Entrevista - Nadia Quevedo, psicóloga del equipo que trabaja en el Hospital de Villa María
Crece la demanda en la Guardia de Salud Mental del Pasteur
Situaciones de crisis motivan la intervención del personal de Guardia de Salud Mental del Hospital Pasteur. Una integrante del equipo, la licenciada en Psicología Nadia Quevedo, traza un panorama de la realidad“Sería bueno que hablen de salud mental. Ayer vi una crisis en el barrio Santa Ana y hoy, un policía me contó que tuvieron tres intervenciones solo en el horario de la mañana por situaciones similares”. Así se expresaba una oyente de la 90.1, la radio de elDiario, preocupada por la repetición de casos en la que se ven a personas alteradas, autolesionándose o provocando daños en otros.
Frente a ese dato, consultamos a la licenciada en Psicología Nadia Quevedo (foto), integrante del equipo de Salud Mental del Hospital Pasteur, quien confirmó que al menos en los últimos seis meses, se ha notado una creciente demanda en el servicio.
“Venimos asistiendo a una demanda muy grande. La mayoría de las veces llega a través de la Guardia general, en la que somos convocados por personal médico para intervenir. Y en este último tiempo, se ha sumado a los usuarios que llegan con un servicio de emergencia, ya sea la ambulancia del 107, Bomberos o la Policía”, explicó.
“Nosotros intervenimos en la problemática, pero también hay que señalar que hay factores en los que no podemos hacer nada. Situaciones sociales, habitacionales, falta de recursos de los usuarios. Esos factores son los que hacen que muchas veces las mismas personas regresen en crisis al servicio”, debido a que las soluciones no son exclusivamente del ámbito de la salud.
“En algunos casos, cuando vemos que está en riesgo el mismo usuario o terceros, nos vemos en la obligación de intervenir de manera más profunda y recurrir a la internación. Últimamente, nuestras camas para el área de Salud Mental del Pasteur están permanentemente ocupadas”, explicó.
-¿Hay personas en situación de calle entre los usuarios que requieren la atención en la guardia?
-Primero, debo señalar que como eje de nuestras prácticas tenemos a la Ley de Salud Mental. La misma ley da cuenta de que las internaciones por motivos habitacionales no deben realizarse, ahí se nos presenta este dilema y esta dificultad, porque sí, hay muchas personas que están en situación de calle.
Además, muchos de los usuarios son personas que están en tránsito en la ciudad, vienen de otras provincias u otras localidades.
-¿Está presente el consumo problemático de sustancias?
-Estamos atravesados constantemente por esa situación. Muchos de estos usuarios tienen antecedentes de consumo abusivo, lo que exacerba las características de violencia o alteración.
-Como vecinos o familiares, ¿qué signos de alerta tenemos que considerar para llamar a un servicio de emergencia?
-Primero que nada sería bueno diferenciar esos casos de usuarios que llegan a la Guardia porque se manifiestan de manera diferente. No estamos hablando de riesgos ni de violencia, pero la sociedad en general, cuando ve algo diferente, reacciona para excluirlo por el estigma que hay ante estas patologías; o bien, porque cree que tiene que hacer algo.
En esos casos, no es bueno convocar a la Guardia porque estamos con muchísima demanda.
Cuando sí hay que llamar es cuando se viven situaciones que implican riesgos. No importa si llaman a bomberos, Policía o al 107, porque todos saben que se dirigen a la Guardia.
Estas señales de alerta que implican algún tipo de riesgo se presentan con signos de descompensación de los cuadros de base: discurso desorganizado, personas que deambulan, están como inquietas o que están desorientados en tiempo y espacio. También aquellas que son violentas o impulsivas.
Guardia y consultorios
En la Guardia, que está activa las 24 horas todos los días del año, se hace una evaluación de cada usuario. En algunos casos, es necesario estabilizarlo en internaciones cortas dentro del Pasteur y en otros, que se denominan “Código rojo”, deben recurrir al Hospital Emilio Vidal Abal de Oliva “que también está saturado, por lo que muchas veces hay que esperar para conseguir una cama”.
También están los consultorios de psicología y psiquiatría que, por supuesto, están también sobredemandados.
“Ahí está la posibilidad de hacer psicoterapia y para acceder hay que pedir un turno. Sabemos que la escucha lleva su tiempo y además, buscar un referente para aquellos que no son de esta ciudad, también. Mientras estás en eso, hay dos o tres personas ingresando a la Guardia y eso hace que hagamos un pedido: que apelemos al uso razonable de la urgencia”, señaló Quevedo.
Salud mental comunitaria
La psicóloga remarcó que como en todo el ámbito de salud “la prevención siempre es mejor”. “Muchas veces no llegamos antes y tenemos que abordar los casos cuando entran en crisis”, dijo.
“Nuestro camino es la salud mental comunitaria y en ese sentido, trabajamos en conjunto con la Secretaría de Salud Mental municipal. Después que hacemos las intervenciones en la Guardia, enviamos las referencias al equipo de salud del barrio que corresponda para que puedan hacer un seguimiento, garantizar que siga con la medicación o que pueda asistir al espacio para hacer psicoterapia”, señaló.
Aunque reconoció que para poder aplicar plenamente y de manera eficiente la Ley de Salud Mental, se necesita hacer un largo recorrido.
“Fundamentalmente, faltan hospitales de día o dispositivos de medio camino”. “Pero tengo una visión esperanzadora y sabemos que en algún momento se va a llegar”, concluyó.
