Villa María - 158 aniversario - Una mirada desde la mesa de una copa de leche
Buscando la salida comunitaria
Soñar una ciudad humana y moderna no debe ser una utopíaEscribe: Liliana Costabello
Coordinadora de Centro Comunitario Infanto Juvenil "Un Rayito de Esperanza"
Villa María, la ciudad de los sueños y del aprendizaje, la ciudad de los desencuentros y la nostalgia. La Villa de las calles de tierra, hoy con sus modernos puentes, testigos de risas y promesas. El río sigue aquí, con la costanera llena de aromas, de lapachos, jacarandás, y aromas a hierba mojada. El Reloj de Sol, con sus flores que transportan a la infancia o a la foto de los 15. El imponente Anfiteatro, marca registrada de un lugar incomparable, donde, para cada verano, miles de corazones laten y saltan al ritmo de las luces y sonido de los cuartetos. La ciudad de las universidades, la oportunidad para la familia cuyos hijos no accedían a la Docta. Calles con jóvenes que llenan de vida este rincón del mundo. La ciudad de la Fábrica Militar, de las industrias, la cuenca lechera y cerealera. La emprendedora. La ciudad de la gente militante por la Memoria, por los derechos humanos, las infancias y las mujeres. Esa ciudad que debate la infraestructura del casco céntrico y las carencias de la periferia. La deshumanización y la perseverancia de los que esperan el cambio. La Villa de los barrios donde se comparte el techo, el pan, la alegría y la tristeza. Las esquinas de la juntada donde a veces se dificulta el orden y se pierde el sentido del respeto a la convivencia. La Villa de los comedores, merenderos y copas de leche. Su gente comprometida con la infancia y los vulnerados buscando la salida comunitaria. La Villa de los inmigrantes; ayer, los europeos; hoy, los hermanos de los pueblos andinos, produciendo en el cordón verde de la ciudad los productos que llegan cada mañana, fresquitos, al Mercado de Abasto. Aunque el tiempo pasa, la Villa crece. Se conservan los recuerdos intactos de paz, trabajo y progreso. No quiero, me niego a creer que soñar una ciudad inclusiva, humana y moderna sea una utopía. No se ha perdido todo; queda nuestra gente, que en cada amanecer emprende nuevos sueños.
Amasamos nuevas oportunidades, buscamos reencontrarnos. Todo sigue aquí, en la melodía de los corazones, siguiendo con el rumbo del cambio por las infancias y por los que llegan con nuevos sueños a esta ciudad maravillosa. Feliz nuevo aniversario, ciudad de mi adopción.
