Villa María - 158 aniversario - Una mirada desde la Catedral Santuario de la Inmaculada Concepción

Aporte para el desarrollo de la ciudad de Villa María

Datos, cifras, porcentajes que se manejan en el Obispado llaman a reflexionar sobre alguna de las necesidades que tenemos como sociedad
sábado, 27 de septiembre de 2025 · 12:00

Escribe: Samuel Jofré

Obispo de la Diócesis de Villa María

 

Con gusto me sumo a este regalo de cumpleaños a nuestra querida ciudad aportando, como pastor de la Iglesia Católica en Villa María, una mirada para su desarrollo integral.

Percibo que las posibilidades de crecimiento de nuestra ciudad están condicionadas por el contexto nacional y provincial.

Sus potencialidades en recursos materiales y humanos no la convierten en una isla; sin embargo, constato que en la ciudad se vive un microclima social positivo. Mi visión es principalmente religiosa y esta me hace ver las cosas con una fundada esperanza.

Creo que Cristo es el Señor de la historia, lo que también se aplica al desarrollo de nuestra ciudad. Si bien el reino de Dios no se identifica con el progreso material, tiene relación con él. Considero entonces el desarrollo desde una mirada integral de la persona y de la sociedad, donde se conjugan bienes espirituales y materiales, individuales y comunitarios.

 

Espíritu emprendedor

A las fortalezas y oportunidades de nuestra ciudad las veo, sobre todo, en su cultura del trabajo. Su espíritu emprendedor tiene hoy dos manifestaciones particulares, la pujante actividad productiva y el impulso educativo, puesto de manifiesto por la valiosa y diversa oferta educativa de años, a la que se ha sumado la creciente vida universitaria.

Un desafío importante es el de buscar una buena síntesis de ese espíritu trabajador con la mirada integral de la persona, con su dimensión espiritual incluida, para que el desarrollo sea auténticamente humano y no meramente técnico/económico, abierto a la felicidad completa de la persona.

 

La paz social, las adicciones, el narcotráfico...

Todos sabemos que no nos faltan problemas en nuestra ciudad, pero, comparando con el resto del país, podemos decir que gozamos de un alto nivel de paz social. Esa serenidad es una gran fortaleza para el desarrollo integral de la ciudad. Hemos de cuidarla con delicadeza.

La información pública nos muestra que el aumento de las adicciones y el narcotráfico es una de las principales amenazas para la seguridad pública, que provoca serios problemas personales y sociales.

El bienestar económico puede generar un modelo social exitista, hedonista e individualista, donde podemos caer en la cultura del descarte para las personas menos hábiles o no productivas. Esto implicaría un retroceso humano que veo como una amenaza. 

El pleno desarrollo supone y requiere un equilibrio social de muchos factores, que tiene en la familia su principal promoción y escuela.

 

Índice que alarma

A nadie escapa la grave crisis que la familia sufre en grandes ámbitos de nuestra cultura, y nuestra ciudad no es ajena a ella. Según los últimos datos a los que tuve acceso, el índice de divorcios en Villa María es claramente superior al nacional, donde no llega al 50%, siendo en nuestra ciudad del 63%.

El año 2024 tuvo menos de la mitad de matrimonios que en 2023 (464 y 938, respectivamente). Esto indica una menor consistencia en la trama social, ya que la familia es la célula de la sociedad, principal educadora y primer sostén y contención de las personas en todas sus necesidades espirituales y materiales.

Esta crisis matrimonial influye en la natalidad, también siguiendo una tendencia nacional. El año pasado, en Villa María, fallecieron 1854 personas y solo nacieron 961. Los sociólogos señalan muchos problemas económicos y culturales que genera la baja de natalidad; en nuestro, caso muy por debajo del remplazo poblacional. Tiene que ver aquí la dolorosa realidad del aborto.

 

Una comunidad que no tiene hijos es una comunidad débil

Según los últimos datos oficiales de la provincia, en Villa María se realizaron, en el año 2023, solo en establecimientos públicos, más de 800 abortos, con una tendencia creciente desde su legalización.

Una comunidad que no tiene hijos es una comunidad débil, frágil en su profunda intimidad, sin futuro, lo que compromete su desarrollo. Que las parejas opten por no comprometerse en el matrimonio, así como por no tener hijos, es un dato significativo de falta de entusiasmo vital. Casarse y transmitir la vida es fruto de una mirada esperanzada de la vida, así como fuente de nuevas esperanzas y proyectos, lo que consolida el desarrollo social.

 

La esperanza, la cohesión social, el sistema jubilatorio...

Muchos jóvenes nos están diciendo que no vale la pena compartir la vida. Esta actitud es una grave amenaza para la felicidad personal, así como para la cohesión social, el sistema jubilatorio y los emprendimientos comunitarios.

El ser humano no puede correr el riesgo de convertirse en “una raza en extinción”. Nuestras fortalezas y oportunidades son mayores que nuestras debilidades y amenazas.

Con la ayuda de Dios, podemos seguir construyendo una Villa María pujante, culta y pacífica.

Vale la pena.