Villa María - 158 aniversario - Una mirada desde la Liga de Fútbol

Una contención capaz de sacar a miles de niños de los peligros de la calle

“No queremos una Liga rica de clubes pobres”
sábado, 27 de septiembre de 2025 · 12:00

Escribe: Lucas Martinetti Presidente de la Liga Villamariense de Fútbol

 

Como villamariense y enamorado de mi hermosa ciudad, considero que no cambiaría a Villa María por ningún otro lugar en el mundo.

No solo por sus paisajes, su belleza natural, sus colores y su gente, sino por las oportunidades para progresar que ofrece a sus habitantes.

La increíble transformación que logró de la mano del intendente Eduardo Accastello en sus diferentes gestiones como intendente le otorgó un salto de calidad indiscutible e indisimulable, desde el arribo de la Universidad Nacional de Villa María en la faz educativa, pasando por el crecimiento edilicio en obras que cambiaron la imagen y la calidad de vida, como el Subnivel o los diferentes accesos, más las obras de cordón cuneta, el asfaltado de calles, la iluminación, el gas y el agua.

Potenció el cariño y el arraigo de los nacidos en Villa María y le sumó a la región y a la provincia un centro neurálgico en el que pueden converger cada fin de semana en una costanera que es orgullo de la ciudad, en centros culturales que son un imán para los artistas y creativos de pueblos y ciudades vecinas. La salud cuenta con profesionales a los que orgullosamente les podemos agradecer cada día su labor en clínicas de alta gama, como el Centro Médico Roentgen, y la atención primaria y rápida del Hospital Pasteur.

Por todo ello decidí realizar mi aporte en la pasión por el deporte desde la Liga Villamariense de Fútbol, a la que arribé por acompañar a mis hijos y permanecí al observar el amor y el esfuerzo denodado y poco reconocido al puñado de dirigentes que le dan vida a la actividad desde cada club.

Es indudable que la tarea es ingrata e injusta, pero está reservada para apasionados por el deporte y por el amor a los colores de cada entidad, y la protección social hacia la gente.

Estas entidades son casas de contención social de cientos y cientos de niños, que cumplen un rol imposible de desarrollar desde otros espacios, por la increíble pasión de fútbol, que otorga, con la excusa de correr detrás de la pelota, una contención social capaz de sacar de los peligros de la calle a miles de niños, jóvenes y adultos, en épocas en las que el país no ofrece soluciones para el mal mayor que desde el actual presidente parecen no comprender: la pobreza extrema de los indigentes.

El fútbol es una oportunidad para esos niños que en la calle muestran sus aptitudes, pero solo con la contención de los clubes se transforma en calidad humana primero, y deportiva después. Nadie se salva solo en el fútbol, porque es el trabajo en equipo lo que conduce al triunfo, que muchas veces no va de la mano solo con lo deportivo, sino especialmente con lo humano, que es lo que permite el crecimiento y el progreso de un jugador y también el de un club en infraestructura.

La principal fortaleza de la Liga Villamariense son sus clubes. Esos clubes tienen carencias indisimulables en infraestructuras, pero la contención es tan fuerte hacia sus jugadores que, aun con darles muy poco, le están dando mucho más de lo pensado. La labor solidaria del fútbol en un club es inexplicable, solo con una pelota se une a cientos de niños que diariamente adquieren e incorporan valores únicos como el compañerismo, el apoyo hacia el equipo -aun en las peores de las adversidades de una derrota-, el amor irrenunciable a una camiseta, a un territorio en el que adquieren sentido de pertenencia para toda la vida.

En la gestión que llevo adelante en la Liga Villamariense nos propusimos ayudar a que los chicos participen en todas las competiciones posibles: locales, regionales, provinciales y nacionales.

Quizás el fútbol profesional está muy lejos aún de las empobrecidas arcas de nuestros clubes para lanzar a uno o más clubes a nivel nacional, pero nada crece sin proyectos.

