Tras 20 años juntos, Rosa y Walter se separaron y se divorciaron; sin embargo, la vida les iba a dar una nueva oportunidad de encontrarse
El amor después de su amor
Existen todo tipo de historias amorosas, y aunque seguramente una como la que esta mujer y este hombre vivieron, sobre todo su final, haya ocurrido en otra parte, no todos los días se sabe de una boda entre los mismos dos que se divorciaronRosa Romero y Walter Racca se conocieron hace casi 30 años. Cada uno tenía una historia detrás de sí, y la experiencia del amor en sus vidas no era una excepción. Cada uno había tenido pareja y ambos tenían descendencia, pero nada de eso impidió que comenzaran una nueva historia de amor. Aunque no lo sabían, comenzaba, al mismo tiempo, un cuento de amor especial y muy particular, ya que lo suyo no solo fue amor, sino un amor después de su amor.
“Nosotros nos conocimos en 1996 y enseguida hicimos pareja, conviviendo cuatro años juntos hasta que en el 2000 nos casamos. Juntos criamos a mis tres hijas y a las tres de él, cuando aún eran bastante chiquitas. Nos conocimos en Arroyo Algodón, cuando yo ya me había divorciado del papá de mis hijas. Y una noche, en una fiesta del pueblo, terminamos conociéndonos”, contó Rosa.
Ella fue enfermera muchos años, primero allá en su pueblo, así como en la Clínica Cruz Azul y en la Fusavim. Sin embargo, cuando se jubiló de su profesión, ingresó a trabajar en el ámbito de la construcción junto a Walter, con quien armaron una pequeña constructora y trabajaron muchos años codo a codo y, sin duda, siendo mucho más que dos.
“Yo era conserje en unos departamentos del Sr. Milanesio, en la costanera, quien estaba en el ámbito de la construcción, donde comencé a trabajar. Y él mismo un día nos ofreció a mí y a Walter, cuando hicimos pareja, que nos largáramos solos para construir, incluso dándonos las herramientas, porque a mí me apreciaba un montón. Así comenzamos a trabajar juntos, no solo a ser pareja: entre nuestros trabajos, por ejemplo, le hicimos unos departamentos a José Trucco, el chapista. De hecho, hasta una nota salió sobre nuestra relación de pareja y laboral en otro medio”, dijo.
Del 2000 al 2020
Este texto no quiere adelantar vísperas, por eso se guarda un pequeño gran detalle, el más importante, para más adelante. Mientras tanto, Rosa continúa compartiendo pormenores de su relación con Walter: “Nuestro matrimonio transcurrió de 2000 al 2020. Pero ya se sabe cómo es la vida, a veces se complica, más allá de nosotros, incluso cuando hay mucho amor entre las personas que terminan por separarse. Y eso nos pasó un poco a nosotros. Un día descubrí que mi pareja tenía un hijo, de antes de conocernos, y que no me había contado. Yo quise conocerlo, y que conociera a mis hijas, pero no vino. Y hasta el día de hoy no lo conozco. Esto motivó muchas diferencias, que nos llevó no solo a separarnos, sino también a divorciarnos, y fue muy triste en ese momento”, expresó.
Fue así que el amor se terminó y el divorcio fue ineludible. Cada uno empezó a hacer su vida por su cuenta. Y cada uno comenzó a transitar la vida por separado después de más de 20 años de amor, que, como dijo Gardel, “no son nada”, aunque también son muchos.
Vueltas de la vida
Sin embargo, la historia de Rosa y Walter, aunque durante 5 años se escribió por separado, dio un vuelco repentino. Y hay que decir que él en ese lapso de tiempo se juntó con otra mujer, con quien incluso se casó, que es la madre de su hijo mayor. Rosa sabía de todo eso porque tenía y tiene una gran relación con la familia de él: “No en vano, hasta nuestro divorcio, estuvimos juntos 23 años”.
“Él se casó y divorció con esta mujer en 2023. Y nada, un día fue a la casa de mis hijas, que lo quieren como su papá. Yo estaba noviando con alguien, así nomás, pero no era lo mismo, porque Walter y yo vivimos todos esos años juntos todo el tiempo, en la casa, en el trabajo, siempre. Y bueno, un día mis hijas enviaron una foto de ellas con él, y me dio mucho sentimiento verlo a él tan flaco y barbudo. Luego tuvo un accidente en moto y me envió un mensaje pidiéndome una faja porque se había golpeado las costillas (mientras yo pensaba ‘cómo no te golpeaste la cabeza’, jajaja), y nada, la verdad es que yo soy de buen corazón, y a mis hijas y sus hijas las quiero igual, y de a poquito comenzamos a vernos nuevamente”, explicó.
Inevitable y sorpresivo
A esta altura de la nota, el lector se preguntará –muy probablemente– a dónde va y qué nos quiere decir este cronista con este cuento de amor y desamor entre Rosa y Walter.
“Así fue que comenzamos poco a poco a reconocernos, y a conocernos nuevamente. Fue en un tiempo complicado por ciertas deudas que tenía cuando murió mi papá y la cuota de un auto que se me hacía difícil pagar, pero mientras más juntos estábamos nuevamente, Walter me propuso volver a armar la constructora que teníamos antes. Y yo le dije ‘¿como antes, cómo?’, y él me dijo ‘juntos, como antes, y nos casamos de nuevo’”.
Así, la nueva boda entre Rosa y Walter, a finales de agosto, fue sencilla y familiar, un hecho muy sorpresivo en el Registro Civil de Villa María, aunque inevitable para ellos.
¿Al infinito y más allá?
“Es así que Walter y yo nos casamos de nuevo, luego de estar divorciados. Fue muy emocionante para los dos, y para toda la familia. Mi cuñada fue testigo del casamiento, quien siempre decía que no perdía las esperanzas de que volviéramos algún día. Y cuando llevé los papeles al Registro Civil, que te piden DNI, partida de nacimiento y también si estábamos divorciados, la mujer no podía creer que me iba a casar con quien me había divorciado. Me decía ‘¿cómo que se casa con quien se divorció?’, y yo le decía ‘y sí, me caso de nuevo con él’. Me dijo que era la primera vez que le pasaba y que no tenía información de que antes hubiera pasado en ese Registro. Fue hermoso”, contó.
Rosa dijo, emocionada, que ella y Walter están muy felices, haciendo trabajos juntos, además del que él hace en el campo, reiniciando su vida y su amor. Uno de los pocos casos en la ciudad, o único, sobre el amor después del amor entre una pareja que se divorció y se casó nuevamente. Una muestra de que en el universo del amor nada está escrito y está todo por escribirse. Y por qué no: una historia de amor que quizás vaya hasta el infinito y más allá...
