Villa María - 158 aniversario - Pienso en una ciudad ambivertida

Pienso en una ciudad ambivertida

“Convertirnos en ciudadanos fuertes que sigan emanando prosperidad a nuestra querida Villa María”
sábado, 27 de septiembre de 2025 · 12:00

Escribe: Julieta Ceballos Candidata a diputada del Partido Libertario

 

¿Qué pensaría nuestro fundador, Manuel Anselmo Ocampo? Este gran señor que, además de involucrarse en la política, se dedicó al comercio y a la actividad agropecuaria… No sé exactamente la respuesta a esa pregunta, pero seguramente quería lo mejor para este lugar, la ciudad de Villa María, el corazón de Córdoba, como muchos le decimos, porque en aquella época, cuando no había nada, pudo prever y proyectar el desarrollo urbano a través de la llegada inminente del tren.

Esta ubicación estratégica que nos fue concedida y que hoy, a través de sus rutas y caminos internos, nos da la posibilidad de estar intercomunicados campo-ciudad y ensamblados con distintas regiones que también son productivas, dándonos fuerza para ser una de las ciudades de Córdoba con mayor empuje en el sector agroalimentario. No podemos negar que la lechería, la ganadería y la agroindustria son motores de nuestra ciudad.

Esta pujanza que nos da el campo permitió y permite que numerosas empresas de distintas índoles y cooperativas se instalen en la ciudad, brindando empleo genuino y permitiendo, a través de esta cadena, el crecimiento del sector comercial.

Hoy, Villa María es una ciudad que emana abundancia con un gran capital humano, no solamente por las capacidades intelectuales y habilidades, sino por ser carismáticos y solidarios.

Se crearon a lo largo de estos años espacios culturales para todas las edades y las universidades, públicas -primero- y privadas -más luego-, semillero de talentos y profesionales que algunos quedan, capitalizando aún más nuestra ciudad, y otros migran con propuestas más desafiantes.

Si tuviera que definir la personalidad, pienso a Villa María como una ciudad ambivertida.

Es decir, es extrovertida. Lo demuestran sus vecinos, tiene una gran vitalidad cívica, quiere participar y reunirse. Esto ha generado espacios para compartir momentos de crecimiento y esparcimiento y así convivir a través de las palabras y las acciones. Podemos ver los edificios e instituciones construidas por la gente común, los centros vecinales, los clubes, distintas asociaciones y fundaciones.

Pero también es introvertida en ciertos aspectos. Villa María necesita abrirse a más y distintas oportunidades que le permitan seguir desarrollándose como sociedad. No temer a los nuevos modelos que se proponen como, por ejemplo, centros vecinales autónomos que no dependan de la voluntad del Poder Ejecutivo a la hora de tomar decisiones que beneficien al barrio, sino del deseo de sus constituyentes, sus vecinos.

Nadie conoce mejor las necesidades de un lugar que los que lo habitan. Esto disminuiría la fragmentación social, la desigualdad entre los barrios y la falta de oportunidades reales.

Si nos seguimos animando con la apertura de nuevos mercados, el libre comercio nos permitirá salir de los límites que no nos dejan crecer. Se abren puertas para la innovación en todo ámbito.

Estamos ante el momento adecuado para aprovechar las políticas de libertad económica, demandando con fuerza menos trabas impositivas y regulaciones meramente burocráticas que afectan a productores, empresas, comerciantes y emprendedores, fomentando, no con subsidios, sino con oportunidades genuinas que permitan la sana competencia a la iniciativa privada.

Liberando al Estado para que solo se dedique de manera eficiente y eficaz a la salud (hablo de una salud integrativa para todos los seres de la ciudad en un medioambiente contenedor y desintoxicado), educación de calidad, seguridad constante y Justicia ágil.

Esta apertura a las iniciativas privadas, dejando un poco de lado el exagerado intervencionismo estatal, harían que nuestro turismo y cultura entren en una etapa de apogeo. Ya dijimos que tenemos excelencia en capital humano, contamos con recursos naturales bellísimos: nuestro río Ctalamochita, la flora y la fauna exuberante que se deben proteger y recursos adquiridos como los kilómetros de costanera, el imponente y acogedor anfiteatro y con una diversa y tradicional movida cultural y gastronómica.

Depender del Gobierno, ya sea en aprobaciones o económicamente, hace que nuestra creatividad de conseguir lo que deseamos se vea obliterada total o parcialmente, cayendo en frustración y abandono de cualquier buena idea, ya sea personal o colectiva, desalentando así el desarrollo y el progreso de la ciudad.

Somos creativos por naturaleza y cada uno que lo desee sabrá cómo adquirir herramientas y utilizar de manera responsable estos recursos, que son de todos.

Otra vez, ahora en términos de servicios que se le brindan al ciudadano: si pegamos el salto a la libre competencia de mercado, nuestro transporte público, por ejemplo, dejaría de ser ineficiente. Tendríamos servicios como el agua o el manejo de los residuos al nivel de las ciudades del primer mundo.

El Estado no debe comportarse como una empresa pública, porque entonces estamos a merced del clientelismo político para la permanencia en el poder sin dar la posibilidad a la diversidad de ideas y donde solo un puñado de la sociedad crece, y el resto subsiste.

En síntesis, el futuro de Villa María depende de Nos, La Gente (libro recomendado) de la democracia directa en detrimento de la representativa.

A través de liberar la creatividad, de un alto grado de responsabilidad y el gran esfuerzo que implica toda iniciativa, dejando de ser codependientes y convertirnos en ciudadanos fuertes que sigan emanando prosperidad a nuestra querida Villa María.