Una mirada desde un Juzgado de Faltas
No podemos bajar los brazos
“No ver qué hace mi ciudad por mí, sino qué puedo hacer yo por mi ciudad”Escribe: Julio Aliciardi
Juez de Faltas de la ciudad
Villa María cumple 158 años y como todo aniversario de cumpleaños es momento de balance, de evaluación introspectiva, como seguramente pueda hacer cualquier ser humano, y que sea una ciudad no es la excepción; la diferencia radica en que esa evaluación la hacemos, y no es excluyente, los que a diario cumplimos distintas funciones; en mi caso, desde uno de los Juzgados de Faltas de la Villa.
Soy hijo orgulloso de esta ciudad, a la que vi crecer y transformarse en una de las más importantes del interior del interior. Por ello me planteo, en este nuevo aniversario, no ver qué hace mi ciudad por mí, sino que puedo hacer yo por mi ciudad.
Y el día a día me muestra, por ejemplo, y reitero, desde la función que cumplo, la falta de empatía y el desinterés por el otro de una mayoría, en cómo me conduzco por la vía pública, o cómo hago funcionar mi comercio, por citar un par de ejemplos.
Sostengo esto porque la educación vial no es resorte exclusivo del Estado, sino que también radica en cada familia, en cada hogar.
Esa apatía la observo en la falta de cumplimiento de las normas, en ese individualismo que subyace en cada ser humano y que muchas veces nos hace actuar con desprecio hacia el semejante. Desprecio en cuanto a no evaluar qué consecuencias puede tener en el otro mi conducta.
Y así, se conduce sin licencia, sin seguro y sin casco, en su gran mayoría, en las motos. Hablando o manipulando de algún modo el celular, estacionado en doble fila o entorpeciendo el tránsito en las entradas o salidas de las escuelas, en el caso de los automóviles.
Hay comercios vendiendo alcohol fuera del horario permitido, locales haciendo ingresar más gente de la permitida o sobrepasar los límites del sonido.
Todo ello tiene un solo destinatario, que es otro ser humano.
Cuando hago referencia a qué puedo hacer por mi ciudad, es precisamente tratar de ser buen ciudadano, cumplir las normas, conducirme en la vía pública correctamente. Hacer lo mismo que muchos hacen cuando viajan a otro punto del país o tienen la suerte de viajar al exterior, donde nos transformamos en los primeros cumplidores.
De eso se trata la convivencia y contribuye, obviamente, al logro de la paz social, como pregona reiteradamente nuestro intendente.
No esperemos siempre a ver qué puede hacer el Estado por nosotros. Tengamos conductas proactivas que sean en beneficio de todos. Soy un convencido de que se puede ser mejor. No podemos permitirnos bajar los brazos. La única lucha que se pierde es la que se abandona.
¡Que los cumplas feliz, mi querida Villa María!
