Villa María - 158 Aniversario - Una mirada desde la salud

Un homenaje a los pioneros y un mensaje sobre asuntos pendientes

“Un pueblo sano es un pueblo que trabaja, un pueblo que produce, un pueblo feliz
sábado, 27 de septiembre de 2025 · 12:00

Escribe: Carlos Gagliano
Exdirector del Hospital Regional Pasteur y exconcejal de la ciudad

Se cumple un nuevo aniversario de la ciudad y, con buen criterio, elDiario ha solicitado un diagnóstico basado en lo que es el FODA. Me gustaría hacer una pequeña introducción que está vinculada a la fortaleza en general de la ciudad, que empezó siendo un avance ferroviario, rápidamente se transformó en un polo poblacional importante, siguió con un desarrollo comercial, siguió con un polo educativo muy importante y la mayor cantidad de gente generó la necesidad de crear un polo sanitario que a través del tiempo se fue desarrollando, yo diría que tanto en el sector público como en el sector privado.

El Hospital Pasteur arranca en el 1906 con los inicios de obra y se inaugura en 1923. Pero paralelamente al desarrollo y la inauguración del Hospital comienza también, incipientemente, el desarrollo de la medicina privada, para dar lugar a lo que en el futuro fue el sistema sanitario argentino: por un lado, el desarrollo privado; y por otro lado, el desarrollo público.

Rendimos homenaje aquí tanto a los pioneros del Hospital Pasteur en el sector público, que estuvieron poco más de 16 años trabajando para inaugurarlo, como a los primeros médicos.

Ya a mediados de siglo teníamos también como fortaleza a los pioneros en el sector privado, que edificaron el Sanatorio Cruz Azul, la Clínica Marañón; posteriormente en el tiempo, la Clínica de Especialidades, el Fusavim, culminando luego con una muy importante infraestructura generada a través del gremio de Camioneros, que hoy es la Clínica de La Cañada.

Hubo un sector también ahí, al medio de esta historia, en donde tanto el sector de la Unión Obrera Metalúrgica como los Ferroviarios tuvieron un lapso importante trabajando en el sector de obras sociales, pero fuera de lo estatal.

De modo tal que las fortalezas de Villa María arrancan desde el inicio con visionarios, con pioneros que invirtieron y trabajaron. Esta es la fortaleza más importante que tiene la historia de la salud en Villa María.

En la actualidad, y con los vaivenes propios de las situaciones socioeconómicas que fueron sucediendo en el país, se fueron produciendo modificaciones, pero también avances en distintas especialidades.

Y en esto me gustaría, si es posible, rendir un homenaje a los pioneros que yo, al menos, tuve el placer de conocer, como la familia Corigliano, la familia Ballarino, los Pérez Seggiaro, Salomón Gornitz en el campo de la bioquímica y su hijo Pablo continuándolo, como también Osvaldo Camperchioli y Alejandro Gómez, que fue el iniciador y pionero de lo que hoy es un centro de referencia en diagnóstico por imágenes como Roentgen, que ha tenido un desarrollo muy, muy importante.

Es decir que las fortalezas en infraestructura, en aparatología y en recursos humanos importantes en Villa María. Es un lugar que fue ubicándose dentro del campo del interior de la provincia como un polo muy importante.

Y en el sector público, aparte del Hospital Pasteur, la atención primaria de la salud también tuvo un desarrollo interesante con la creación de la Asistencia Pública y, posteriormente, con el desarrollo territorial de los Centros de Atención Primaria de Salud, ubicados estratégicamente a lo largo y ancho de la ciudad, para dar respuesta más cerca del vecino en los distintos barrios de la ciudad.

De modo tal que vemos un desarrollo sostenido, parejo y podríamos decir, en cierto modo, equitativo entre lo que es la parte pública y la parte privada en la ciudad de Villa María. Esto, en cuanto a fortalezas. En cuanto a debilidades, hoy podría mencionar que faltan algunas especialidades puntuales en la ciudad. Que el recurso humano, que cuesta tanto formar, muchas veces se va. Se va de la ciudad, se va de la provincia y se va del país.

Esto es muy serio porque son muchos años de trabajo y el vaivén de las políticas nacionales en general, que son las que determinan las condiciones socioeconómicas de toda la población y de los profesionales del área de salud en particular, muchas veces obliga a emigrar.

Hay algunas especialidades puntuales que pueden estar faltando en la ciudad. Y si bien  veo que hay un impulso de lo que es la atención primaria y de la salud, me parece que hay un presupuesto exiguo. Me parece que faltan recursos humanos, que falta estímulo económico, estímulo de capacitación, estabilidad laboral para poder desarrollar proyectos a mediano y largo plazo.

Y esto me parece que hay que reverlo. Siempre decimos -al menos los que hemos estado en esto- que hay que impregnar de salud los gabinetes políticos.

La salud no es solamente atender el paciente enfermo, sino también es la promoción de la salud, la educación para la salud, los rastreos puerta a puerta para detectar y no esperar sentado en el consultorio que llegue un paciente, sino ir hacia los lugares, a la periferia a buscar...

Probablemente esto se haga, pero me parece que hay que hacerlo con más intensidad y más en esta época de crisis.

Y otra de las debilidades que tenemos en el sector privado es el tema de las coberturas de obras sociales, que es un tire y afloje sistemático y permanente entre lo que el profesional éticamente merece ganar y lo que las obras sociales pagan.

Esto hace que haya muchos profesionales que no trabajan por obra social y eso disminuye la  capacidad técnica para que  todos los habitantes puedan acceder, y no solamente a aquellos que puedan pagar.

Esta es una debilidad general; no es solamente de nuestra ciudad y también obedece a las políticas provinciales y, fundamentalmente, nacionales.

Uno de por sí es optimista, pero el optimismo con el realismo hace una situación intermedia. Se debe ser optimista, pero convocando siempre a quienes tienen mayor responsabilidad para definir que tomen el tema de la salud, porque sin salud se pueden hacer pocas cosas. Un pueblo sano es un pueblo que trabaja, un pueblo que produce, un pueblo feliz. Un pueblo enfermo o con muchas carencias es un pueblo que está rengo, para decirlo de alguna manera.

Y para terminar, mi recuerdo a personas que no fueron profesionales clásicos del nivel universitario, pero que cumplieron roles fundamentales. Y en esto, para simbolizar a todos los que no son profesionales, pero que han trabajado en el ámbito de la salud, recordar a Pirucha Orpianesi, una enfermera, una auxiliar de enfermería que durante muchísimos años cumplió un rol destacadísimo y podemos decir que, sin ser médica, salvó muchísimas vidas.