Villa María - 158 aniversario - Una mirada desde la psicopedagogía

Las capacidades no son límites

“Desde mi rol profesional, observo mayor concientización social y educativa sobre la inclusión”
sábado, 27 de septiembre de 2025 · 12:00

Escribe: Matilde Norma Soleri Psicopedagoga, licenciada en Educación (especializada en Psicología Educacional)

 

Villa María es una ciudad rica en propuestas educativas: la más amplia variedad y diversidad la resaltan y engrandecen cuando de educación se habla.

 Las instituciones educativas que la habitan ofrecen todos los niveles formativos: Inicial, Primario, Secundario, Terciario y Universitario. A ello se suman academias y centros de estudios con variadas propuestas que sientan bases y abren puertas al ámbito laboral.  Es importante destacar su apertura a la inclusión y a la integración escolar. Esta es una fortaleza que invita a todos a ser parte de ella y, cuando esto ocurre, brinda oportunidades a todos los ciudadanos.

Villa María  rompe con las fronteras de los límites que plantean las diversas capacidades para aprender e invita a que cada uno,  desde sus propias posibilidades,  indague, busque y encuentre “ese”  lugar -donde poder aprender y crecer en conocimientos- para luego poder adentrarse en el mundo del trabajo, del disfrute por lo que se hace, y produce a partir del esfuerzo personal.

Es una ciudad que hace foco en lo diverso, que no se impacta e inmoviliza ante lo diferente (porque casi todos sus ciudadanos no lo permiten), sino que lo aborda como un desafío sobre el que hay que trabajar y presentar propuestas que permitan ir resolviendo todas y cada una de las dificultades que se presenten.

Desde mi rol profesional,  observo mayor concientización social y educativa sobre la inclusión y los procesos de integración escolar, y ello  fortalece el acompañamiento de las trayectorias educativas, pero considero que la presencia de todo lo antes dicho  habla también de la importancia de seguir trabajando, de recorrer nuevos caminos y de abrirse a nuevas posibilidades. Ese es el desafío que, como profesional, siempre he trabajado y continúo haciendo desde mi lugar de hoy,  para que “todos” -más allá  de sus capacidades- tengan un lugar en “todos” los ámbitos y niveles educativos.

Hablar de necesidades educativas especiales es ver que es aquello de especial que cada uno tiene  que le permite avanzar y desarrollarse en los diferentes espacios (laboral, educativo, recreativo, etcétera).

Las fortalezas y oportunidades se transforman en debilidades y amenazas si no se las acompaña y se las sostiene, si se las borra de la agenda y se piensa que ya es suficiente con lo que se hizo.

Siempre hay una puerta más para abrir, un camino más a recorrer, un desafío nuevo a enfrentar, y eso depende de todos y cada uno de los que construimos, cada día, este mundo que habitamos.