Carta - Opiniones - Debate - Venezuela y el eclipse del Derecho Internacional

Petrodólar como doctrina

Una profesional deja un panorama del impacto internacional. La acción de Trump como un mérito táctico, que pone en riesgo el orden mundial
lunes, 12 de enero de 2026 · 09:21

Escribe: Mgter. Fabiana Calderón*

La intervención en Venezuela en este enero de 2026 no puede ser interpretada bajo la simplista dicotomía de “dictadura versus democracia”.

Desde la perspectiva de las Relaciones Internacionales, asistimos a una operación de supervivencia sistémica: la defensa del petrodólar como pilar de la hegemonía estadounidense, un esquema que parece haber agotado su capacidad de persuasión económica para entrar en una fase de coacción militar.

 

1. El Realismo estructural y la "Línea Roja" del 74

La política exterior de los Estados Unidos en el siglo XXI sigue anclada en el acuerdo que Henry Kissinger selló con la Casa de Saúd en 1974. Este pacto de seguridad a cambio de la dolarización del crudo otorgó a Washington el “privilegio exorbitante” de emitir la moneda de reserva global.

Venezuela, al poseer las mayores reservas probadas de petróleo del mundo (303 mil millones de barriles), se convirtió en un actor disruptivo al intentar una desconexión del sistema dólar. La venta de crudo en yuanes y el giro hacia el bloque de los BRICS no fueron solo decisiones comerciales, sino un desafío directo al corazón de la arquitectura financiera de la posguerra. Para Washington, permitir que el 20% del petróleo mundial eluda el sistema SWIFT equivalía a aceptar el fin del siglo americano.


2. La erosión de Westfalia y el rol de la OEA

Desde una perspectiva jurídica, la captura de un jefe de Estado bajo cargos criminales representa una ruptura con el principio de soberanía westfaliana -el respeto a la jurisdicción interna de los Estados- que ha regido el sistema internacional desde 1648. Al evitar los canales de la OEA y del Consejo de Seguridad de la ONU, EE.UU. ha sustituido el multilateralismo por un unilateralismo preventivo.

Esta “judicialización de la guerra” permite a la potencia interviniente evitar el debate diplomático sobre la agresión armada, etiquetando al adversario político como un criminal común. Es el mismo manual de la “Operación Causa Justa” en Panamá (1990), aplicado hoy con una precisión quirúrgica que vacía de contenido las instituciones regionales diseñadas para la resolución pacífica de conflictos.

 

3. La paradoja de los Derechos Humanos

La legitimidad de cualquier intervención internacional reside en su capacidad para proteger a la población civil. Sin embargo, este episodio sienta un mal precedente: la percepción global es que Washington está más preocupado por asegurar la fluidez del petrodólar y neutralizar la influencia de China en el hemisferio que por la reconstrucción democrática real.

Al priorizar los intereses geopolíticos sobre los marcos jurídicos, se despoja a los Derechos Humanos de su carácter universal para transformarlos en una herramienta de conveniencia táctica. Esto genera un vacío de legitimidad que potencias como China y Rusia ya están capitalizando para promover un orden multipolar que prescinda de los valores liberales.

 

Conclusión: el riesgo de una victoria pírrica

La intervención podría ser una victoria táctica para el Tesoro estadounidense, pero una derrota estratégica para el orden internacional. Al demostrar que el dólar solo puede sostenerse mediante la pólvora, se acelera la urgencia del sur global por construir alternativas soberanas. La verdadera pregunta para las RR.II. no es quién gobernará Venezuela mañana, sino si el mundo aceptará un orden donde la moneda de reserva sea mantenida por la violencia. Como en los años 70, la autonomía vuelve a ser la palabra prohibida del sistema, y el costo de buscarla ha vuelto a subir de forma sangrienta.

* Docente e investigadora de la UNVM