Consultas en comercios de las ciudades

Panaderías locales: la crisis también golpea en las Villas

La situación actual complejiza las estrategias para mantener las estructuras de producción. “Se vende menos”, un título en el que todos coinciden
sábado, 6 de septiembre de 2025 · 07:30

El dato nacional que estremeció al sector -más de 1.700 panaderías cerradas en el país en los últimos 18 meses y una caída del consumo que ronda el 50%- no suena ajeno en Villa María y Villa Nueva. Un recorrido por distintas panaderías de ambas ciudades permite comprobar que la preocupación de los dueños y trabajadores coincide, en cierta medida, con lo que muestran las cifras oficiales.

 

“Se vende menos pan, pero lo que más se nota es la baja en las facturas. Sobran bandejas y eso te obliga a hacer menos”. LUCIANO - PANADERO ARTESANAL VILLA MARÍA

 

Según el relevamiento de la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (FAIPA), el desplome es histórico: el 85% en las ventas de facturas y alrededor de un 50% menos en la venta de pan común. Córdoba no es la excepción y ya registra el cierre de al menos 30 panaderías en un año y medio. La combinación de menor consumo y aumentos constantes en harina, levadura, energía y combustibles genera un cóctel que, según advierten los empresarios del sector, es “peor que en 2001”.

A partir de este dato consultamos a trabajadores y algunos empresarios del sector para conocer cómo están transitando la crisis actual.

“Se vende menos pan, pero lo que más se nota es la baja en las facturas. Antes un domingo volaban, ahora sobran bandejas, y te obliga a hacer menos cantidad”, contó uno de los panaderos consultados. Otro sumó: “Las ventas cayeron, ya no hacemos la misma producción, horneamos menos para no tener que tirar”.

 

“Tuve el negocio con venta al público bastante tiempo y debí cerrarlo porque se hacía insostenible bancarlo”. SANTIAGO HERRERA PANADERO - VILLA NUEVA

 

La coincidencia entre la estadística y la experiencia cotidiana se repite. “En mi caso, ya cerré un turno y reduje personal porque no llegamos a cubrir los costos”, dijo un comerciante de Villa María. En una panadería de  Villa Nueva, el testimonio no difiere demasiado: “El consumo está planchado, por ahí parece que vuelve, pero no, la gente busca lo más barato, el pan común y lleva lo que puede. Las facturas, es cierto que se venden menos”.

Algunos, sin embargo, remarcan que todavía logran sostenerse gracias a la clientela de barrio. “Si no fuera por los vecinos que siguen viniendo todos los días, sería muy difícil. Igual se siente la merma en todo: ya no es lo mismo que antes, se vende menos, y hay mucha competencia. Sinceramente, estamos aguantando”, confesó un panadero con  dos décadas de oficio.

“Es una realidad que se viene dando hace algunos años: ya la gente no viene y pide un kilo de pan, sino que se lleva cuatro o cinco bollitos para el día”, comenta una panadera de una reconocida firma villamariense. Y además agrega: “En nuestro caso no nos quedamos solo con la venta de pan, facturas y bizcochos: empezamos la sandwichería propia y la producción de pizzas, empanadas y pastas”.

Otro panadero villanovense compartió: “Tuve el negocio con venta al público bastante tiempo y debí cerrarlo porque se hacía insostenible bancarlo. Los costos de producción se iban por las nubes y siempre trabajar con el temor de que aumentar el valor de los productos hacía que la gente consuma menos. Entre estar nervioso y angustiado todo te lleva a achicar y achicar hasta que ya no se puede más. Hoy sigo con la producción, pero llevo a comercios, que se encuentran en esa misma situación de saber qué va a pasar y si conviene seguir aguantando o no. Y otra cosa que veo mucho es que uno deja la mercadería y en varios casos te piden algunos días para poder pagar, porque no tienen el dinero, y eso es algo que antes no pasaba”.

 

“La ventas cayeron, ya no hacemos la misma producción y horneamos menos para no tener que tirar”. PABLO - PANIFICACIÓN ORGÁNICA VILLA MARÍA

 

Otro de los puntos más coincidentes en la recorrida se dio en la incorporación de nuevos productos o ampliación de variedad de comestibles afines. Por ejemplo el caso más particular es la anexión del café al paso, un producto que ya está incluso en quioscos o maxiquioscos.

La preocupación atraviesa al sector. Hay quienes resisten ajustando producción, achicando horarios o apostando a la fidelidad de sus clientes. Otros admiten que, si la tendencia no se revierte, el futuro se vuelve incierto.

En Villa María y Villa Nueva, el pan sigue en las mesas, pero la realidad de quienes lo producen refleja con crudeza la magnitud de la crisis nacional.

 

“Ya la gente no viene y pide un kilo de pan, sino que lleva cuatro o cinco bollitos para el día”.

CAROLINA BUSTAMANTE - PANADERÍA BUEN DÍA 

Más de