Apostamos a mejorar las bases para fortalecer la institución. Nada se logrará en Primera División si un club no participa con divisiones infantiles. Allí apunté a robustecer esta pirámide desde su base, con la creación definitiva de un torneo que cuenta año tras año con más participantes y, aunque se empezó con un puñado de clubes, hoy contamos con un torneo que cuenta con miles de niños futbolistas que motorizan esta pasión con el arribo de sus padres a las dirigencias de los clubes, porque esos niños son los que llegan para quedarse con sus familiares.

En ese mismo sentido, apuntalamos las divisiones inferiores, que hasta hace pocos años eran solo pertenencia de clubes de la ciudad y Villa Nueva, y en la actualidad todos los clubes de la región presentan al menos 3 categorías juveniles. Porque, al niño, sus padres lo acompañan, y pregonamos que al adolescente deben acompañarlo mucho más.

Las debilidades de los clubes están a la vista. Abundan las carencias para adquirir desde una pelota hasta una red o un cono para entrenar. Ser socio de un club que no ofrece más que esa contención invalorable para sus hijos; suele estar fuera de análisis para los padres e hinchas. Con una cuota no alcanza para mantener los predios, y las polladas o ravioladas no son suficientes.

 

El apoyo de la Municipalidad es indispensable, y la Liga Villamariense cuenta con el respaldo total del intendente y las autoridades de la ciudad, y también de las de los pueblos vecinos. Será el trabajo dirigencial bien direccionado, con un proyecto sólido y en el tiempo, el que conducirá a elevar la mira y dar oportunidades de crecimiento mayor a nuestros deportistas y amantes del fútbol. El deporte es la mejor excusa para generar personas de bien para la sociedad, con mente y cuerpo fuertes, con convicciones y la seguridad de que la mayor fortaleza que tenemos es la oportunidad de trabajar en equipo y ninguna amenaza nos podrá detener si somos capaces de apostar al futuro sabiendo que podemos caernos, podemos sentirnos débiles en la comparación con otras entidades, pero, si estamos unidos, nadie será más valioso que todos nosotros juntos, con un proyecto desde la base que nos permita llegar a la cima.

Esta gestión se enorgullece de tener un club como Asociación Española, que está gestando el mejor estadio de la historia de Villa María. Pero además tiene otras, como River del Algarrobo, que ya cuenta con su nueva cancha en su predio, un espacio ganado para el deporte. Sigue el camino de Alumni, Argentino y Universitario en sus nuevos predios, y el intendente está apoyando a San Lorenzo de Las Playas, que ya reactivó sus tierras y en poco tiempo podrá localizarse en su barrio, como lo hace River Plate en el Almirante Brown. Todos son mundos distintos, pero nos une la misma pasión y objetivos. Alianza recuperó una cancha en la región que parecía perdida para la Liga, como la de Central, de Luca, y Unión Central va por el sueño de su cancha propia, mientras en la región tenemos clubes que son ejemplo de gestión y crecimiento, como Atlético Ticino, Hipólito Yrigoyen, 9 de Julio, Ricardo Gutiérrez o los cabralenses, que le hicieron ver a todos los clubes de la zona que una buena casa propia es más valiosa que una vuelta olímpica. La infraestructura es la primera inversión, porque es para siempre y es para el niño que llega al club para quedarse.

Hemos puesto en este segundo año de gestión nuestra mira en la iluminación de estos predios, que han sufrido robos, pero además de seguridad, y requieren ofrecer más comodidades. Los sectores de tribunas en las canchas del fútbol local eran prácticamente inexistentes y hoy vamos rumbo a habilitar la iluminación de 20 canchas, producto del trabajo silencioso que encaramos juntos. Y apostaremos a mejores vestuarios y a crear tribunas en el tercer año, pero primero había que ver la luz.

