Villa María - 158 Aniversario - Una mirada a la distancia, desde la economía social
Villa María siempre me abrió al mundo, con solidaridad
“No sabía leer ni escribir, pero en su mesa siempre hubo lugar para todos, y desde ahí me enseñó que el conocimiento es lo que te hace libre”Escribe: Jesús Cardozo
Presidente de la Cooperativa de Trabajo Consultora Regional de la Economía Social Comunidad Argentina Limitada (Cresca)
Desde la mirada de mi propia historia de vida, mi Villa María querida -que hoy cumple 158 años- debo decir que es la ciudad que me regaló el privilegio de haber sido niño en la década del 60, cuando celebraba su centenario.
Recuerdo las ferias de “Villa María 67”, los distintos barrios, cada uno con sus historias y sus referentes, las calles, los recorridos de aquellas décadas del 60, del 70 y del 80.
¡Cuántas vivencias, cuántos vínculos, cuántas historias y silencios compartidos!
En esas calles conocí hombres vencidos y también otros llenos de ilusión.
Villa María era cimiento firme para construir dignidad, desde el conocimiento y desde la apertura de la mente.
Me enseñó que el otro vale la pena, que el otro me completa. Me formó en la solidaridad, en la certeza de que el conocimiento es la herramienta fundamental para que la dignidad de la vida no sea para acumular, sino para compartir.
“¡Cuánto me diste!”
Por eso nunca te olvido, hermosa ciudad de Villa María. ¡Cuánto me diste en saberes y en oficios! Descargar camiones en la Semillería de Flores frente a la Terminal, hacer changas en el Mercado de Abasto, destapar cloacas en casas acomodadas, recorrer la ciudad con el carro de la basura en el municipio.
Nombres y apellidos
¡Cuánto me diste en dirigentes y referentes que marcaron mi vida! Me refiero a José Escamilla en el barrio San Justo, a Eduardo Marzola en el Instituto Secundario Bernardino Rivadavia, al “Negro” Juan Espíndola, que me abrió camino en la Universidad Católica de Santa Fe, en Rosario, para introducirme en este mundo maravilloso de la economía social muy solidaria. Todos ellos le dieron sentido y trascendencia a mi historia personal.
Hoy, desde Catamarca, con la protección de la Virgencita del Valle, siento gratitud. Gratitud por la dignidad que me acompañó en aquel caminar. Gratitud por las instituciones educativas que me sostuvieron, tanto en Villa María como en Morrison, que me permitió ser Perito Mercantil y abrirme a un mundo nuevo.
Y es que Villa María siempre me abrió al mundo, con solidaridad, con cooperación, con valores, con respeto.
Mamá Mecha...
Recuerdo también a la mamá Mecha, aquella mujer analfabeta que me crio como huérfano. No sabía leer ni escribir, pero en su mesa siempre hubo lugar para todos, y desde ahí me enseñó que el conocimiento es lo que te hace libre.
Por eso, ¡cuánto te quiero Villa María! Hoy, como presidente de la Cooperativa de Trabajo Consultora Regional de la Economía Social Comunidad Argentina Limitada (Cresca), con la que hemos seguido el ejemplo del profesor Negro Espíndola, para crear y acompañar en su desarrollo a decenas de cooperativas de trabajo en el Noroeste Argentino (Catamarca, Jujuy, La Rioja, Salta, Santiago del Estero y Tucumán) y que afortunadamente hoy brinda servicios a nivel nacional e internacional, sin perder nunca el origen, reafirmo lo que aprendí en tus calles: que los sueños colectivos son más grandes que los miedos individuales.
Gracias, Villa María querida, por haberme formado en la solidaridad, en la dignidad compartida y en la cooperación.
Gracias por los pioneros que marcaron mi vida: el “Negro” Espíndola, Eduardo Marzola, el viejo Tuero, José Escamilla, Nilbio Yuon...
Gracias por hacer de este Negro Jesús, alguien que ama su tierra y no la olvida nunca.
¡Feliz Cumpleaños, Villa María querida!
