Las Calles / Hoy, Hipólito Yrigoyen
El primero electo por voto popular
El nombre de la calle fue impuesto por Ordenanza Nº 351, con fecha 7 de julio de 1933, bajo la Intendencia de Eugenio Parajón OrtizJuan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen nació el 12 de julio de 1852 en la ciudad de Buenos Aires. Era hijo de Martín Yrigoyen Dodagaray (inmigrante vasco-francés) y de Marcelina Alen (sic) Ponce.
Estudió en el Colegio San José de Buenos Aires y en el Colegio de la América del Sud, donde su tío, Leandro N. Alem, era profesor de Filosofía. Era un alumno de personalidad introspectiva que no se destacaba entre los demás. En un principio tuvo una inclinación por los estudios sacerdotales, pero los dejó al poco tiempo para seguir abogacía. Por algún tiempo, Yrigoyen y Alem compartieron el mismo hogar.
Fue el primer presidente elegido por el voto popular, en 1916. Su liderazgo se destacó por su defensa de los intereses de las clases trabajadoras y la expansión de los derechos políticos, lo que lo convirtió en un referente del movimiento radical.
Su gestión, inicialmente marcada por la reforma social y la modernización, sufrió las críticas de diversos sectores políticos y económicos, sobre todo por su enfoque hacia la justicia social. Fue presidente en dos períodos (1916-1922 y 1928-1930), y su segundo mandato terminó abruptamente con un golpe de Estado de 1930, el primero en la historia argentina. Algunos lo consideran el precursor de la democracia moderna en Argentina.
Su carrera política comenzó como dirigente del radicalismo, un movimiento que nació en oposición al predominio de los partidos tradicionales. Fue uno de los fundadores de la Unión Cívica Radical (UCR) en 1891, cuyo objetivo era promover la democratización del país y luchar contra la corrupción. En 1916, tras una ardua campaña, Yrigoyen fue elegido presidente, convirtiéndose en el primer mandatario argentino electo por sufragio universal masculino. Su formación como abogado y su experiencia en el Congreso le dieron las herramientas para liderar el país en un momento crucial.
A lo largo de su vida, Yrigoyen mostró una firme convicción en los ideales democráticos y en la importancia de la justicia social, buscando siempre el bienestar de los sectores más vulnerables. Su Presidencia fue una de las más significativas en la historia argentina, marcada por un enfoque reformista y progresista.
“La gran satisfacción está en haber interpretado con fidelidad y lealtad los anhelos y las esperanzas del pueblo”.
Durante su primer mandato (1916-1922) implementó políticas de carácter social, como la creación de la Ley de Jornales Mínimos y la regulación de la jornada laboral, además de un acercamiento a las clases trabajadoras. A nivel internacional, intentó consolidar la autonomía de Argentina en el ámbito económico y diplomático. Sin embargo, su gestión fue criticada por su enfoque económico, que algunos consideraron excesivamente intervencionista. Su segundo mandato (1928-1930) estuvo marcado por dificultades económicas y la creciente oposición de sectores conservadores y militares. Su política externa también sufrió tensiones con los intereses de las potencias extranjeras, especialmente con Inglaterra.
La crisis económica de 1929 agravó la situación interna, lo que llevó al golpe de Estado de 1930 que derrocó a su Gobierno, poniendo fin a su carrera política.
Tras ser depuesto en 1930 por el golpe de Estado liderado por José Félix Uriburu, fue arrestado y luego liberado, pero su salud se deterioró a raíz del estrés y la incertidumbre provocada por la crisis política.
En sus últimos años se dedicó, principalmente, a sus estudios y a la reflexión sobre el destino político de Argentina.
Falleció el 3 de julio de 1933, a los 80 años, en Buenos Aires.
El derrocamiento
Treinta y siete días después de intervenir en el mercado petrolero, el 6 de septiembre de 1930 fue depuesto por el primer golpe de Estado de la época constitucional, apoyado por la gran prensa de las familias oligárquicas, el Ejército y la oposición de las élites conservadoras.
La clase media, clave para su llegada al poder, había dejado de respaldarlo. Durante la década de 1930, Raúl Scalabrini Ortiz argumentó que la empresa estadounidense Standard Oil había desempeñado un papel relevante en los preparativos del golpe de 1930.
Pese al apoyo de sectores obreros y medios, su mandato se vio manchado por tres tristes acontecimientos: la Semana Trágica, el conflicto de La Forestal y la Patagonia Rebelde, con gran cantidad de obreros muertos a manos de las fuerzas de seguridad.
En Villa María
El 18 de enero de 1925, una multitud entusiasta esperaba a su líder en la estación ferroviaria, dado su amplio respaldo popular. Cuando falleció, en el actual Teatro Verdi se hizo el correspondiente velatorio simbólico como en tantos lugares del país
