VISITA DE LUJO - Ante un gran marco de público en el Teatrino del Subnivel

Grabois, y una plaza de humanidad

El dirigente y diputado nacional llegó caminando a la ciudad, acompañado por militantes de Patria Grande, Argentina Humana y Córdoba Humana, y compartió un encuentro abierto que reunió a cerca de 500 personas
miércoles, 14 de enero de 2026 · 07:49

Juan Grabois llegó a Villa María como suele hacerlo: caminando, sin estridencias ni escenarios blindados, con una idea clara que guía su forma de hacer política: encontrarse cara a cara con la gente. Acompañado por militantes y referentes de Córdoba de Patria Grande, Argentina Humana y Córdoba Humana, además de organizaciones y vecinos autoconvocados, el dirigente social y diputado nacional encabezó una compartida pública que colmó el Teatrino del Subnivel y reunió a cerca de 500 personas.

El encuentro tuvo formato de plaza: abierto, horizontal y profundamente político. Como esos actos que remiten a una tradición que parece lejana, pero que sigue viva cuando hay contenido, convicción y pueblo. Durante más de una hora y media, el público permaneció atento, sin moverse de sus lugares, acompañando con silencios densos y aplausos más cercanos a la reflexión que al fervor vacío.

Grabois habló desde el mismo suelo que pisan quienes lo escuchan. Con una oratoria sólida, directa y sin rodeos, desmenuzó la realidad nacional y definió el momento actual como uno de “suma gravedad, sin precedentes en la historia reciente”, marcado por un proceso de atropello social, entrega de soberanía y una ruptura profunda del sistema de valores democráticos y humanitarios.

 

La batalla cultural es moral

Uno de los ejes centrales de su intervención fue la necesidad de humanizar o rehumanizar la política, advirtiendo que la llamada batalla cultural no es solo ideológica, sino fundamentalmente moral. “Estamos ante una ruptura del sentido común construido después del horror de los campos nazis, donde se estableció que toda persona tiene derechos irrenunciables e imprescriptibles”, sostuvo.

En ese marco, alertó sobre el avance de discursos que naturalizan la crueldad, la exclusión y la deshumanización: “Tanta inhumanidad abre las puertas del infierno. Hoy hay campos de concentración en Estados Unidos, en El Salvador, y quieren traer ese modelo a la Argentina”.

Grabois fue contundente al señalar al presidente Javier Milei como “el enemigo de esta Patria”, y denunció un gobierno que ha roto el sistema político y democrático conquistado tras la dictadura, promoviendo niveles inéditos de violencia verbal, persecución simbólica y terrorismo psicológico, especialmente contra referentes sociales de comedores y merenderos, a quienes se acusa de “vivir de los pobres”.

 

Miedo, silencios y dirigencias sin convicciones

También apuntó contra la pasividad y el silencio de amplios sectores de la dirigencia política. “Tenemos dirigentes encerrados en sus casas, con miedo a declarar y a sentar posiciones. Hay amigos míos, músicos, buena gente, que ya no opinan ni se posicionan porque la denigración que sufren es mayor que el apoyo que reciben, y eso nos pasa de cerca a todos”.

Advirtió que cuando los dirigentes pierden convicciones para conservar votos, terminan perdiendo ambas cosas: “Ojo, porque por miedo pierden convicciones, y cuando se pierden las convicciones, se pierde todo”. En ese sentido, llamó a recordarles a muchos referentes su oportunismo reciente: “Hace cuatro años se ponían el pañuelo verde por conveniencia, y hoy no cuestionan a Milei cuando dice que los homosexuales son pedófilos. Veletas de esa forma, no”.

 

Justicia social, Constitución y derechos humanos

Grabois defendió con énfasis la justicia social, rechazando fuertemente la idea de que sea un “pecado capital”, como la define Milei en sus vínculos con sectores evangélicos. “La justicia social está en la Constitución, y esa es nuestra principal arma”, afirmó.

Recordó que “hasta hace pocos años hablar de derechos humanos era un consenso social, y que hoy parece una palabra prohibida”. Reivindicó los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner como los mejores años recientes del país, más allá de las resistencias que esos procesos tuvieron en Córdoba.

También fue categórico respecto al rol del Poder Judicial y de las élites económicas: “Los héroes de este gobierno son los narcos, Al Capone, Margaret Thatcher, y los saqueadores de esta Patria”. En esa línea, sostuvo la necesidad de una reforma profunda de la Corte Suprema y afirmó que no se puede acompañar a ningún dirigente que no tenga entre sus primeras medidas el indulto a Cristina Fernández de Kirchner: “Si está presa, es por todo el bien que le hizo a este país”.

 

Los pibes en el centro

Otro eje central fue la situación de las infancias y juventudes. Grabois habló de una “pandemia de depresión y adicciones, impulsada por un sistema que promueve el juego y las apuestas online, enfermando a los pibes de forma irreversible”. “Una nación se mide por cómo trata a su fragilidad, y acá no la estamos tratando bien”.

En ese marco, reivindicó el legado de Eva y Perón, y la necesidad de volver a un proyecto nacional que garantice salud, educación, vivienda y una vida digna para todos los niños. Destacó experiencias educativas como la enseñanza de Filosofía en la infancia, valorando el pensamiento crítico desde edades tempranas: “Por eso la quiero mucho a Coti San Pedro, porque le enseña Filosfía a los niños”.

 

Tierra, techo y trabajo

Grabois retomó la consigna de tierra, techo y trabajo como síntesis de un diálogo real con la vida de la clase trabajadora. Rechazó la idea de conformarse con la indigencia y recordó que las grandes gestas populares, como el Cordobazo, “fueron protagonizadas por obreros que hoy cobrarían cerca de 12 palos”.

Sobre la Patagonia, apuntó a la concentración obscena de la tierra: “Un millón y medio de hectáreas pertenecen a Lewis y Benetton y que casualmente nunca se queman. Cuando seamos gobierno, esas tierras van a volver al pueblo”.

 

Organización, solidaridad y lucha espiritual

Para cerrar, Grabois convocó a la acción concreta. Llamó a sumarse a brigadas sanitarias, educativas y ambientales, incluso a quienes no quieran militar en un partido político. “Lo primero es la solidaridad. Ahí marcamos la diferencia”.

Retomó una frase del Papa Francisco: “¿Y vos qué hacés?”, dirigida a quienes critican sin comprometerse. Y reafirmó que la batalla cultural se libra en la escuela, la universidad y el arte, entendiendo a los artistas como “poetas sociales”, como también dijo el Papa. “Es una lucha espiritual”, concluyó.

La visita de Grabois a Villa María se inscribió así en una recorrida nacional que privilegia el contacto directo con el pueblo, la organización desde abajo y la reconstrucción de una política con sentido humano, en un contexto que -según advirtió- no admite más tibiezas y llamó a “patear el país” para recuperar la Patria.

Lo ocurrido en el Subnivel dejó una evidencia imposible de esquivar: hoy ningún dirigente local logra convocar, interpelar y sostener un encuentro de estas características, sin aparatos, sin promesas y sin marketing, únicamente con la palabra, la coherencia y una lectura honesta del momento histórico.

En tiempos donde abundan los silencios tácticos y las especulaciones, la masividad y la atención que generó Grabois expusieron no solo una presencia, sino también una ausencia cantada del Gobierno local.

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