Villa María - 158 Aniversario - Una mirada desde la psicología

A nuestra salud mental es necesario construirla en sociedad

Los padecimientos psíquicos son inherentes a la condición humana
sábado, 27 de septiembre de 2025 · 12:00

Escribe: Helga Caminos
Licenciada en Psicología, MP 3667

Históricamente, hablar de salud mental implica analizar los orígenes del término, que fueron de la mano de los avances en salud pública, psiquiatría clínica y otras ramas del conocimiento. Por el mundo se fueron dando movimientos que direccionaron el andar de la salud mental.

El concepto como tal se fue construyendo con la influencia de lo social, lo religioso, lo político, lo cultural, lo filosófico, entre otros. Es por ello que la construcción es histórica y tiene que ver el espacio que hoy ocupa en la comunidad.

En la actualidad, es real que existen problemas que impactan en el campo de la SM y que afectan directamente a los/las usuarias/os, profesionales, pacientes, servicios de salud. Algunos de dichos problemas son históricos y logran combinarse con las formas de sufrimiento que están enraizadas en nuevos procesos de subjetivación, que son propios del sistema neoliberal.

Lo que venimos transitando como sociedad viene acompañado de transformaciones que modifican la construcción de la subjetividad. Argentina no quedó fuera de ello, viviendo en la actualidad una crisis profunda y multidimensional que se debe a muchos factores: socioeconómicos, sistemas de salud con grandes déficits, ausencia de implementación de la Ley de Salud Mental, falta de reconocimiento social, políticas públicas ausentes, recursos económicos limitados, entre otros.

Los padecimientos psíquicos son inherentes a la condición humana, la idea del bienestar total es descartada a partir del Malestar en la Cultura de Freud, para no eliminar el malestar, sino poder intervenir en el dolor evitable.

A partir de este pequeño recorrido histórico es que cabe analizar la salud mental y su lugar en la sociedad actual. Observamos el aumento de menores en conflicto con la ley, los consumos problemáticos, los intentos de suicidio, la violencia, que requieren de un trabajo conjunto necesario para su abordaje, pero también de un análisis más profundo que, como comunidad, debemos plantear. Es comprender a la SM como construcción colectiva y no como algo individual. De allí es que hay que trabajar y gestionar espacios donde la SM sea parte del sistema, sea construida por los colectivos sociales, buscando el acceso y la equidad, no solo de los/las usuarias/os, pacientes, sino también de los profesionales que trabajan, como así también garantizar la cobertura efectiva de las obras sociales y prepagas.

 

Implementar la ley

La Ley de Salud Mental debe ser implementada con el cumplimiento de cada nivel de atención, fortalecer los dispositivos de hospitales de día, casas de medio camino, y actualizar, además, los protocolos de internación involuntaria en emergencia.

En nuestra ciudad, el trabajo incansable de colegas y profesionales afines que promueven el trabajo interdisciplinario da cuenta que se va por buen camino en materia de SM, necesitando, por supuesto, el sostenimiento de políticas públicas que prioricen al ser humano, pero no solo desde lo específico, sino también desde el acompañamiento en la mejora de la calidad de vida, con lo que ello implica. La apuesta a invertir en lo que hoy “no se ve”, en políticas públicas a largo plazo, dentro de la sociedad que se caracteriza por la inmediatez, por ser noticia las crisis y emergencias y no un grupo de jóvenes que son líderes en su escuela. Se responde a lógicas neoliberales que priorizan la eficiencia inmediata, que confronta con la lógica preventiva.

A la salud mental es necesario construirla en sociedad, con participación ciudadana, dando valor, por sobre todo, a los derechos humanos, transformando el sufrimiento individual en un desafío colectivo.

Por ello es que estamos en un proceso necesario de transcurrir, abriendo espacios de encuentro, lucha y construcción, para poder legitimar el gran cambio cultural que se vivió desde el principio y que hoy hay que sostener: la salud mental es de todos y todas.