. Porque todos sienten, todos sufren”, afirma Silvana. Desde ese lugar, también cuestiona prácticas donde el animal es utilizado y explotado por beneficio humano. “Estamos totalmente en contra de cualquier situación donde el animal sufre por un capricho humano o porque alguien quiere sacar rédito económico a costa de su dolor”. La aclaración es firme: no se trata de impedir el trabajo de las personas, sino de marcar un límite ético. “Una cosa es trabajar y otra muy distinta es explotar a un ser viviente. Son seres sintientes, no herramientas”. La entrevista vuelve una y otra vez al mismo punto: el abandono animal no es solo un problema de las proteccionistas. Es una problemática social que requiere conciencia colectiva, políticas sostenidas y compromiso ciudadano. Mientras eso no ocurra, la carga seguirá recayendo sobre quienes, aun agotadas y sin recursos, no miran para otro lado.“El amor es lo primero que nos mueve”, cierra Silvana. “Un amor incondicional por ellos. Eso es lo que nos empuja todos los días, aunque a veces cueste muchísimo”.
Silvana, al igual que muchas otras mujeres proteccionistas, impulsa y visibiliza su trabajo a través de “Somos su voz” (así la pueden encontrar en redes sociales), fundación de rescate animal desde donde se muestra el esfuerzo cotidiano, las situaciones de rescate, la búsqueda permanente de hogares de tránsito y las campañas de adopción. En ese espacio puede verse con claridad la cantidad de casos que se presentan a diario y el entramado solidario que se activa para dar respuesta a una problemática que no se detiene.
Para sostener ese trabajo, las donaciones son fundamentales. Existen alias solidarios pertenecientes a la fundación y, según la cantidad y urgencia de los casos que se atienden por día, también se ponen a disposición alias personales de las proteccionistas, utilizados exclusivamente para cubrir gastos vinculados a rescates, atención veterinaria, guarderías y traslados. Todo se maneja con transparencia y con un único objetivo: seguir dando respuestas donde muchas veces el Estado no llega o no puede atender esta problemática social.