No queremos una Liga rica de clubes pobres, sino clubes unidos y convencidos de enriquecer nuestro trabajo social y deportivo como Liga, con infraestructuras más fuertes y más entidades año tras año, presentando ordenadamente más categorías de base para poder ser luego más competitivos en torneos Provinciales, en los que orgullosamente podemos decir que obtuvimos el título en la categoría Sub-15 y el subcampeonato en la Sub-13, pero aun si no hubiésemos accedido a las 2 finales provinciales en 2024, lo primordial fue ser competitivos con jóvenes con disciplina que imparten los cuerpos técnicos como prioridad.

Hemos competido a nivel nacional sin la misma suerte, pero con idénticos principios. Y cuatro de nuestros clubes participan en el Torneo Regional Juvenil, y Alumni se sumará a la “B” Nacional. Por algo los clubes más importantes del país y la provincia vinieron este año a buscar a nuestros pequeños talentos. Apostamos fuerte al futuro en la faz deportiva y hemos mejorado nuestras competencias internas, con equipos que compiten todos los fines de semana, sin las pausas prolongadas que acontecían en años anteriores. Y jamás descuidaremos la contención social, el seguro y la revisación médica de cada uno de los niños, que este año ya tuvo en la propia sede de la Liga un médico y, en poco tiempo, un espacio específico para que nada pueda faltarle a la salud de nuestros pibes.

El fútbol femenino ya forma parte de nuestro calendario deportivo desde el Nocturno, en el verano, hasta el último mes de competición. Apostamos a sumar dos categorías juveniles (Sub-14 y Sub-16) y lo logramos. Faltan más clubes, que no se atreven porque observan con temor “que es deficitario”, pero en la inversión está el éxito de la actividad, que ya está sólida y asentada en los clubes que sumaron a las damas al fútbol sin discriminación alguna. El fútbol es inclusivo, une y solidariamente es viable sumar a la mujer a las comisiones directivas y la vida deportiva de cada entidad, lo que será una obligación a partir de 2026 para los clubes que quieran jugar en la Divisional “A”, una nueva apuesta a la que hemos ofrecido entre los cuantiosos cambios que realizamos, a partir del pedido que recibimos de los clubes. Nos pedían cambios y los realizamos. 

Sin autocrítica no hay crecimiento. Sabemos que no está todo bien en nuestros clubes pobres, y que tenemos mucho por hacer y mejorar día tras día. El mayor problema radica en creer que estamos desprotegidos y que todo debe provenir de ayudas “divinas”. Hemos iniciado un camino que deberá continuar otra gestión, pero que dejará cimientos sólidos, con la incorporación de clubes como Tallerito, Alianza o Deportivo América, que crecerán de abajo hacia arriba, ofreciendo lo básico que es la contención, la copa de leche para los niños y la infraestructura para abrazarlos y gestar buenos deportistas y mejores personas para la sociedad.

Sabemos que podemos fallar y cometer errores, pero estamos unidos y convencidos en este proyecto.

La Liga Villamariense cada vez tiene más clubes y más jugadores, más y mejores competencias, porque está trabajando desde su base con un proyecto a mediano y largo plazo, capaz de lograr la transformación y el crecimiento en el fútbol que Villa María ha logrado como ciudad en las últimas décadas. Nos sentimos parte de ese salto de calidad que dio la ciudad y desde el centro del país nos proponemos que el fútbol villamarienses, que tantos jugadores le otorgó y le otorga a la selección argentina (Enzo Barrenechea es un ejemplo), y le sigue alimentando con su semillero inextinguible a los clubes del profesionalismo de la AFA, pueda dar el salto de jerarquía que todos deseamos, ofreciendo orden a tanta pasión y trabajo de contención, que lleva 111 años de vida, consolidando a la casa madre del fútbol local y regional como una de las entidades más importantes y añejas de los ricos 158 años de historia de nuestra amada Villa María.

¡Feliz Aniversario!