Suicidios, un abordaje responsable, con la licenciada Graciela Taquela
Un tema del cual sí hay que hablar
Esta semana se conmemoró el Día Mundial de la Prevención del Suicidio y nuestro medio lo abordó con una experimentada profesionalLas estadísticas mundiales, de la misma manera que las que se manejan en nuestro país en torno al suicidio, exigen que nos detengamos a analizar con personas capacitadas en la materia. Lo hicimos tiempo atrás con el psicólogo Néstor Ribotta (https://www.eldiariocba.com.ar/locales/2025/1/15/suicidios-un-tema-tratar-con-seriedad-como-sociedad-126707.html) y esta semana convocamos a su colega Graciela Taquela, con motivo del día mundial establecido por la OMS para abordar el tema y crear conciencia.
“Me parece que todos tenemos que poder capacitarnos y entender para poder ayudar al que tenemos al lado”, mencionó la licenciada, haciendo hincapié en que “no es necesario ser un especialista para contribuir”.
En la misma línea, señaló que “parece mentira” que a pesar de que en nuestro país existen políticas públicas de cuidado de la salud que acompañan a cada ser humano desde que nace, con esquemas de vacunación y controles, a veces se llega a una situación tan extrema que la persona ya no puede cuidarse a sí misma y atenta contra su propia existencia”.
El siguiente es el diálogo que mantuvo con nuestros periodistas de laRadio del Centro del País.
-¿Qué rol cumple el entorno?
- El entorno en el cual vivimos está formado por otros seres humanos, nuestra familia, nuestro grupo de contención, nuestras amistades, nuestro ámbito laboral. Sin embargo, a veces ese entorno se torna hostil y no ayuda en el sostén de la persona, siendo que es muy importante la ayuda y el acompañamiento del que está cerca.
-¿Qué mitos o creencias existen sobre el suicidio?
-Algunas están tan generalizadas y las personas las creen, las reproducen y siguen actuando de acuerdo a ellas. La más común es que “quien dice que se quiere matar, no lo va a hacer” y esto hizo que la OMS y organismos nacionales, especialmente las de salud mental, comiencen a prestar mucha atención a las señales.
-¿Cuáles son estas señales?
-Cambios de humor en esa persona que uno conoce y sabe que es de una determinada manera, una tendencia a aislarse de los espacios a los que normalmente asistía, manifestaciones como el autorreproche, como culparse de algo y sentir que si no estuviera “todo estaría mejor”. También una serie de verbalizaciones que parecen dichas a la ligera, pero tienen que ver con la ideación suicida.
-¿El suicidio es una patología?
-No, no se trata de una patología o de una enfermedad. Es un problema de salud mental, pero también es un problema de salud pública por la envergadura que ha tenido y porque muchas personas llegan a las guardias de los hospitales después de un intento de suicidio y todas necesitan asistencia.
-Estuvo tiempo atrás con nosotros el doctor Néstor Ribotta, quien forma parte del equipo de Salud Mental del Hospital Regional Pasteur y comentó que los casos son cada vez más frecuentes...
-Cuando empezó la gran difusión del abuso de sustancias, a veces venían jóvenes a la Guardia, y cuando se despertaban del sopor o del intento, decían: “Yo nunca pensé en quitarme la vida”. Esta es otra realidad. Las sustancias son tremendamente dañinas, porque pueden llevar al acto impulsivo. Está la persona que lo planifica, que emite señales y está la persona que sin ninguna señal ni cambio en su hábito ni en su vida habitual, por una cuestión impulsiva, produce el pasaje a la acción.
-¿Por qué ya no es solo una cuestión individual?
-Como señaló Durkheim, un filósofo del siglo XIX: cuando se corta el lazo social, es decir, cuando el ser humano ya no se siente contenido, acompañado, o cuando no ve futuro, se produce el riesgo. Por eso decimos que no es una cuestión de ayuda individual solo a las personas que veamos, sino que también debemos aprender a hacer una mirada crítica sobre la sociedad en la que vivimos.
-Los últimos datos registrados en nuestro país señalan que en 2024 se registró la cifra más alta de suicidios en la historia de la Argentina...
-Hay algunos números actuales que hablan de una muerte cada 72 horas en el mundo. Por eso, la Organización Mundial de la Salud lo ha tomado con mucha seriedad. Además, el mundo está viviendo situaciones de gran conflicto, con las migraciones, los desplazamientos, las guerras...
-¿Cómo podemos ayudar a quien tiene ideación suicida?
-En esa charla que, a menudo, se evita, es importante preguntar qué problema cree que va a solucionar con la muerte. Escuchando, siempre se le pueden dar otras oportunidades y alternativas, porque en ese momento el pensamiento de la persona está bloqueado por la desesperanza. Hay que ayudarla a pensar.
La charla continuó con más reflexiones en torno al día a día, a la juventud y cómo nos sentimos. “Creo que este tema que nos convoca hoy es para que podamos mirar cómo es nuestra vida cotidiana en general, cómo resolvemos nuestras angustias y con especial protección hacia los jóvenes, que son los más vulnerables”, expresó Taquela.
-¿Qué papel juegan las redes sociales en este tema?
-Su rol es importante de manera muy negativa. Existen, desde hace tiempo, los desafíos, los juegos y otras cuestiones que atraen mucho al adolescente. Y justo la adolescencia implica separarse de su grupo primario protector, que es la familia, y pasar al grupo secundario, que es la escuela, que es muy diferente porque hay otros personajes, otras autoridades. Y en esa etapa de cambio, lo que nos muestran las redes es la inseguridad que puede provocar un like o un comentario.
-¿Cómo los puede afectar esta acción negativa?
-Puede provocar un shock emocional en ese psiquismo tan vulnerable. Pareciera que no hubiese felicitación y aprobación a los jóvenes, siempre hay exigencia total. Hay una autora cordobesa que dice: “No parece, pero el joven, el alumno, está exigido todo el tiempo con el horario de entrada a la escuela, el horario del recreo, el horario de esto, el horario de aquello”. Ya ese régimen de horario, esa agenda diaria y permanente, establece un límite que no le permite tampoco dar lugar a vivencias y sensaciones o a su propio cansancio.
-Si el lazo social es tan importante para la contención, ¿qué sucede cuando una persona siente que no tiene un lugar en el mundo o que no encaja?
-Eso tiene un nombre, se llama “angustia de no asignación”, y puede darse no solo en un grupo con intereses en común, sino también cuando se comienzan a cerrar puertas a nivel laboral, ya que el trabajo es un organizador psíquico y ayuda a estructurar toda nuestra interioridad, nuestra mente. Este concepto está muy desarrollado por el psicoanálisis argentino y es un tema interesante que puede explicar por qué los efectos de esta desesperanza, de esta patología, de este “no creer en el futuro” puede llegar a terminar en una situación de riesgo como el quitarse la vida.
-Estamos hablando de este tema por recomendación de la OMS... y nuestro país se retiró de ese organismo.
-Más allá de que, a veces, las instituciones se convierten en unos aparatos que están un poco lejanos de la comunidad, la función de esta organización es imprescindible, especialmente en nuestros países de América Latina.
