El secretario general de este sector, Carlos Díaz, pidió que el Concejo Deliberante trate la ordenanza que busca ordenarlos y protegerlos
Cadetes se quejaron de que continúan siendo hostigados
En una entrevista con elDiario, volvió a decir que, continuamente, sus afiliados son víctimas de persecución por parte de la Policía, en general, y que lo que necesitan es que se cree el registro que regula la actividad, el cual no ha tenido el apoyo del municipio ni de todos los concejalesSegún lo que cuenta Carlos Díaz, secretario del Sindicato de Cadetes Villa María, o Sindicato Único de Conductores de Motos de la República Argentina (Sucmra) no es fácil ejercer la actividad en la ciudad. Ni siquiera aquellos que están agrupados o que pertenecen a una empresa de cadetería y que quieren hacer las cosas bien, como corresponde.
Y es así como, una vez más, como ya ha dado cuenta elDiario en estas páginas, varios cadetes han sufrido el hostigamiento policial vía detención al boleo, con requisa incluida, mientras el proyecto denominado “Programa Municipal para el Acompañamiento y la Seguridad de los Trabajadores del Delivery”, presentado hace casi dos meses por el concejal Manuel Sosa, del bloque Uniendo Villa María, sigue sin tratarse en el Concejo Deliberante.
Cabe recordar que esta iniciativa busca crear el Registro Único Municipal de Trabajadores del Delivery, herramienta clave para conocer sus realidades, formalizar el sector y acercar políticas públicas que los incluyan. Además, propone la entrega de chalecos refractarios, con identificación única, para mejorar su visibilidad y seguridad vial, especialmente de noche o en condiciones adversas.
Entre otras cosas, el programa también contempla:
-Campañas de uso del casco y prevención de siniestros.
-Controles preventivos en zonas de alta circulación.
-Acuerdos con plataformas y comercios.
-Capacitación, incentivos y acceso a cascos homologados y revisiones mecánicas.
Sin embargo, no se sabe aún cuándo este proyecto, que aparentemente es muy positivo para todos, se apruebe. Y mientras eso sucede, siguen los problemas para los principales protagonistas: los cadetes.
Detención arbitraria
“La semana pasada, y aunque todo el tiempo sucede, un compañero vivió una situación muy fea, como otras, pero esta le provocó, prácticamente, un ataque de pánico a nuestro compañero, mientras realizaba su trabajo, es decir, cuando llevaba un envío de comida a la Clínica de la Cañada”, explica Díaz, visiblemente molesto.
Sobre este episodio, detalló que, tras enviar un cadete de su cadetería, “un compañero nuestro pasó un mal momento con la Policía de la Provincia de Córdoba. Primero, pasó un móvil cuando él llegaba a la clínica y no le dijo nada. Luego, el chico entró por la puerta principal, pero, como no encontró al cliente, y tras preguntar a la gente que estaba ahí si sabían de él, salió para ver si estaba en otra entrada de la clínica, en la de la guardia, después de que él me llamó para preguntar qué hacía con el pedido”.
“Sin embargo, al salir, de otro móvil policial -una chata, para ser específico-, que subió la rampa de entrada, bajaron unos policías que lo detuvieron sin preguntar. Lo agarraron del brazo prepotentemente, muy mal. El cadete simplemente tenía un pedido del Bar Baudino para Clínica de la Cañada, estaba haciendo su trabajo, no hizo nada. Uno de ellos, de muy mala manera, le dijo que se pusiera contra el vehículo, como si fuera un delincuente, y lo único que dijo el cadete fue ‘maestro, soy un trabajador’”.
Un agua y una pizza
El trance fue tan fuerte para el trabajador del delivery que Díaz contó que se puso muy mal, “casi le da un ataque de pánico, e incluso se largó a llorar. Y yo, como delegado nacional del Sindicato de Cadetes, digo que lo que hicieron los policías es inaceptable, porque lo agarraron muy fuerte del brazo y medio que lo zamarrearon, además de que lo requisaron buscándole no sé qué, porque no traía nada, salvo la caja, donde solo había un agua y una pizza que, a esa altura, ya que el episodio no fue rápido, ya estaba fría. Y, obvio, echaron a perder el envío, haciéndonos quedar mal con ambos clientes, el que envía la comida y el que la pidió”.
“Yo ya he intentado hablar con la Policía en varias ocasiones sobre este tema, y aunque lo hemos hecho siguen ocurriendo estas situaciones desagradables e innecesarias, y también ha pasado con la Guardia Local. Pero, mientras se aprueba el registro, nosotros estamos armando el nuestro a través del sindicato, en donde se están anotando la mayoría de los cadetes, con nombre, apellido, DNI, patente y registro de la moto, para que tengan un registro previo hasta que aprueben el programa, que pedimos por favor se trate, porque no solo nos beneficia a nosotros, sino a toda la gente de Villa María, y por supuesto que a las autoridades, porque esto se ordena en todos los sentidos”, expresó.
Otra de las cosas que dijo es que en estas detenciones muchas veces les sustraen la moto, “que es la herramienta de trabajo, y aunque hay muchas motos robadas, no son las de los cadetes que trabajan para las tres empresas que hay, ni de las que están sindicalizadas, eso lo puedo asegurar. Igual, continúan parándonos sin razón alguna, y nos tiene muy mal. Cada noche que salimos no sabemos cuándo nos va a pasar algo, sea un accidente o porque a la Policía se le hincha detenernos sin razón, en lugar de ir a los barrios donde está la inseguridad, se la agarran contra nosotros, y la verdad es que no es justo”, concluyó.
¿Existen ordenanzas similares?
No existe una única normativa nacional que regule la cadetería en Argentina, sino que cada municipio establece, o debería establecer, sus propias ordenanzas para regular el servicio de cadetería, mensajería y delivery. Estas ordenanzas varían en cada ciudad según su realidad, y suelen abordar requisitos de habilitación municipal, registro de cadetes y vehículos y normativas específicas para el transporte de alimentos o mercaderías.
Ejemplos de ordenanzas
Se pueden encontrar ejemplos de estas regulaciones en diferentes ciudades, como la Ordenanza Nº 6.564/21 en Santa Rosa, La Pampa; la Ordenanza Nº 1.053/98 en Río Grande, Tierra del Fuego; y la Ordenanza Nº 1.589/20 en Navarro, Buenos Aires.
Las ordenanzas municipales suelen establecer:
Habilitación municipal: requisito de inscripción para las empresas y los prestadores del servicio. Registro de vehículos: registro de los vehículos utilizados para el transporte. Requisitos para los cadetes: exigencias como el carné de conducir y, en algunos casos, el de manipulador de alimentos. Normativas para el transporte de alimentos: requisitos de higiene y requisitos del Código Alimentario Argentino para el transporte de sustancias alimentarias, gestionados por el área de Bromatología.
Cabe decir que estas ordenanzas no contemplan la regulación de este servicio a través de aplicaciones digitales, que tienen otras implicancias.
