El conocido San Expedito, en el barrio Las Playas, ofreció un día muy especial a los chicos, con el apoyo de la filial local del Club Belgrano
Un festejo para los chicos y un merendero con incertidumbre
ElDiario estuvo en la hamburgueseada para las infancias, con ayuda de los socios del Pirata, en un momento en que no se sabe si este espacio seguirá abierto porque la situación es difícil y hace falta ayudaUn hermoso día hicieron posible los afiliados del Club Atlético Belgrano Villa María en el merendero San Expedito, que encabeza Estela Águila desde hace 8 años, un espacio fundamental de contención y ayuda para los niños y las niñas del barrio Las Playas, donde el amor y la solidaridad son la regla, e incluso, y más aún, en tiempos tan difíciles como los actuales.
Así, aproximadamente 140 niños y niñas disfrutaron este sábado a full, con una rica comida de patys, caramelos, peloteros y juegos que provocaron las sonrisas totales en los rostros de las infancias presentes, y todo gracias a quienes, desinteresadamente, dedican su tiempo a ayudar a quienes más lo necesitan, como lo hace este merendero desde hace tanto tiempo, y ahora con la filial de Belgrano diciendo “presente”; en este caso, con dos miembros de la Comisión Directiva, Carlos Sánchez y Mauricio Sánchez, quienes, con sus gestiones, consiguieron las hamburguesas, los panes, los caramelos y los chocolates que recibieron los pequeños agasajados.
Y no fue fácil. Porque “la situación actual está complicada”, como lo expresó Estela, quien, contra viento y marea, continúa con las meriendas, con su esfuerzo diario y el de los voluntarios, madre y padres de los chicos, que le dan una mano. Sin embargo, no es suficiente, por lo que no sabe si podrá seguir abierto este merendero mucho tiempo más.
“Comencé llevando ropa a otros lados para ayudar, hasta que decidí quedarme acá y ayudar a los chicos del barrio, que tanto necesitan. Esto lo comenzamos con el profe Diego Pedernera y Franco Ortiz. Sin embargo, Diego falleció y eso afectó mucho a su amigo Franco, y ya no tuvo fuerzas para venir. Desde ese entonces, yo estoy cargo de esto, obvio, con mucha gente que nos ha dado una mano y muchos más, como la filial local Belgrano, que siempre nos ayuda, con Flavio Silvestre, el encargado de venir a ayudarnos, generalmente”, expresó Águila.
Tiempos muy difíciles
Estela cuenta que han pasado de todo “como en la pandemia”, llevando mercadería incluso a las puertas de la casas, “no solo en el merendero”, el cual, por un malentendido dejó de recibir una ayuda de un comercio mayorista importante, aunque aún recibe colaboración de algunas “empresas importantes de la ciudad, de la gente, la iglesia, a Defensoría del Pueblo (especialmente, Rafa Sachetto) y también del municipio, aunque no es suficiente”.
“Sin embargo, lo que nos está faltando, además de que siempre hay carencias de mercadería, es la ayuda de la gente acá en el merendero, donde hay mucho trabajo. Faltan algunas mamás y papás que vengan a darnos una mano, si no es complicado. Yo estoy grande, muy cansada, además me quedé viuda hace dos meses, y bueno, ya ves que los tiempos que vivimos son muy difíciles, y eso se ve en la cantidad de niños que viene a merendar”, indicó.
Estela confesó que desde hace unas semanas está pensando en cerrar el merendero. Algo que todavía no decide hacer, aunque lo está meditando seriamente, “por más que me duela en el alma y no quiero hacerlo”.
“Se hace difícil cuando falta ayuda de las familias y que se comprometan a ser parte de esto. Yo ya estoy grande, y ahora estoy sola. Además, más allá de quienes nos ayudan mucho, como la Tonadita, la gente de Belgrano y otros, necesitamos más cosas, sobre todo, repito, la ayuda de la gente. Acá han venido de todos los partidos políticos a prometernos de todo, pero no es esa la ayuda que necesitamos, sino de las familias de los mismos chicos que vienen acá. Y, obvio, de quienes puedan ayudarnos con los alimentos”, expresó
Águila dijo que, aunque alguna vez militó en la política, “ahora no quiero saber nada de ella”.
“Hace como 14 años, por un hecho donde Dios me protegió salvándome la vida, por un hecho específico y una enfermedad, empecé a ayudar. Y lo he hecho en otras localidades, como en La Calera, pero siempre me quise enfocar a mis chicos, los del barrio Las Playas. Y quiero seguir haciéndolo, pero es importante que la gente se sume. Yo soy muy devota, obviamente, de San Expedito, que fue quien me cuidó cuando estuve mal, y por eso es quien me ha acompañado todo este tiempo con el merendero, y sé que él, de alguna manera, me va a ayudar para que más mamas vengan nuevamente ayudarme para no tener que cerrar el lugar. Acá necesitamos 10 mamás, un papá y yo para que funcione, si no se hace muy difícil”, finalizó.
